Con la guía correcta y las líneas de comunicación abiertas con adultos de confianza, los adolescentes pueden protegerse a sí mismos en la red, dice Madison Brill, una adolescente de 13 años quien se enorgullece de poder navegar sin peligro en la red y de ser independiente.
Antes que nada, la red no es el único lugar en donde debes cuidarte en este mundo electrónico; debes asegurarte de estar protegido cuando utilizas un programa de mensajería instantánea tal como AIM, MSN o iChat en una computadora o en un teléfono inalámbrico. Muchos de los jóvenes adolescentes utilizan estos servicios tanto o más que las llamadas telefónicas para conectarse. Es una de las formas más fáciles que puedes usar para comunicarte y hablar con los amigos -y en apariencia, podrías no darte cuenta que te estás exponiendo al peligro cuando estás enviando mensajes instantáneos a alguien.
Una amiga mía recibió un mensaje instantáneo (MI) de alguien a quien no conocía. Su primera reacción fue preguntarle quién era. La persona no respondió, pero trató de empezar una conversación diferente. Lo siguiente que hizo mi amiga fue enviarme un MI y pedir mi consejo.
“Bloquea a la persona de AIM y asegúrate de que no te moleste otra vez”, le dije. También le dije que debería decirles a sus padres -porque aunque esto no resultó ser una situación seria, creo que es importante decirle a alguien lo que pasó y cómo se manejó la situación, por si acaso sucediera otra vez.
La seguridad en línea es realmente un tema serio, pero los adolescentes pueden monitorearse fácil y rápidamente, con la ayuda de sus padres y maestros. Pienso que hay tres reglas sencillas que los adolescentes jóvenes deben seguir para asegurarse de estar a salvo en línea, ya sea que estén en el Internet o enviando Mensajes Instantáneos. (¡Éstas también son buenas para los adultos!)
1. Revisa los antecedentes de la página web.
Sitios tales como Facebook o MySpace son comúnmente utilizados y gozan de buena reputación, pero cuando se trata de otros sitios será necesario que averigües qué es lo que ofrecen y quiénes normalmente participan en dichos sitios antes de decidirte a participar en ellos.
2. Protege tu información personal.
¿Qué tan seguro te encuentras en la página web? y ¿es éste un sitio público o privado? Si colocas información personal en estos sitios, ¿protegerán ellos esta información para que no cualquier persona la pueda acceder?
3. Asegúrate de contar con permiso.
¿Tienes permiso de utilizar este sitio? La mayoría de los adolescentes jóvenes dudan en preguntarles a sus padres, ¡piensan que la respuesta será no! Ellos quieren poder decidir por ellos mismos -pero es importante que tus padres sepan qué es lo que estás haciendo porque posiblemente no estás enterado de todos los peligros que existen.
Muchos jóvenes se sienten obligados a unirse a una red social porque desean “ser populares” con los amigos -pero no piensan qué tan peligrosos pueden ser estos sitios. Como todos, he escuchado historias acerca de adultos peligrosos que tratan de ponerse en contacto con jóvenes. Uno hace cara de fastidio cuando escucha estas historias pensando “esto no puede pasarme a mí” y que uno no sería tan tonto de colocar información personal o fotografías. Pero a medida que uno se involucra más en estos sitios, puede llegar a convencerse a sí mismo que se puede agregar algo más sin ningún peligro, algo tan pequeño como digamos el número del teléfono celular. Las cosas al final pueden salirse de control y uno no se da cuenta de cuánta información uno ha permitido que otros vean.
Asegúrate de saber con quién estás hablando
Los adolescentes deben saber que si tienen una cuenta en los sitios de redes sociales, blogs, foros o proveedores de servicios de MI, siempre deben tener cuidado de saber con quién están hablando y más cuidado aún de saber con quién están compartiendo tu información personal.
No te arriesgues.
Habrá veces en las que recibirás un mensaje o comentario de alguien que no conoces. Cuando esto suceda, consúltale a un amigo o a un familiar cercano. Yo a veces pongo a prueba a estas personas. Mira si ellos conocen a personas que tú conoces. Mira si están familiarizados con las escuelas en tu área. ¿Pueden nombrar a maestros que cuya existencia puedas confirmar después?
Díselo a alguien. Si alguna de las respuestas no suena bien, notifícaselo a alguien por tu propia seguridad. Si una persona sigue enviándote cosas y esto se convierte en un problema, es hora de decírselo a tus padres o inclusive a tu escuela. Nunca tengas miedo de denunciar estas situaciones, porque aunque puedas meterte en problemas por haber visitado o haber utilizado una página web que se supone no deberías de haber visitado, estás manteniéndote libre de peligro y a salvo.
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Madison Brill es una joven de 13 años que cursa el séptimo año en la Ciudad de Nueva York.

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