¿Alguna vez ha pensado lo que los jóvenes adolescentes realmente saben y piensan sobre la agresión cibernética – y qué mensajes funcionan para llegar a ellos? La Psicóloga Patti Agatston y dos colegas dirigieron recientemente grupos de enfoque con estudiantes de escuela media y de escuela secundaria. A continuación, Agatston comparte cinco puntos claves que tanto padres, tutores y maestros necesitan saber.
En el 2006, tuve la oportunidad de entrevistar a estudiantes sobre el tema de agresión cibernética. Las entrevistas las llevé a cabo con mis colegas la Dra. Robin Kowalski y la Dra. Susan Limber, psicólogas de la Universidad de Clemson, quienes ya habían realizado una encuesta nacional sobre agresión cibernética con estudiantes de 6° a 8° grados. Para ampliar ese conocimiento, entrevistamos a 148 estudiantes que cursaban la escuela intermedia y la escuela secundaria en escuelas públicas. Seleccionamos a las escuelas en parte por su condición socio-económica diversa.
He aquí lo que encontramos. (Los datos completos de los grupos de enfoque aparecen en la edición de diciembre de la revista Journal of Adolescent Health.)
Punto de Aprendizaje #1: La agresión cibernética está afectando considerablemente a la escuela. Las chicas son las que están especialmente preocupadas por este problema.
Les preguntamos a los estudiantes si pensaban que la agresión cibernética era un problema en su escuela específica. Se separaron los grupos por género. Yo entrevisté a los grupos femeninos y un colega masculino entrevistó a los grupos masculinos. La mayoría de las estudiantes dentro del grupo femenino estuvieron de acuerdo en que sí era un problema; sin embargo, la reacción fue más variada entre los grupos masculinos. Esto encaja con la investigación, la cual sugiere que las mujeres están más involucradas en la agresión cibernética, como perpetradoras y como víctimas (Kowalski, Limber y Agatston, 2007). Sin embargo, en cada uno de nuestros grupos, los estudiantes pudieron dar ejemplos de cómo los compañeros de clase o los vecinos habían sido impactados por la agresión cibernética.
Punto de Aprendizaje #2: No crean que solo porque está bloqueado un sitio en la red, los niños no podrán tener acceso al mismo.
Los alumnos tenían mucho conocimiento tecnológico, especialmente a nivel de secundaria. Les preguntamos a los grupos si podían tener acceso a los sitios bloqueados en el servidor de nuestro distrito escolar, y tanto mujeres como hombres sabían cómo usar “proxy servers” (servidores delegados) para esquivar los bloqueos. Debemos hacer mucho más que confiar en los bloqueos y los filtros para proteger a nuestros hijos. Necesitamos conversar con ellos sobre el asunto.
Punto de Aprendizaje #3. Pocos padres, tutores y educadores les hablan a los estudiantes sobre la bravuconería cibernética.
Les preguntamos a los estudiantes en los grupos de enfoque si sus padres, tutores o maestros les hablaban sobre la agresión cibernética y la mayoría de los estudiantes respondieron con un enfático “no”. Unos cuantos estudiantes sí dieron ejemplos de mensajes sobre seguridad en la Internet que los padres discutían con ellos, pero los mensajes no incluían información sobre la manera en que las personas se tratan en la red.
Una de las escuelas estaba implementando un programa para la prevención de la agresión cibernética y las chicas dentro de ese grupo de enfoque dijeron que se había discutido la agresión cibernética en clase, pero esa fue la excepción. Necesitamos entretejer la agresión cibernética dentro de nuestros mensajes sobre la agresión en general.
Punto de Aprendizaje #4: Los estudiantes están renuentes a decirles a los adultos si ellos son víctimas de la bravuconería cibernética.
A pesar de que los estudiantes pudieron mencionar ciertas estrategias para lidiar con la agresión cibernética, como lo es ignorar o bloquear al remitente del mensaje, estuvieron renuentes a involucrar a los adultos. La razón más común fue que ellos temían perder el acceso a la tecnología. Como lo dijo una chica, «Si le digo a mi mamá que alguien me está enviando mensajes instantáneos groseros [IM], ella diría, ‘Bien, no necesitas enviar mensajes instantáneos’».
Además, ellos no creían que los adultos en casa o en la escuela puedan hacer mucho para tratar la situación. Esto era especialmente cierto con los adultos en la escuela. Como dijo un chico: “¿Qué pueden hacer ellos? Sucede en casa, no en la escuela.”
Los adultos necesitan evitar sobre-reaccionar; sin embargo, deben ofrecer ayuda eficaz para poder ser vistos por los jóvenes como fuentes legítimas y de confianza.
Punto de Aprendizaje #5: Los estudiantes que son testigos de una agresión cibernética a menudo no hacen absolutamente nada para ayudar, y cuando sí ayudan esto hace que todo cambie.
Muchos de los estudiantes en nuestros grupos de enfoque compartieron historias de cuando fueron testigos de incidentes de agresión cibernética en la red, pero indicaron que ellos no hicieron nada por alertar a los adultos o por ayudar al estudiante víctima. Ellos sí compartieron que “sintieron lástima” por la persona que fue víctima. Esto concuerda con la investigación de Dan Olweus (1993) sobre el círculo de agresión cibernética, que demuestra que la mayoría de los estudiantes no participan en este tipo de agresión, más bien son testigos de la misma, se sienten incómodos o afligidos por ella y no saben qué hacer para ayudar. Esto obviamente incide en la prevención y en la intervención en casos de agresión cibernética. En nuestro libro, Cyberbullying: Bullying in the Digital Age (2007) (Agresión cibernética: agresión en la era digital), nosotros contamos la historia de una chica de escuela media, quien fue el blanco de un perfil con el que la amenazaron y se burlaron de ella. Entrevisté a la madre de la chica y ella contó que su hija pudo lidiar un poco mejor con el abuso debido a que algunas de sus amigas ingresaron a la página en la red y colocaron comentarios positivos sobre ella, así como mensajes de apoyo a su favor.
Dichos mensajes de apoyo son muy poderosos para los estudiantes que se sienten asustados, avergonzados, humillados y solos.
Conclusión: Nuestra juventud tiene mucho que enseñarnos sobre cómo están interactuando los jóvenes con la tecnología hoy día. Los beneficios de la tecnología sobrepasan lo negativo. Como padres, tutores y educadores, podemos ayudar a los jóvenes a que hagan del mundo digital una experiencia positiva para todos. Recuerden, sin nuestra guía, ¡ellos harán las reglas por sí mismos!
Patti Agatston, PhD, es una Asesora Profesional Licenciada y co-autora del libro: Cyberbullying: Bullying in the Digital Age (Agresión Cibernética: Agresión en la Era Digital), . Ella es una capacitadora certificada del Programa Olweus para la Prevención de la Agresión Cibernética y trabaja para el Distrito Escolar del Condado de Cobb en Marietta, Georgia.

February 17th, 2010 at 9:34 am
Estoy desarrollando una investigación sobre cyberbullying y quisiera saber si puedo establecer comunicación con las investigadoras que realizaron los estudios. Estaré atenta a la respuesta. Me encuentro en Bogotá, Colombia y realizo mi trabajo de maestría en psicología sobre el tema. Gracias.