Caitlin Johnson entrevista a Leslye Kenney, madre activista
“No quiero que otros padres de familia tengan que pasar por lo que tuvimos que pasar nosotros”, explica Leslye Kinney, una madre que vive en el estado de Vermont. Esto porque fue tal la agresividad de un bravucón cibernético que acabó retirando a su hija de la escuela por casi un año; y aunque trató de mantenerla al día en sus estudios en casa, la joven todavía está luchando por ponerse al día en sus clases.
Todo comenzó en 2003, cuando su hija cursaba el séptimo grado, y degeneró rápidamente hasta convertirse en una página en la Web dedicada a amenazar la vida de su hija y en una casi constante avalancha de correos electrónicos y mensajes de texto ofensivos que la acosaban.
Hoy en día la hija de la señora Kenney tiene 17 años y ha prestado declaraciones en cuanto a los efectos del acoso cibernético ante el Congreso nacional, además de hacer varias presentaciones sobre el tema en su comunidad. En 2006, el estado de Vermont le otorgó el Premio de Activismo en la Juventud por los esfuerzos que realizó en contra de este problema social. (La Sra. Kenney pidió que no se usara el nombre de su hija; ella deja que su hija decida cuándo quiere hablar sobre el tema por su cuenta.)
Los mensajes que recibía la hija de la Sra. Kenney eran devastadores. Sin embargo, no eran los mensajes característicos de la bravuconería cibernética. Como explica la Sra. Kenney, “La mayor parte del tiempo, este tipo de mensajes busca humillar a otro chico o chica haciendo comentarios sobre su sexualidad, sobre su aspecto sexual, su religión y su aspecto físico -cualquier cosa que puedan usar para derrumbar la autoestima de la víctima. Y, si la persona perjudicada no se siente parte de un grupo, podría sentirse demasiado humillada como para decirle a alguien lo que está sucediendo”.
Muchos padres de familia no saben cómo manejar este problema. Su primera reacción podría también ser no hacer nada. “Muchos padres de familia esperan que la situación se arregle sola y desaparezca”, dice la Sra. Kenney. “Además, no la denuncian porque temen que al hacerlo el agresor cibernético les haga algo en represalia a ellos o a sus hijos”.
La Sra. Kenney señala que es de suma importancia que los adultos tomen muy en serio la bravuconería cibernética y que sepan cómo contrarrestarla. “Los padres de familia y el personal administrativo de las escuelas en todo el país deben conocer lo que es la bravuconería o agresión cibernética y deben saber cómo comunicarse entre ellos y con los niños en su comunidad con respecto al tema. Para poder proteger a nuestros niños y mantenerlos informados en necesario que todos unamos nuestros esfuerzos y pongamos de nuestra parte”.
Qué dispone la ley
Aunque por lo general cada distrito escolar tiene la libertad de establecer las normas de conducta y los reglamentos específicos para el uso de la Internet y para prohibir la bravuconería cibernética de acuerdo a las leyes estatales en vigencia, hay ciertas leyes federales, por ejemplo los títulos IX y VI, las leyes federales de educación que prohíben la discriminación racial o sexual en las escuelas. Estas leyes pueden aplicarse si los mensajes pueden considerarse acoso sexual o racial. Las leyes federales que estipulan los derechos civiles también pueden aplicarse. La ley marca que toda escuela que reciba fondos federales debe tener un coordinador encargado de velar por que se cumpla la normativa del Título IX del código federal. Muchas veces estos suelen ser uno de los entrenadores deportivos o un asesor académico que cuenta con una capacitación especial para saber cómo manejar casos de discriminación. Algunos estados cuentan con normas que exigen que se asignen a dos miembros del plantel, un hombre y una mujer, para que manejen las quejas. Sin embargo, los requisitos del Título IX son complejos, y de acuerdo a la Fundación Deportiva de Mujeres, la mayoría de las escuelas no cumplen este requisito.
Qué medidas pueden tomar los padres de familia y las escuelas
A raíz de la dura experiencia que vivió la Sra. Kenney, ella quiere compartir las siguientes recomendaciones con los padres de familia y con las escuelas:
- Todos los padres de familia, maestros y el personal administrativo de las escuelas deben conocer bien las normas y los procedimientos escolares que deben seguirse.
- Todos los padres de familia, maestros y todo el personal administrativo de las escuelas deben conocer los sistemas de las redes computacionales que existen en las escuelas y los hogares y deben entenderlos, y además deben entender las distintas formas que existen para ingresar a las redes de la escuela desde los hogares.
- Los padres de familia deben colaborar con otros padres cuando sienten que se avecina algún problema; deben mostrar con el ejemplo cómo comportarse de manera responsable.
Cómo detectar cuando hay problemas
- Preste mucha atención a cualquier cambio de conducta; asegúrese de conocer los patrones de conducta anteriores.
- Tanto los maestros como los padres de familia deben: fijarse si se está excluyendo a algún estudiante o niño, especialmente si llegó recientemente; estar pendientes de observar a los diferentes grupos de estudiantes en la escuela en busca de señales o indicios de acoso o agresividad.
- Maestros: observar cómo los chicos se tratan dentro de sus salones de clase y actuar según el caso lo amerite; no dejar pasar conductas inapropiadas porque “así son los chicos”.
Cómo denunciar los problemas
- ¿Existe un coordinador para los programas del título IX ante quien pueda presentar su denuncia?
- ¿Se encuentran disponibles los formularios necesarios para que los padres de familia y los estudiantes puedan presentar su denuncia, y están estos disponibles en un lenguaje o idioma apropiado para la edad del estudiante?
- ¿Cuenta la escuela con un buzón de quejas accesible durante el día en el que los estudiantes y padres de familia pueden dejar sus quejas?
- Conozca de antemano al personal del Departamento de Educación y a los equipos de la Oficina de Escuelas Seguras y Sanas, así como las funciones que estos desempeñan en la escuela pública.
- Cuando denuncie algún problema, pida que alguien lo acompañe para tomar apuntes.
- Padres de familia: ustedes también pueden pedirle al pediatra o al terapeuta de su hijo que se comunique con la escuela.
- Usted puede solicitar copias de los documentos que se encuentran en el expediente escolar de su hijo o hija relacionados con el incidente y puede corregir cualquier error que encuentre.
- Si necesita más ayuda de la que le puede ofrecer la escuela, puede comunicarse con la Oficina de Derechos Civiles para pedir información en www.ed.gov/ocr; ellos podrían ayudarlo.
Leslye Kenney y su familia viven en el estado de Vermont

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