Para obtener respuestas “reales” sobre cómo y por qué los jóvenes “textean”, hemos consultado a una profesional: una adolescente que ha estado haciéndolo por años. Jasmine Gregory, de 17 años, discute sus hábitos de envío de mensajes de texto y ofrece consejos para padres y educadores preocupados:
P: ¿Cuándo comenzaste a “textear”?
R: Obtuve mi primer teléfono móvil en el octavo grado (lo cual, a estas alturas, se considera bastante tarde) y probablemente no comencé a usar la mensajería de texto con regularidad hasta el comienzo de mi primer año de escuela secundaria.
Ya para mediados del segundo año, la mayoría de mis amigos estaban usando la mensajería de texto con regularidad para mantenerse en contacto; a veces para chismear, o para preguntar sobre una asignación.
Inicialmente pensé que el “texting” era muy difícil de hacer, pero mientras más lo haces, más fácil se torna, y unos cuantos millones de mensajes después, puedo “textear” 50 palabras por minuto.
P: Dime cómo se sienten tus padres con respecto a tus hábitos de “texteo”. ¿Te han apoyado o se han resistido?
R: Al principio, mis padres no entendían la mensajería de texto. Recuerdo que una vez estábamos en la mesa cenando y mi teléfono estaba emitiendo un pequeño sonido. Ellos presumieron que alguien me estaba llamando y les tuve que explicar que era un mensaje de texto que estaba entrando. Ellos habían oído que existiera tal cosa, pero no entendían cómo yo podía usar 12 teclas para equiparar 26 letras, y además los números.
Mi madre siempre estuvo de acuerdo con que yo usara mensajes de texto, siempre y cuando no interfirieran con mis asignaciones escolares. Sin embargo, mi padre siempre estuvo un tanto opuesto a la tecnología (especialmente la que no entiende) y a veces se mostraba frustrado con el “ding” sin parar que emitía mi teléfono. Pienso que se sentía un poquito desconectado, porque yo podía tener todas estas conversaciones con mis amigos sin decir una palabra en voz alta, y el no tenía ni idea de lo que estaba diciendo.
Cuando me preguntaba de qué estaba hablando, por supuesto que me resistía a decirles, ya que cuando tienes 14 años las cosas que estás discutiendo con tus amistades parecen ser muy personales, y por lo tanto vergonzosas para discutir con tus padres.
Yo creo que mis padres aprendieron a ponerse en mi lugar, analizar y respetar mi privacidad en cuanto a los mensajes de texto. Ellos confiaron en mi, en que yo tomaría las decisiones correctas para no abusar de la tecnología a la cual me habían dado acceso.
Sin embargo, ahora que mis padres son capaces de usar la mensajería de texto, pienso que es algo que nos mantiene extremadamente conectados. Al tener yo más edad y licencia de conducir, el “texting” me ofrece una manera rápida y fácil de avisarle a mi familia que he llegado bien a mi destino. También me da la oportunidad de decirle que estoy pensando en ellos cuando estoy viajando o con mis amistades. Creo que mis amistades hacen lo mismo, ya que sus padres también usan los mensajes de texto como un método rápido para mantenerse conectados.
P: ¿Cuál es tu herramienta preferida para “textear”, y por qué? ¿Cuáles son las opciones que prefieren los preadolescentes y adolescentes, y qué crees tú que la gente prefiere?
R: Para mí, la herramienta preferida para “textear” es el teléfono móvil regular, porque tengo las teclas memorizadas y lo puedo hacer sin mirar. Muy pocas veces estoy “texteando” solamente, casi siempre estoy haciendo otras cosas a la vez.
Aún cuando puedo escribir de 80 a 90 palabras por minuto en un teclado normal, me parece que “textear” con un Blackberry es extremadamente difícil, porque tengo que pensar mucho más en dónde están las letras.
Para mí, lo importante es cúan rápido pueda mover mis dedos sobre las teclas, y en un Blackberry hay demasiadas. La mayoría de mis amistades usan, y aparentemente prefieren, los Blackberrys o equipos con teclados completos porque esos teléfonos tienen muchas más funciones. Pueden revisar su e-mail, Facebook, MySpace, acceder la mensajería instantánea, y mucho más. Lo que importa es la conveniencia y accesibilidad, pero sin embargo, todo esto es adictivo, y esos son los adolescentes que no sueltan sus teléfonos.
Para mantenerse conectados, la mayoría de los preadolescentes y adolescentes tan sólo necesitan un teléfono móvil básico. Yo recomiendo, definitivamente, planes con mensajería de texto ilimitada, para que no haya sorpresa alguna. Ni te imaginas cuántas veces uno de mis amigos se ha pasado de su límite de mensajes de texto, y le han cobrado a su familia $200 adicionales, aparte de su factura de teléfono, que de por sí es costosa.
P: ¿Puedes enviar mensajes de texto desde una computadora? ¿Puedes enviar mensajes de texto hacia una computadora?
R: La mayoría de los proveedores de servicio móvil tienen un link en algún lugar de su página de Internet para mensajería de texto desde tu computadora, sin embargo, para responder, tienes que tener un teléfono móvil con capacidad para mensajería de texto. Mi teléfono móvil está conectado a AIM y así los mensajes instantáneos (IMs) llegan a mi teléfono cuando no estoy conectada a mi cuenta AOL. Así puedo responder a estos mensajes, y mi mamá prefiere usar AIM para “textearme” ya que le toma mucho menos tiempo que al hacerlo manualmente desde su teléfono móvil.
P: ¿Qué es lo que más te gusta del “texting”? ¿Qué es lo menos que te gusta? ¿Puedes pensar en alguna ocasión que el “texting” te fue útil, y otra en la cual arruinó las cosas?
R: Para mí, lo mejor del “texting” es que puedo hablar con mis amigos y familiares mientras estoy haciendo otras cosas. Me gusta mucho hacer varias cosas a la vez, y el “texting” definitivamente ayuda con eso. Todos parecen estar de prisa hoy por hoy y el “texting” es una manera para manternerme conectada en poco tiempo.
Sin embargo, lo negativo del “texteo” es que le da a la gente la oportunidad de decir cosas que no se atreverían a decirle a alguien cara a cara. A mi mejor amiga su novio la dejó con un mensaje de texto, porque él temía decírselo en persona y verla llorar. Otro problema es que la gente puede transferir a un mensaje de texto a cualquier otra persona, y entonces no se sabe en cuántos teléfonos acabará el mensaje ni las repercusiones que eso pueda tener.
P: Entonces, ¿acaso es obsoleto el e-mail para jóvenes de tu edad?
R: Yo creo que el e-mail sí está un poco obsoleto para nosotros, primordialmente por la disponibilidad de los servicios de mensajería instantánea. He estado usando AIM desde que estaba en cuarto grado, y la única vez que le mandaba e-mail a mis amistades era cuando no estaban ingresados en AIM y necesitaba decirles algo. Ahora que todos tenemos teléfonos móviles, podemos mandarnos mensajes de texto con la misma información. Otra gran herramienta de comunicación para nosotros, desde que hemos estado en la escuela secundaria, son los sitios para socializar como MySpace o Facebook.
P: ¿Tú crees que el “texting” ha afectado tu capacidad de escribir bien o pensar claramente?
R: Yo no creo que el “texting” haya afectado mi capacidad para escribir, porque siempre me ha encantado escribir bien y me esfuerzo por hacerlo, pero sé que la jerga del “texteo” o AIM se ha metido en mi vocabulario habitual de vez en cuando. Me he encontrado diciendo “I-D-K” en vez de “yo no sé” (por sus siglas en inglés) o “I-D-C” en ves de “no me importa”. Creo que la jerga del “texteo” y de los mensajes instantáneos se puede colar fácilmente en la escritura o en el habla, pero la mayoría de mis compañeros se corrigen inmediatemente de todos modos.
P: ¿Deben los adultos, tanto los padres como los educadores, que no tienen idea de lo que es el “texting” preocuparse por los niños o estudiantes que lo usan? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué?
R: Yo no creo que “preocuparse” sea la palabra más adecuada aquí. Creo que lo importante es mantenerse informado. Entender cómo funciona la mensajería de texto y cómo usarla es el primer paso. Yo creo que todos los padres que tengan un hijo que esté usando mensajería de texto deben aprender a “textear”. Si los padres no entienden cómo funciona, yo creo que la mayoría de los hijos están más que dispuestos a enseñarle a sus padres cómo usarla. Si por alguna razón un hijo no quiere enseñar, de seguro que los padres pueden conseguir a alguien que lo haga.
Los educadores, por otro lado, deben enseñarle a los niños las reglas de escritura. Como mis maestros me enseñaron lo que es y no es correcto al escribir una monografía, yo sé que no puedo usar abreviaciones que serían apropiadas para un mensaje de texto o instantáneo (como, por ejemplo, pq, tqm, xfa, etc.) en el lenguaje escrito convencional, ya que esto no está aceptado. Yo le sugeriría a los educadores que, además, mantengan una actitud receptiva en cuanto al asunto de la mensajería de texto.
P: ¿Acaso los jóvenes usan el “texting” para hacer trampa?
R: Yo sé que la mayoría de los jóvenes que quieren “textear” durante las horas de clases encuentran la manera de hacerlo.
Conozco de un caso, en otra escuela superior, en el cual un estudiante trató de usar el “texteo” para hacer trampa y el comité de honor lo puso en probatoria. Para los maestros, yo creo que es muy importante enfatizar antes de los exámenes que la mensajería de texto no debe ser permitida, y que le exijan a los estudiantes que guarden sus teléfonos móviles y los apaguen.
Otra cosa que los maestros podrían hacer es sugerirle a los padres que le hablen a sus hijos de la importancia de tener su teléfono móvil apagado durante las horas de clase. Estos pequeños detalles pueden hacer una gran diferencia.
P: ¿Acaso los jóvenes usan el “texting” para engañar a sus padres, o para acercarse más a ellos, o ambos?
R: No puedo pensar en algún ejemplo en el cual los hijos hayan específicamente usando el “texting” para engañar a sus padres. La mensajería de texto puede ser una forma de engaño, pero si no es por el “texting”, puede ocurrir por otro medio.
Personalmente, yo uso la mensajería de texto para acercarme a mis padres. Lo veo igual que otros modos de comunicación. Si estoy fuera de mi cuidad o saliendo con mis amistades, uso la mensajería de texto para avisarle a mis padres rápidamente que estoy pensando en ellos, que estoy bien, o algo así.
Tener padres que pueden “textear” ha mejorado definitivamente mi comunicación con ellos, y creo que la mayoría de mis amistades que tienen padres que saben “textear” piensan lo mismo. Yo definitivamente siento que los mensajes de texto me han acercado más a mi padre, específicamente. Él se oponía a la idea del “texteo” al principio, pero ahora que sabe cómo hacerlo, no le molesta que use este medio y lo aprovecha como una manera de estrechar nuestra relación.

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