Gary Brill, padre de la columnista de la sección Youth Voices de esta edición, Madison, tiene algunos consejos para los padres de familia, en base a la experiencia que ha adquirido viviendo con una chica que sabe cómo navegar por la red.
¿Leería usted el diario de su hija o hijo, escucharía sin que ellos se enteraran sus conversaciones telefónicas o los seguiría cuando salen de casa para ver lo que hacen? Con las computadoras y la tecnología del presente usted puede hacer esto y mucho más. Usted puede leer con facilidad los correos electrónicos de su hijo o hija, controlar sus mensajes instantáneos, ver su historial en línea, revisar sus páginas MySpace o Facebook, leer sus ciberdiarios -usted hasta puede seguir sus movimientos con un sistema de posicionamiento geográfico (GPS) en el teléfono.
La pregunta del MILLÓN es: ¿debiera hacerlo? La mayoría de nosotros vivimos en hogares donde los chicos y las chicas saben tanto o mucho más de lo que saben sus padres acerca de las computadoras. ¿Debieran los padres temerle a lo que no conocen? ¿Es justo que a un chico o a una chica le impongan reglas más estrictas sólo porque su padre o su madre no saben nada sobre las computadoras?
He aquí algunos consejos para los padres/tutores y otros adultos:
- Pregúntese, ¿qué hacían mis padres? ¿Cuáles eran las consecuencias de mi conducta? Revele esta carga emocional y hable de ella con sus hijos.
- Si usted no sabe mucho sobre computadoras, aprenda o pregúntele a otros padres de familia. Ésta debiera ser una de las conversaciones más importantes que tenga con otros padres de familia.
- Involúcrese desde un principio con su hijo o hija y escúchelos cuando le pidan más privilegios. No haga que teman tener una conversación sincera con usted.
- Aprenda de sus hijos. Si le piden que haga algo que no conoce, métase en línea y aprenda. Pregúntele a su hijo o hija si usted puede hablar con otros amigos que estén haciendo lo que él o ella quiere hacer. Hable con los padres de los amigos.
- Tantee el terreno con un período de prueba. Pida que a cambio de los privilegios adicionales su hijo o hija colabore más con las faenas de la casa; quíteles los privilegios si no se portan bien. Recuérdese, sólo porque usted aceptó otorgar un privilegio, no significa que tiene que otorgar el siguiente que le pidan.
- Tome la iniciativa; cuando lea acerca de una nueva moda relacionada con la computadora, pregúntele a su hijo o hija al respecto. El viejo dicho no miente: la confianza tiene que ser mutua.
Si usted acusa constantemente a su hijo o hija de hacer algo que no ha hecho, ellos tarde o temprano podrían sentirse obligados a hacerlo si de todos modos los están acusando de ello. (¿Le parece familiar esa lógica si piensa en su niñez?)
- Gary Brill vive con su familia en la Ciudad de Nueva York.

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