La época de verano significa vacaciones, pasar el tiempo en la piscina y, para los jóvenes de hoy, tiempo en el Internet y el teléfono celular, a menudo lejos de la supervisión de los padres y tutores. Durante el año escolar los padres y los maestros posiblemente estén en desacuerdo sobre a quién le corresponde educar a los niños sobre cómo mantenerse a salvo en línea, pero durante el verano, es claramente el trabajo de los padres mantener a sus propios hijos fuera de peligro. Como maestra y madre de un adolescente, un preadolescente y un niño de ocho años, trato de darles a mis hijos cierta libertad para vagar, pero también fijo reglas claras para las actividades y la conducta en línea.
He descubierto, sin embargo, que muchos padres “solo preguntan por ahí” para tomar decisiones en cuanto a la seguridad sin antes estudiar a fondo el asunto. Debido a que el Internet evoluciona diariamente, no hay un solo experto que pueda brindar todo lo que se necesita para mantener a los niños a salvo, por lo tanto los padres deben establecer las “cuerdas de seguridad” para su propia familia. Las cuerdas de seguridad son usadas en deportes como la escalada en rocas y el salto en bungee para mantener al deportista (o la deportista) firmemente sujetada a un punto seguro. Cuando los niños ingresan a la amplia red de tecnología social, esto es lo que necesitan de sus padres -una fuente claramente definida de seguridad y guía. Así que veamos algunas pautas que puede seguir para establecer una cuerda de seguridad este verano para su familia:
1) Conéctese a buenas fuentes de información
El temor vende. Muchos libros sobre la seguridad en el Internet hacen que me den ganas de encerrar a mis hijos bajo llave en sus dormitorios con un libro y ¡tirar la llave! Me he dado cuenta que los padres que citan estos libros a sus hijos frecuentemente abren una brecha de malentendidos y desconfianza entre ellos y sus hijos. Generalmente los estudios muestran que los adolescentes que corren riesgos cuando no están en línea son los que exhiben conducta que los pone en peligro en línea, pero a veces los chicos cometen errores por ignorancia. ¡Es su trabajo ayudar a su hijo para que sepa lo que debe hacer!
Hay algunas fuentes de información bien equilibradas que lo ayudarán a guiar sabiamente a sus hijos y estas deben estar en la lista de lo que debe de leer antes del verano. Mi libro favorito sobre la seguridad en línea es Look Both Ways (Ver en ambas direcciones) por Linda Criddle, pero usted no tiene que comprar el libro para aprender un sobre el tema. Ella tiene una página Internet maravillosa en http://www.iloookbothways.com/. Su cuerda de seguridad debe comenzar con leer la Lista de cotejo para mantener a salvo a su familia en el Internet (Checklist for Family Internet Safety) de Linda Criddle.
Si prefiere ver videos, el sitio PBS Growing Up Online ofrece algunos videos que yo uso con los alumnos mayores. Aunque algunos puedan pensar que este es un enfoque temeroso, usar y ver estos vídeos con su hijo de mayor edad le dará algo concreto de qué hablar con él cuando hablen sobre la seguridad en el Internet.
Únase a algún grupo de padres de familia como el grupo DigiParent , una página Internet en la que colaboro, para hablar con los padres sobre la seguridad en línea.
2) Abra las líneas de la comunicación
He descubierto que grupos diferentes de niños tienen preferencias por páginas Internet. Averigüe cuáles son las páginas Internet que a sus hijos les gusta visitar ahora, o las que quieren comenzar a usar este verano.
Niños menores. Con mi hijo de ocho años me gusta usar páginas Internet como Woogi World y Build A Bear (Construye un oso) que me informan cuando mi hijo denuncia a otra persona por mala conducta. Cuando su hijo quiera usar una nueva página Internet, configúrela con él y véalo jugar al principio. Hable con su hijo sobre las páginas Internet que sus “amigos” están usando. Y más importante aún, use un cronómetro para fijar un límite de tiempo para que sus hijos no se vuelvan muy sedentarios. Aunque usted podría disfrutar de ocho horas de paz y silencio, ¡ninguna actividad que dure tanto es buena para ellos!
Preadolescentes y adolescentes. Llegue a un acuerdo con ellos de que si van a usar un servicio que exija un perfil, entonces ellos inicialmente deben configurarlo con usted para que usted pueda ayudarlos a que verifiquen dos veces su configuración de privacidad. Algunos padres crean una cuenta genérica en las redes sociales Facebook o MySpace (configurada de tal manera que los amigos de su hijo no sepan que es un padre de familia) y entonces se hacen “amigos” de su hijo sólo para supervisar lo que está sucediendo. Otros solo usan el método de “supervisión en persona”. Cualquiera que sea el método que usted use, asegúrese de llegar a un acuerdo de antemano sobre lo que es permisible para cada servicio, particularmente si tiene un hijo adolescente; si no lo hace, lo acusarán de espiar
Mi hijo de catorce años todavía no está interesado en Facebook, pero le encanta mandar mensajes de texto por el celular. Tenemos conversaciones sobre lo que constituye el uso adecuado para las fotos y los mensajes de texto.
3) Use precauciones de seguridad
Cuando los adolescentes obtienen su primer automóvil todos los padres que conozco tienen la conversación “de ley” sobre cómo conducir con precaución. Usando la información que haya obtenido y la situación única de su hijo, establezca precauciones de seguridad y llegue a un acuerdo con su hijo. Este acuerdo deberá incluir: cómo denunciar la conducta indebida tanto a la compañía de servicio de Internet como a usted; cómo establecer amistades; cómo decidir qué información personal puede compartir con los demás y cuál no debe compartir con nadie; el límite de tiempo que su hijo puede pasar en línea; el lugar donde se situarán las computadoras (en nuestra casa no permitimos ninguna computadora en los dormitorios); y un acuerdo sobre cómo manejar los problemas que se presenten en el Internet.
Lo que es más importante, este acuerdo para navegar en la red debe incluir las reglas que usted establezca con respecto a las pautas que sus hijos deben seguir si quieren conocer en persona a alguien que hayan conocido a través del Internet. Aunque muchos ven de menos esta práctica, ¡hasta un 25% de la gente que se casa hoy día se conocieron a través del Internet! El Internet es el “centro comercial” de los jóvenes y es el lugar donde van a conocer a otros. Aunque estoy convencida de que la mayoría de la gente en el Internet son personas normales y buenas, hay mentirosos y ladrones por doquier y se esconden bajo el manto del anonimato.
La mejor manera para preparar a su hijo para que sea precavido cuando conozca a alguien que conoció primero a través del Internet es hablar con él y contarle casos reales en los que este tipo de reuniones tuvieron un mal desenlace. Aún así querrá conocer a otras personas; los padres deben insistir en acompañar a los hijos en reuniones de este tipo, si es que siquiera las permiten. Queremos que los niños comprendan los riesgos y las responsabilidades que acarrea el conocer a “ciberamigos” en la “vida real”. Esta es una conducta que dura toda la vida ¡y usted debe inculcarla desde ahora!
4) Cuidado con el desgaste de la privacidad
Esta generación corre el mayor peligro, no de ningún desconocido, sino de perder su privacidad. La privacidad electrónica es el mayor punto ciego de la juventud de hoy. Por ejemplo, había un maestro sustituto en mi clase y mi hijo de catorce años ingresó a la red de mi aula para enviarles mensajes a sus amigos. ¡Él no sabía que yo también recibiría el mensaje! El mensaje decía “Estoy aburrido en la clase de computación”. Huelga decir, ¡yo no estaba contenta en lo absoluto! Él dijo: “¡Pero no tenía la intención de enviártelo a ti!”.
Cualquier cosa que se escriba, fotografíe o grabe en cualquier lugar, en cualquier momento puede ser publicado para que cientos de miles de personas la vean. Cosas que un joven hace durante la adolescencia pueden evitar que dicho joven se lance para Presidente u ocupe un cargo público treinta años después. Usando esta lección nos sentamos con nuestro hijo y hablamos sobre la ilusión de la privacidad. Mi esposo dijo algo que aún tengo grabado en la mente. Dijo: “Hijo, nunca escribas nada que no quisieras que apareciera en primera plana en el Wall Street Journal la mañana siguiente”.
Estas conversaciones producen mayor efecto cuando se basan en momentos propicios para el aprendizaje y en ejemplos que se publican en las noticias. La privacidad de las fotografías, Facebook, MySpace, mensajes instantáneos y mensajes de texto por el celular – es una ilusión total. Demuéstreles y enséñeles esto a sus hijos desde el primer instante que se conecten al Internet. ¡Muéstreles lo fácil que es copiar fotografías! Ayúdelos a comprender que la mayor manera de proteger su privacidad es no publicar ni tomar cierto tipo de fotografías. Enséñeles a que estén alertas de los demás que estén tomando fotografías. Tengo unos amigos cuya familia fue de vacación y notaron que su hija en bikini estaba siendo fotografiada de manera extraña por un desconocido. ¡Le pidieron a ese desconocido que no lo hiciera! Usted tiene el derecho de pedirles a los demás que no hagan algo que usted considere indebido.
El verano es el momento ideal para cimentar su cuerda de seguridad. Estas son cosas que los niños deben saber para mantenerse a salvo ahora, pero también para que puedan vivir una vida productiva en la era digital. Manténgalos fuera de peligro ahora y el resto de sus vidas.
Vicki Davis es maestra en Camilla, Georgia, madre de tres y blogger del blog educativo Cool Cat Teacher
bNetS@vvy entrevista a Rich Wood, padre de familia.
P: Usted es un padre que conoce sobre la tecnología Internet, como por ejemplo los juegos, y disfruta de ella. Cuéntenos sobre sus conocimientos técnicos y sobre cómo se comparan con los de sus hijos.
R: Me he pasado los últimos 20 años enfrente de una computadora. Comencé usando computadoras Apple Macintosh cuando salieron al mercado en 1984. Me encantan los aparatos digitales de todo tipo. iPods, GPS (Sistemas de Posicionamiento Global), cámaras digitales. Tengo una cuenta en la red social Facebook. Me muero por tener un teléfono inteligente que sea super genial.
Sin embargo mis dos hijos, de 10 y 13 años, usan los aparatos electrónicos en formas que ni siquiera se me hubieran pasaban por la mente cuando yo tenía esa edad, en la era del Pong y de las computadoras TR(a)S(h) 80 de Radio Shack. Si los dejáramos, William y Henry se pasarían todo el día haciendo algo con su computadora iMac. O con el Wii. O con el iBook de su mamá. O con mi computadora portátil con el sistema Windows. O con sus iPods, o con nuestra cámara Flip o mi cámara digital SLR de Canon. Mi esposa, maestra de kindergarten en una escuela para alumnos de bajos ingresos, dice que los alumnos de tercer grado que no tienen computadoras en casa tienen sus propias páginas en la red social MySpace.
Nuestros hijos, como los alumnos de la escuela donde trabaja mi esposa, han estados conectados a la Internet desde los 2 años de edad.
P: Usted permite, con ciertas restricciones, que sus hijos jueguen juegos en el sistema Wii o juegos que pueden acceder desde la computadora o aparatos móviles y se siente tranquilo dándoles cierta libertad en línea, siempre y cuando usted y su esposa supervisen lo que están haciendo. En su opinión, ¿cuál es el papel de los padres en este mundo digital en línea en el que viven nuestros hijos?
R: Nos encontramos en un período de transición. Yo soy de la Generación X (GenXer, generación que nació entre los años 1965 y 1980). Nosotros ayudamos a inventar todo esto, pero todavía nos parece algo muy novedoso. Estamos en el proceso de adaptación. La nueva generación, la generación de los Milenios, no conocen otra cosa que no sea esta tecnología. Pero las dos generaciones están aprendiendo:
- William ingresó a nuestra cuenta en eBay. No tuvo ningún problema para hacerlo. Habíamos configurado el sistema para ingresar automáticamente a eBay. William esperó hasta que sólo quedaban 30 minutos y entonces ofreció $500 por un Wii (alrededor del doble del precio de venta al por menor). Le envié un correo electrónico al vendedor y le expliqué que William tenía 10 años y que no tenía $500. El vendedor entendió y aceptó la oferta del siguiente oferente más alto. Lección: Ingrese manualmente en los sitios como eBay y no les dé a sus hijos la contraseña. (Varias semanas después compramos un Will en una tienda verdadera de ventas al por menor por el precio regular).
- Cuando Henry tenía siete años trajo a un amigo a casa. Buscaron en la Internet al personaje para niños Pluto. No le pusieron la L a Pluto. Horas después de que el amiguito se fuera a su casa, llamó su mamá y nos describió el sitio Web triple X al que su hijo había ingresado cuando estuvo en nuestra casa. Lección: Enséñeles a sus hijos a escribir bien las palabras. Dejando las bromas a un lado, invierta en un buen programa informático que filtra contenidos, manténgase viendo por encima de los hombros de sus hijos para ver qué están haciendo (no muy práctico) o acepte el hecho de que los jóvenes de hoy van a ver y a escuchar cosas que preferiríamos se mantuvieran en secreto. Si sus hijos sí llegaran a ver y a escuchar esas cosas, entonces ¡hábleles al respecto!
Dentro de poco vamos a hablar sobre las formas correctas de crear un ‘otro yo’ (o alter ego) en Mii, componente interactivo en línea, de la consola Wii de Nintendo.
P: Usted parece estar muy tranquilo con respecto a lo que hacen sus hijos en línea. Conoce lo suficiente como para saber que tiene que hablar con ellos sobre lo que es correcto en el mundo de los juegos interactivos en línea, por ejemplo. Lo que algunos podrían ver como un riesgo, usted lo ve como una oportunidad, siempre que se cuente con la supervisión de los padres.
R: Sí. Al crear los alter egos para la función Mii de Wii, se presenta la oportunidad para hablar sobre las razas, los sexos y los estereotipos. Con el Mii de Wii uno crea personas nuevas usando partes preexistentes, algo parecido a un muñeco Mr. Potato Head digital (PLAYSKOOL en efecto tiene un juego Mr. Potato Head para colorear, para alumnos de edad preescolar).
Y quién sabe qué sucederá después. Tal vez en unos cuantos años, William y Henry serán programadores de videojuegos o crearán el próximo YouTube o Facebook.
P: ¿Qué consejo les puede dar a los padres que quieren aprender más sobre cómo ayudar a los hijos a jugar sin que corran peligro?
- No les compre a sus hijos videojuegos que sean excesiva e injustificadamente violentos Los jóvenes no tienen una predisposición natural hacia los juegos violentos, así que ¿por qué promover dichos juegos? (Usamos los mismos principios con respecto a las películas).
- Coloque la computadora o la consola de juegos en un área de su casa que sea de uso común y que esté a la vista. Esto hace que sea más fácil ver lo que sus hijos están haciendo. Los dormitorios no son lugares adecuados.
- Hay un montón de juegos en línea gratis, tales como addictinggames.com. Evite los juegos violentos (vea arriba). Sin embargo, muchos de los juegos son divertidos y sencillos, y son gratis. No tiene que gastar $50 para divertirse. Pbskids.org/games en un sitio excelente y allí no hay ningún juego violento.
- Póngale limite al tiempo que sus hijos pueden jugar videojuegos, ya sea en la Internet, en discos compactos o en su consola de juegos. Definitivamente ellos TIENEN algo mejor que hacer.
- Juegue videojuegos con sus hijos. Algunos de los juegos básicos de la consola Wii, como baloncesto y boliche, son tan sencillos que hasta los adultos los pueden jugar. (¿Super Smash Bros. Brawl? La acción es demasiado frenética y acelerada para un cuarentón típico).
P: ¿Podría definir para nuestro auditorio algunos términos claves relacionados con los juegos electrónicos?
Glosario de palabras relacionadas con juegos electrónicos de Rich Wood:
- Mii: Un personaje parecido a una caricatura, o un ‘otro yo’, creado en el Wii de Nintendo. Los Mii pueden interactuar por Internet.
- Cámara Flip Una pequeña cámara de video digital con cuatro botones que puede comprarse al por menor por $129.99. Con ella se pueden colocar videos en YouTube en tres pasos y 10 minutos.
- Sims: El juego de computadora ultra popular que permite que los jugadores creen caracteres, ciudades y familias, entre otras estructuras sociales.
- Super Smash Brothers Brawl y Mario Cart: ¿Se acuerda del Mario regordete del videojuego Donkey Kong, el videojuego de los años 80? Todavía se le encuentra en estos juegos actuales del Wii de Nintendo.
Ex reportero, Rich Wood es un especialista en medios electrónicos y un organizador para la asociación Washington Education Association de Washington. Su esposa es maestra de kindergarten y miembro de la asociación National Education Association.
Citas selectas de los hijos del autor, William y Henry (10 y 12 años de edad) relacionadas con los juegos electrónicos
- William: “Mis juegos favoritos son Super Smash Brothers Brawl y Mario Cart. Son divertidos. Simplemente lo son”.
- William, hablando de los juegos de Internet: “Oyes a los amigos y a los chicos hablar de ellos en la escuela. Entonces los buscamos en Google”.
- William, hablando de los juegos en disco compacto comprados en una tienda: “Me gusta Zoo Tycoon y los Sims. Uno puede construir cosas”.
- William: “Mi Mii se parece a mí”.
- Henry: “Voy a las casas de mis amigos y juego los juegos electrónicos. Entonces le pido a mi papá que los compre”.
- Henry: “No me gustan los desperfectos, como cuando los juegos no funcionan. El manual no le dice a uno nada. Probamos los juegos en el Wii de alguien más”.
- Henry: “Mi juego favorito de Wii es Mario Cart porque me gusta competir en carreras en contra de otras personas. Compito con personas de otros países en la Internet. Uno tiene un perfil y el perfil tiene tu Mii. También lo puedes hacer en Guitar Hero, pero no te dice de qué país son”.
- Henry: “Me gustan los juegos adictivos de games.com. ¡Porque son adictivos!”.
- Henry: Mis amigos me cuentan de videos en YouTube, como “Cómo ser un ninja”. Los divertidos. Gente actuando de manera realmente tonta”.
- Henry: “No es muy difícil (filmar una película). Filmamos comedias con nuestros primos”.
Nota del editor: El artículo y el recuadro anterior mencionan marcas de aparatos y juegos. Estas referencias reflejan las experiencias y los puntos de vista de los autores y no reflejan ningún respaldo ni recomendación oficial de los mismos por parte de bNetS@vvy.
En el 2005, Anthony Varni era miembro del Comité Asesor de la Dirección en la escuela de sus hijos cuando surgió el tema de la agresión cibernética -a pesar de que nadie había escuchado el término “agresión cibernética” (cyberbullying). Lo siguiente es lo que él hubiese querido haber sabido hace tan solo tres años.
Regresemos a enero de 2005, cuando el Comité Asesor de la Dirección de una pequeña escuela parroquial en la región central de California afrontó una crisis desconocida en su clase de séptimo grado.
Se había vuelto popular una nueva página social en la red entre muchos de los estudiantes de séptimo año. Existía el límite de edad de 14 años, pero este requisito no era obligatorio, de manera que los estudiantes de 12 años de edad no tenían problema alguno para poner sus propias páginas en la red y enviar y recibir mensajes entre ellos, junto con fotografías y comentarios para que todos los vieran.
Esta nueva forma de comunicación cibernética parecía ser bastante inocente, hasta que un par de chicas de séptimo grado colocaron en la red comentarios groseros sobre una de sus compañeras. Otro estudiante imprimió los mensajes y los llevó a la escuela y se los mostró a otros compañeros de clase, quienes no tenían acceso a la página web.
La alumna había sido “agredida cibernéticamente”, a pesar de que el término era tan nuevo que nadie lo usó para describir lo sucedido.
La estudiante víctima del acoso cibernético estaba dolida y deprimida. Durante días se quedó en casa sin ir a la escuela porque estaba convencida que todos la odiaban y habían visto los comentarios puestos en línea.
Los padres de familia no piensan igual
Los padres de la víctima quedaron impactados y sacudidos cuando vieron una copia impresa de las cosas hirientes que escribieron las chicas; chicas con las cuales su hija había estudiado desde pequeña.
Los padres de las “agresoras”, las chicas que habían colocado los comentarios, consideraban que todo era una exageración, que sus hijas nunca tuvieron la intención de que la víctima viese los mensajes; simplemente estaban siendo chicas normales que ocasionalmente hablaban de otras chicas -¿no es eso lo que hacen la chicas?
Se convocó al Comité Asesor de la Dirección para enfrentar la situación. Los demás padres de familia, los miembros del claustro que estaban en el comité y yo estuvimos de acuerdo en que el incidente era terrible, pero no pudimos ponernos de acuerdo sobre cómo tratar la situación. Algunos de los miembros reconocieron que sus hijos tenían sus propias páginas en la red, pero que ellos las revisaban regularmente y descubrieron que el sitio era buen medio que les permitía conocer la forma en que pensaban y las actividades que realizaban sus hijos adolescentes. Otros miembros juraron que nunca iban a permitir que sus hijos tuviesen acceso a ninguna red social de este tipo.
Todos dilucidaron sobre qué podía hacerse a nivel escolar, ya que la mayoría de los comentarios los escribían fuera de la escuela y luego los chicos los imprimían y llevaban a la escuela.
Se desperdicia una oportunidad de aprendizaje
La directora trató de hacer lo correcto – juntó a las partes afectadas para dialogar sobre la situación. Les señaló a las agresoras cibernéticas que sus comentarios hirieron a la víctima, pero no tenía ni la más mínima idea cuán traumático podía ser un incidente de este tipo. No tenía a quién recurrir que la pudiera guiar para resolver la situación.
Claramente era una situación incómoda para todos los involucrados. Mientras se corría la voz sobre la agresión entre la comunidad escolar a través de la red del estacionamiento de la escuela, una red totalmente alejada del ciberespacio, parecía que lo que la directora deseaba era que todos se abrazaran y se olvidaran del asunto; que todo volviera a ser como antes que la agresión cibernética fuese un problema para la escuela. Ella declaró que todas las partes involucradas eran parcialmente responsables del incidente; a todos se los animó para que se pidieran disculpas.
De muchas maneras se perdió la oportunidad de tratar realmente el asunto y de educar a los estudiantes, a los padres de familia y tutores. Afortunadamente en este caso, la clase continuó junta al octavo grado y ahora muchas de las chicas asisten a la misma escuela secundaria local. Su relación no es perfecta, pero comprendieron mejor cuáles son las promesas y los peligros de la cibertecnología.
Si yo pudiese regresar a esa época con el conocimiento que tengo ahora, le hubiese urgido al Comité que desarrollara una estrategia para educar a los estudiantes, a los maestros y a los padres o tutores sobre la seriedad de la agresión cibernética. Hubiese querido que ellos supieran que los jóvenes tienden a desinhibirse cuando escriben en la red y que pueden comunicarse allí con más audacia que en persona; y que los jóvenes que leen los comentarios en línea pueden interpretar las palabras a un nivel exagerado que puede producir una severa ansiedad, temor y depresión.
Lo que sabemos ahora
Ahora, adelantémonos en el tiempo a enero de 2008 -casi todos los noticieros de la mañana, entrevistas y discusiones candentes en vivo, así como la prensa escrita informan sobre la tragedia de una chica de trece años de edad quien se suicidó después de ser víctima de una lluvia de comentarios que fueron puestos en una página en la red por un “niño guapo”, quien resultó ser una vecina adulta, la madre de un ex amigo.
Probablemente miles de escuelas pasan por experiencias similares -y muchas todavía afrontan estas crisis en un vacío, sin tener una guía que les ayude a manejar la situación.
Afortunadamente, existen nuevas herramientas que pueden ayudar a los estudiantes, a los maestros y a los padres o tutores, que explican la seriedad y los posibles efectos de la agresión cibernética.
Una de estas herramientas es un video sobre la agresividad cibernética, de 30 minutos de duración titulado Adina’s Deck (www. adinasdeck.com/), que se desarrolló como parte de una Tesis para obtener una Maestría en la Facultad de Educación de la Universidad de Standford.
Hay un momento este video en que Adina habla sobre cómo ella no quiso causarle daño a la chica de la cual dijo cosas hirientes; pienso que éste también fue el caso en nuestra escuela. Todos los padres de familia y los tutores quieren que sus hijos estén a salvo y sean felices, con una niñez libre de acoso, tanto en la realidad como en el ciberespacio.
Antony J. Varni vive en la región central de California. Es el padre de la actriz que hace el papel de Adina en Adina’s Deck (dos de sus hijas están en la película). Indica que sus hijas no estuvieron involucradas en el incidente escolar, pero que su familia sí lo estuvo y que continúa teniendo amistad con los padres de familia que se vieron involucrados en bandos opuestos, en el incidente que describió anteriormente.
Los padres están usando cada vez más las redes sociales para proteger más a los jóvenes en línea y en el mundo real, pero a veces se necesita un sistema estructurado para tener éxito, como una madre, Kate Mattos, descubrió.
Abrí la gaveta donde guardo mi joyero y el corazón me dio un brinco: no había nada en la gaveta, nada. Solo un espacio vacío de joyas robadas. Revisé todas las gavetas. Éstas también estaban vacías. ¡Fui víctima de un robo!
Más tarde esa mañana soleada de primavera, la policía llegó y tomó mi declaración. Fue entonces que averigüé que había habido otros robos en mi vecindario seguro, en los suburbios. El ladrón de manera característica atacó en la mañana, poco después de que las personas partieran al trabajo. Si los ladrones forzaron la entrada en 30 o más casas, ¿cómo es que yo no me había enterado?
Mi siguiente paso fue uno que no hubiera sido posible hace 15 años: ingresé a la Internet. Fui a la página web del departamento de policía y encontré una lista que se actualiza continuamente de los allanamientos de morada ocurridos en mi área. Le envié un correo electrónico a la directiva de la asociación cívica de mi vecindario para informarles al respecto.
A continuación, envié una nota a la página web Listserv de la Asociación de Padres y Maestros (PTA, por sus siglas en inglés) de mi escuela intermedia. Sabía que los padres en ocasiones dejaban a los hijos enfermos solos en casa mientras ellos pasaban horas en el trabajo – ¿qué sucedería si el ladrón entraba a una casa en la que se encontraba un niño? ¿O si un niño llegaba a casa temprano y sorprendía al maleante en la casa?
Casi tan pronto como oprimí el botón “enviar”, la página web Listserv de la Asociación de Padres y Maestros se llenó. Los padres se mostraron comprensivos, curiosos y preocupados. Querían saber cuándo había ocurrido, qué fue lo que me habían robado y cómo me encontraba. Me enteré sobre los robos en el tranquilo vecindario residencial adyacente – tantos, que de hecho, la asociación cívica allí había distribuido volantes y se habían reunido para hablar sobre el problema. Preocupado por los niños, el director de la escuela me envió un correo electrónico, señalando que la escuela estaba distribuyendo una publicación en la cual les aconsejaban a los padres que siguieran pautas de seguridad, como por ejemplo asegurarse de que los niños no caminen solos a casa. Los profesores enviaron correos electrónicos y me preguntaron cómo estaba manejando mi hija esta situación.
Agradecía el apoyo recibido, pero comencé a darme cuenta de algo. Aquí teníamos todos estos consejos en Listserv, pero no había ningún experto que dirigiera la conversación. ¿Cuál era la mejor forma de navegar por todas las gentiles sugerencias y consejos bienintencionados? No había ningún experto en seguridad especializado en casas ni ningún policía – alguien que pudiera llevar la preocupación de todos al siguiente nivel de acción y protección. Alguien que nos dijera qué pasos tomar a continuación y que nos diera las soluciones.
Bienvenidos a la Democracia 2007. No me tomen a mal, me encanta el hecho de que a las 11:00 de la noche puedo pedir ayuda y encontrar apoyo. Me encanta saber que puedo con sólo el clic del cursor aprender más. La red de contactos sociales resultó ser un medio extraordinario que permite que me conecte con personas que realmente se preocupan por mí. Esta conversación electrónica logró establecer una comunidad. Y, creo que obtuve buenos consejos.
Llegué a creer seriamente que el diluvio de consejos debe ser moderado por la experiencia. Necesitaba aprender sobre cuál era la mejor forma de protegerme a mí misma y a mi familia y sobre los efectos secundarios del robo, la pérdida y el profundo malestar. Necesitaba saber cómo ayudar a mi hija a desarrollar las destrezas necesarias para mantenerse a salvo. La realidad es que no aprendí esto en la red, lo aprendí de la policía, una compañía de seguridad y un experto en la oficina.
Pensé en mi hija que está en sexto grado y en la forma en que usa las redes de contacto social. Frecuentemente recibe información “real” de sus amigos y amigas a través de su correo electrónico. Intercambian historias -algunas reales, algunas no- acerca de lo que se encuentra al acecho en el Internet, en las calles o en la escuela. Nadie está supervisando esas conversaciones. No hay ningún experto en la red que ayude dándoles información o guiando sus conversaciones.
Para muchas listas y redes de contacto social en línea, una discusión abierta en la que todos son iguales, es el objetivo y de hecho, lo más valioso. Pero en algunos casos, especialmente cuando se trata de la seguridad (de niños o adultos, en la red, puede ser beneficioso incluir a expertos de confianza para poder pasar al siguiente nivel. He aquí unas sugerencias.
- Incluya o nombre a líderes expertos que puedan hablar con autoridad sobre ciertos temas y puedan guiar la discusión (encauzándola cuando deje de basarse en la realidad o se salga del tema).
- Ayude a los jóvenes a entender la diferencia entre los “expertos” en los foros en la red (frecuentemente personas que colaboran con buenas intenciones) y aquellos cuyas credenciales pueden verificarse y que cuentan con la autoridad para hablar sobre un tema.
- Recuérdeles a los jóvenes que usted puede leer sus comunicaciones en línea. (Sí, ¡se puede hacer!) Luego ayúdelos a interpretar información infundada o incorrecta.
- Situé las computadoras donde pueda vigilar lo que los niños estén haciendo. En casa, yo mantengo las computadoras fuera de los dormitorios.
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Kate Mattos es una Asesora en Comunicaciones para la Asociación Nacional de Educación y madre de una hija de once años.
Gary Brill, padre de la columnista de la sección Youth Voices de esta edición, Madison, tiene algunos consejos para los padres de familia, en base a la experiencia que ha adquirido viviendo con una chica que sabe cómo navegar por la red.
¿Leería usted el diario de su hija o hijo, escucharía sin que ellos se enteraran sus conversaciones telefónicas o los seguiría cuando salen de casa para ver lo que hacen? Con las computadoras y la tecnología del presente usted puede hacer esto y mucho más. Usted puede leer con facilidad los correos electrónicos de su hijo o hija, controlar sus mensajes instantáneos, ver su historial en línea, revisar sus páginas MySpace o Facebook, leer sus ciberdiarios -usted hasta puede seguir sus movimientos con un sistema de posicionamiento geográfico (GPS) en el teléfono.
La pregunta del MILLÓN es: ¿debiera hacerlo? La mayoría de nosotros vivimos en hogares donde los chicos y las chicas saben tanto o mucho más de lo que saben sus padres acerca de las computadoras. ¿Debieran los padres temerle a lo que no conocen? ¿Es justo que a un chico o a una chica le impongan reglas más estrictas sólo porque su padre o su madre no saben nada sobre las computadoras?
He aquí algunos consejos para los padres/tutores y otros adultos:
- Pregúntese, ¿qué hacían mis padres? ¿Cuáles eran las consecuencias de mi conducta? Revele esta carga emocional y hable de ella con sus hijos.
- Si usted no sabe mucho sobre computadoras, aprenda o pregúntele a otros padres de familia. Ésta debiera ser una de las conversaciones más importantes que tenga con otros padres de familia.
- Involúcrese desde un principio con su hijo o hija y escúchelos cuando le pidan más privilegios. No haga que teman tener una conversación sincera con usted.
- Aprenda de sus hijos. Si le piden que haga algo que no conoce, métase en línea y aprenda. Pregúntele a su hijo o hija si usted puede hablar con otros amigos que estén haciendo lo que él o ella quiere hacer. Hable con los padres de los amigos.
- Tantee el terreno con un período de prueba. Pida que a cambio de los privilegios adicionales su hijo o hija colabore más con las faenas de la casa; quíteles los privilegios si no se portan bien. Recuérdese, sólo porque usted aceptó otorgar un privilegio, no significa que tiene que otorgar el siguiente que le pidan.
- Tome la iniciativa; cuando lea acerca de una nueva moda relacionada con la computadora, pregúntele a su hijo o hija al respecto. El viejo dicho no miente: la confianza tiene que ser mutua.
Si usted acusa constantemente a su hijo o hija de hacer algo que no ha hecho, ellos tarde o temprano podrían sentirse obligados a hacerlo si de todos modos los están acusando de ello. (¿Le parece familiar esa lógica si piensa en su niñez?)
- Gary Brill vive con su familia en la Ciudad de Nueva York.
Se dice que todos los viajes comienzan con un solo paso. Para Edward y Marie* y su hija de 8 años, Caroline, la odisea en el mundo de la tecnología en la que recientemente se embarcaron inició con un garabato rojo -del tipo que usa Microsoft Word para indicar un error ortográfico.
Caroline, una niña de tercer grado en Alexandria, Virginia, lucha con la comprensión de lectura y la ortografía. A pesar de que es fuerte en otras materias, lee por debajo del nivel de su grado, muestra signos de dislexia y sus habilidades de caligrafía se quedan atrás de las de sus compañeros de clase.
Al final del segundo grado, durante una reunión para establecer el Plan Individual de Educación de Caroline (IEP, por sus siglas en inglés) -el cual perfila las metas y el alcance del aprendizaje para los estudiantes que reciben servicios especiales- una de sus maestras sugirió que ella empezara a utilizar una computadora para mejorar su comprensión de lectura, ortografía y gramática.
“Ella se volteó hacia nosotros y dijo, ‘Ya que ella va a aprender mecanografía el próximo año, incorporemos esto dentro del IEP el próximo año’”, dijo Marie. “No teníamos idea que los niños de tercer grado empezarían a aprender mecanografía”.
La clase de mecanografía es parte del plan de integración tecnológica formal del distrito escolar, diseñado para introducir a los estudiantes a la tecnología que muy probablemente van a necesitar cuando sean adultos-y esto encaminó a Caroline y su familia en su propia versión de un plan de integración tecnológica.
Desde que inició el tercer grado, Caroline ha estado usando Microsoft Word para hacer sus tareas escolares. Ella lo usa con la función de auto corrección apagada, de manera que el programa resalta y subraya las palabras mal deletreadas, pero no las arregla automáticamente. Cuando ella termina un pensamiento o párrafo, ella puede regresar y ver las palabras que escribió incorrectamente, y concentrarse en ellas.
Ella practica para exámenes de ortografía escribiendo las palabras de ortografía que tiene que aprender y luego revisando para ver cuáles están subrayadas con el garabato rojo familiar que indica un error ortográfico.
“Pienso que es una buena idea, en parte porque ella aprende en una forma visual; si ella puede ver algo o escucharlo, es mentalmente asimilable, especialmente si se trata de conceptos abstractos como la descodificación de palabras. Tenerlo representado en una pantalla acelera el proceso”, dice Edward, quien conoce los esfuerzos de su hija en carne propia: él trabajó arduamente durante años con lo que sospecha es dislexia que no ha sido diagnosticada.
Como varios estudiantes, el retraso en la lectura de Caroline había producido una baja en su confianza. “Ella se compara constantemente con sus amigos y se encuentra a sí misma como carente, diciendo cosas como ‘Amanda es la chica más inteligente de la clase porque ella puede leer un libro con capítulos’. Ella nunca se compara con ninguno en la clase de matemáticas, nunca se preocupa acerca de ciencias o estudios sociales o matemáticas porque ella tiene buen desempeño en esas materias”, dice Marie.
Marie y Edward piensan que el correo electrónico -la próxima parada en su travesía tecnológica-podría ayudar. “Estamos buscando más oportunidades que le proporcionen un incentivo claro para que lea, y creemos que el recibir un mensaje de un amigo o de sus abuelos sería una buena recompensa por el trabajo realizado”, dice Edgar.
Consideraciones de seguridad
Ahora que los padres de Caroline han abierto la puerta a las computadoras y a la tecnología, están explorando formas para ayudarla a mantenerse más segura cuando esté en línea. Ellos han comenzado a hablar sobre si ella debiera tener su propia dirección de correo electrónico, en lugar de usar el de su madre -ella aún no los está presionando para conseguir una, porque pocos de sus amigos tienen cuentas de correo electrónico- y si debieran decirle o no que leerán sus mensajes.
Por ahora, Caroline no tiene un teléfono móvil, pero cuando llegue a la escuela de educación media, ellos podrían darle uno para coordinar los viajes hacia y desde la escuela y sus actividades. Ellos ya están considerando renovar su plan como plan de familia, para agregar una línea para Caroline.
De hecho, Edward y Marie están comenzando a tener una serie de conversaciones sobre cómo mantener a Carolina más segura en línea y nos dejaron que estuviéramos presentes durante una de las conversaciones -vea la conversación adjunta.
Edward y Marie son padres de familia que viven en Alexandria, Virginia. *Para respetar la privacidad de su hija pidieron que solo usáramos su segundo nombre.
Edward y Marie nos permitieron estar presentes mientras discutían su plan de seguridad para el uso de la tecnología y su enfoque en vista que su hija de tercer año, Caroline, está comenzando a usar las computadoras.
Marie: Debemos sentarnos con Caroline y enseñarle acerca de los mecanismos de búsqueda y cómo realizar búsquedas más seguras. También debemos marcar los sitios que ella usa para que pueda ingresar sin que llegue a ningún sitio extraño. Además necesitamos algún programa de filtro. Increíble. ¡Qué rápido está creciendo!
Edward: Existen puntos vulnerables en cosas que ni siquiera soñé, como el X Box y PlayStation en los que tienes la habilidad de conversar con otras personas, y los pequeños dispositivos manuales de juegos como GameBoy que tienen WiFi y envío de mensajes de texto incorporados. Los adultos han usado estos juegos para abordar a los niños, lo que me dejó turbado. Nunca hubiera pensado que eso fuera posible. ¿Cómo puede uno empezar a entender esta tecnología sin quitársela?
Marie: Debemos encontrar un equilibrio entre la libertad y el control. Ninguna medida va a ser suficiente; necesitamos una combinación de enfoques y aún así no serán infalibles.
Edward: Con el correo electrónico una opción es crear una cuenta secundaria y configurarla para que sus correos electrónicos lleguen a nuestro Outlook, así que si existe cualquier actividad aparecerá en nuestro Outlook. ¿Le decimos que aparecerá en nuestras cuentas de correo o lo mantenemos en secreto? Marie es de la opinión de que hay que “decirle”.
Marie: No quiero iniciar con una decepción, ella se rebelará contra nosotros alguna vez…
Edward: Así que configuraremos la cuenta pero no la vista previa para nosotros, y si tenemos sospechas, la activamos.
Marie: Y ella puede tener su propia contraseña de acceso pero si la cambia sin decirnos, cerramos la cuenta. Nosotros la revisaremos, probablemente a diario, y si vemos algo que parezca inquietante o engañoso, lo abordaremos.
Edward: Para Mensajes Instantáneos y la Red, encontré un programa registrador de teclas para padres que quieren asegurarse que sus hijos no estén enviando mensajes instantáneos de forma indebida. Es un programa discreto de fondo que guarda los Mensajes Instantáneos en un archivo de texto y se los envía a uno. Eso es más extremo, pero si nos comenzamos a preocupar de otros aspectos aparte de los correos electrónicos, es una opción. Hay que confiar pero también hay que verificar.
Marie: Es una de estas cosas en las que el correo electrónico no presenta ningún problema, es fácil de controlar, pero ella va a descubrir los Mensajes Instantáneos, Facebook, todas estas cosas. De manera que ¿abro la puerta lentamente para que ella vea y se sienta cómoda y construya una relación de confianza conmigo, o finjo que no existe?
Edward: Debido a que tenemos WiFi en casa, podemos correr el programa registrador de teclas en la computadora familiar y la configuramos para que envíe los datos a otra computadora -de esa manera, podemos ingresar desde cualquier lugar y revisar los archivos, aún desde la oficina.
Marie: A mí no me molesta si tenemos el registrador de teclas instalado y no les decimos a los chicos, pero si me molesta cargar sus correos electrónicos a nuestra cuenta..
Edward: Si, veo la diferencia allí, pero pienso que necesitamos instalar el programa de tecleado. Te mostraré como ingresar a distancia.
Marie: (se ríe) ¡Así que ahora puedo enterarme dónde estás navegando también!
Edward: (se ríe) Prepárate para aburrirte mucho.
Caitlin Johnson entrevista a Leslye Kenney, madre activista
“No quiero que otros padres de familia tengan que pasar por lo que tuvimos que pasar nosotros”, explica Leslye Kinney, una madre que vive en el estado de Vermont. Esto porque fue tal la agresividad de un bravucón cibernético que acabó retirando a su hija de la escuela por casi un año; y aunque trató de mantenerla al día en sus estudios en casa, la joven todavía está luchando por ponerse al día en sus clases.
Todo comenzó en 2003, cuando su hija cursaba el séptimo grado, y degeneró rápidamente hasta convertirse en una página en la Web dedicada a amenazar la vida de su hija y en una casi constante avalancha de correos electrónicos y mensajes de texto ofensivos que la acosaban.
Hoy en día la hija de la señora Kenney tiene 17 años y ha prestado declaraciones en cuanto a los efectos del acoso cibernético ante el Congreso nacional, además de hacer varias presentaciones sobre el tema en su comunidad. En 2006, el estado de Vermont le otorgó el Premio de Activismo en la Juventud por los esfuerzos que realizó en contra de este problema social. (La Sra. Kenney pidió que no se usara el nombre de su hija; ella deja que su hija decida cuándo quiere hablar sobre el tema por su cuenta.)
Los mensajes que recibía la hija de la Sra. Kenney eran devastadores. Sin embargo, no eran los mensajes característicos de la bravuconería cibernética. Como explica la Sra. Kenney, “La mayor parte del tiempo, este tipo de mensajes busca humillar a otro chico o chica haciendo comentarios sobre su sexualidad, sobre su aspecto sexual, su religión y su aspecto físico -cualquier cosa que puedan usar para derrumbar la autoestima de la víctima. Y, si la persona perjudicada no se siente parte de un grupo, podría sentirse demasiado humillada como para decirle a alguien lo que está sucediendo”.
Muchos padres de familia no saben cómo manejar este problema. Su primera reacción podría también ser no hacer nada. “Muchos padres de familia esperan que la situación se arregle sola y desaparezca”, dice la Sra. Kenney. “Además, no la denuncian porque temen que al hacerlo el agresor cibernético les haga algo en represalia a ellos o a sus hijos”.
La Sra. Kenney señala que es de suma importancia que los adultos tomen muy en serio la bravuconería cibernética y que sepan cómo contrarrestarla. “Los padres de familia y el personal administrativo de las escuelas en todo el país deben conocer lo que es la bravuconería o agresión cibernética y deben saber cómo comunicarse entre ellos y con los niños en su comunidad con respecto al tema. Para poder proteger a nuestros niños y mantenerlos informados en necesario que todos unamos nuestros esfuerzos y pongamos de nuestra parte”.
Qué dispone la ley
Aunque por lo general cada distrito escolar tiene la libertad de establecer las normas de conducta y los reglamentos específicos para el uso de la Internet y para prohibir la bravuconería cibernética de acuerdo a las leyes estatales en vigencia, hay ciertas leyes federales, por ejemplo los títulos IX y VI, las leyes federales de educación que prohíben la discriminación racial o sexual en las escuelas. Estas leyes pueden aplicarse si los mensajes pueden considerarse acoso sexual o racial. Las leyes federales que estipulan los derechos civiles también pueden aplicarse. La ley marca que toda escuela que reciba fondos federales debe tener un coordinador encargado de velar por que se cumpla la normativa del Título IX del código federal. Muchas veces estos suelen ser uno de los entrenadores deportivos o un asesor académico que cuenta con una capacitación especial para saber cómo manejar casos de discriminación. Algunos estados cuentan con normas que exigen que se asignen a dos miembros del plantel, un hombre y una mujer, para que manejen las quejas. Sin embargo, los requisitos del Título IX son complejos, y de acuerdo a la Fundación Deportiva de Mujeres, la mayoría de las escuelas no cumplen este requisito.
Qué medidas pueden tomar los padres de familia y las escuelas
A raíz de la dura experiencia que vivió la Sra. Kenney, ella quiere compartir las siguientes recomendaciones con los padres de familia y con las escuelas:
- Todos los padres de familia, maestros y el personal administrativo de las escuelas deben conocer bien las normas y los procedimientos escolares que deben seguirse.
- Todos los padres de familia, maestros y todo el personal administrativo de las escuelas deben conocer los sistemas de las redes computacionales que existen en las escuelas y los hogares y deben entenderlos, y además deben entender las distintas formas que existen para ingresar a las redes de la escuela desde los hogares.
- Los padres de familia deben colaborar con otros padres cuando sienten que se avecina algún problema; deben mostrar con el ejemplo cómo comportarse de manera responsable.
Cómo detectar cuando hay problemas
- Preste mucha atención a cualquier cambio de conducta; asegúrese de conocer los patrones de conducta anteriores.
- Tanto los maestros como los padres de familia deben: fijarse si se está excluyendo a algún estudiante o niño, especialmente si llegó recientemente; estar pendientes de observar a los diferentes grupos de estudiantes en la escuela en busca de señales o indicios de acoso o agresividad.
- Maestros: observar cómo los chicos se tratan dentro de sus salones de clase y actuar según el caso lo amerite; no dejar pasar conductas inapropiadas porque “así son los chicos”.
Cómo denunciar los problemas
- ¿Existe un coordinador para los programas del título IX ante quien pueda presentar su denuncia?
- ¿Se encuentran disponibles los formularios necesarios para que los padres de familia y los estudiantes puedan presentar su denuncia, y están estos disponibles en un lenguaje o idioma apropiado para la edad del estudiante?
- ¿Cuenta la escuela con un buzón de quejas accesible durante el día en el que los estudiantes y padres de familia pueden dejar sus quejas?
- Conozca de antemano al personal del Departamento de Educación y a los equipos de la Oficina de Escuelas Seguras y Sanas, así como las funciones que estos desempeñan en la escuela pública.
- Cuando denuncie algún problema, pida que alguien lo acompañe para tomar apuntes.
- Padres de familia: ustedes también pueden pedirle al pediatra o al terapeuta de su hijo que se comunique con la escuela.
- Usted puede solicitar copias de los documentos que se encuentran en el expediente escolar de su hijo o hija relacionados con el incidente y puede corregir cualquier error que encuentre.
- Si necesita más ayuda de la que le puede ofrecer la escuela, puede comunicarse con la Oficina de Derechos Civiles para pedir información en www.ed.gov/ocr; ellos podrían ayudarlo.
Leslye Kenney y su familia viven en el estado de Vermont
Como padres de una niña de nueve años de edad, la computadora y la Internet rápidamente se están volviendo el lugar para “pasar el rato con amigos”. Con la conexión de alta velocidad que tenemos en casa, la Internet está fácilmente disponible. Estamos averiguando que ciertas tareas de la escuela requieren el uso de la computadora y de la Internet para poder completarlas.
Nuestra hija también llega a casa preguntando cómo puede tener acceso a ciertas páginas web, como por ejemplo Barbie.com y Webkinz porque sus amigas estaban hablando de estos lugares y cuán “increíbles y de onda” son.
Últimamente, lo que hacen es entrar a YouTube y ver las canciones y videos más recientes de la película High School Musical, para ver a los chicos guapos y descubrir quién les gusta y cosas así.
Es un reto mantenerse al tanto de la gran cantidad de cosas que uno tiene que aprender con respecto a todo esto. Creo que es importante que los niños estén familiarizados con la tecnología y que sepan cómo usarla de manera positiva. Sin embargo, también siento que es sumamente importante reducir la posibilidad de que puedan ingresar a páginas web donde puedan obtener acceso a contenido no apropiado con solo hacer un clic con el cursor. El lenguaje vulgar y los videos sexualmente sugestivos son como un imán para los chicos si ellos no cuentan con una estructura o con reglas que deben seguir cuando usan la Internet. Las páginas con sexo explícito son extremadamente fáciles de encontrar y se puede ingresar fácilmente a ellas.
Comprender las Reglas
Nuestra primera regla es no tener la computadora con acceso a Internet en una habitación aislada. Nosotros vigilamos las actividades de nuestra hija cuando ella está usando la Internet. Aquí no rechazamos la responsabilidad. Los niños necesitan comprender lo que es apropiado y lo que no lo es, y por qué, lo cual es a veces lo más difícil de explicar para un padre.
Lo que es aceptable para mamá y papá es, con toda probabilidad, lo que gradualmente aprenden los niños. Nuestra hija ha aprendido que los videos que contienen palabras soeces no son apropiados. Hemos hablado con ella sobre ver videos en YouTube y si la encontramos escuchando música que tiene palabras soeces, le quitamos la computadora inmediatamente durante cierto tiempo (usualmente días).
Bloqueamos ciertas direcciones; le decimos a nuestra hija que las hemos bloqueado y hablamos con ella sobre por qué no debe ingresar allí. Creo que esto la ayudará a tomar mejores decisiones cuando ella no esté supervisada.
También fijamos un límite de tiempo para que se entretenga o juegue en la computadora, típicamente 30 minutos al día. El trabajo escolar es la excepción y uno de los dos se queda viendo y ayudando si fuese necesario.
Los ciberdiarios (blogs) y las salas para chatear están fuera de límite. Acabo de descubrirlos personalmente y he visto que hay personas inescrupulosas que escriben casi cualquier cosa. En este momento, no estoy convencido de que nuestra hija tenga la destreza para manejar estas cosas. Ella está comenzando a descubrir que no todos son buenos ni tienen buenas intenciones. De manera que optamos por exponerla tan lentamente como podamos para ayudarla y guiarla con respecto a quién y qué es bueno, malo, etc. Aquí es donde tenemos precaución con la Internet. Cuando se trata de conversar en la red, los adultos pueden hacerlo bajo su propio riesgo, pero nuestros hijos no.
Refuerzo Positivo
Existen numerosos lugares en la Internet a los cuales uno no quiere que ingresen los hijos, de manera que cuando encontramos páginas web que son aptas para niños, alentamos esos lugares recompensando a nuestra hija con tiempo adicional en esas páginas.
Nuestra hija está en la edad en la cual prueba sus límites todos los días, de una u otra manera. De tal forma, tratamos de recompensar el comportamiento apropiado en la red y en al mundo real con respuestas positivas, entre ellas tiempo adicional en la computadora. Esto parece funcionar bastante bien la mayoría de las veces ya que la nueva computadora tiene gran demanda en nuestra familia.
Hemos encontrado que un método muy efectivo es elogiar a nuestra hija cuando hace cosas creativas y cuando se mantiene alejada de páginas inaceptables en la red.
“Práctica” fuera de la red
Nos sentimos afortunados que nuestra hija disfrute de crear cosas creativas en la computadora durante su tiempo de diversión. Ella usa programas como es GarageBand de Apple para crear su propia música con ritmos y melodías. Es sumamente genial y fácil de usar. Con Keynote, otro programa de Apple, uno puede crear espectáculos con diapositivas con solo agregar fotografías, texto y gráficas de color divertidas, todo en formatos preestablecidos con los cuales es fácil trabajar.
Son maravillosos porque son educativos, entretenidos y no están basados en la Internet.
Nuestra hija se enteró de ellos en la escuela y puede aplicar lo que aprende en casa. Esto es realmente bueno porque mamá y papá no tienen que pasar mucho tiempo aprendiendo y luego enseñando cómo usar el programa. No tengo problema alguno en dejar que mi hija pase tiempo con estos programas y tratamos de recompensar esta clase de actividad.
Scott Knight vive en Bloomington, Minnesota con su esposa y su hija de 9 años de edad.
¿No sabes qué hacer para mejorar el comportamiento de tu preadolescente con respecto al “texteo”? ¿Te preguntas si tu hijo/a es demasiado joven para estar “texteando”, o si debes rendirte y comprarle el teléfono móvil que tanto quiere? No eres el único.
El Dr. Donald Shifrin de la Academia de Pediatría Americana dice que no le ve un uso productivo a los teléfonos móviles/equipos para “textear” para niños menores de 11 ó 12 años (excepto en circunstancias específicas). Sin embargo, reconoce que es difícil prevenir que niños jóvenes quieran poseer dichos equipos.
“No cabe duda de que los equipos móviles son el aparato técnico preferido de los niños jóvenes”, afirma. “Y la situación es tal que ahora el segundo o tercer niño quiere lo que se la acaba de otorgar al primero en la escuela intermedia: un teléfono móvil. La línea se sigue haciendo cada vez más borrosa, según se van ofreciendo más teléfonos y planes”.
“Los padres siempre se van a sentir como si le estuviesen negando algo a sus hijos, lo cual es normal. Lo que no es normal es proveerle licencia para hacer de todo con un equipo que quizás no sea adecuado para su edad”.
¿Cuál es el consejo de Shifrin para los padres? “Estén a cargo de los parámetros dentro de los cuales se utilizará el equipo: minutos, conexiones, mensajería de texto, Internet. Establezcan reglas antes, durante y después de la compra de un equipo móvil”.
¿Quieres más consejos? A veces es bueno oír por parte de otros padres lo que les haya o no les haya funcionado. Así que hemos recopilado varios ejemplos de historias y estrategias de padres acerca de cómo manejar a sus preadolescentes y el “texteo”.
No habrá teléfono móvil, y punto: la estrategia de una madre firme en sus convicciones.
Paula Blythe es una maestra de escuela elemental y blibiotecaria de 51 años, madre de Taylor, de 12 años de edad (Paula también tiene dos hijos adultos de más de 25 años). A pesar de las súplicas constantes de Taylor, quien quiere un teléfono móvil, Paula ha permanecido firme: no habrá teléfono móvil, bajo ninguna circunstancia.
Realmente le hemos puesto la ley de la mordaza al asunto del teléfono móvil. Yo verdaderamente opino que el teléfono móvil es un lujo, para conveniencia y emergencias solamente, y algo que jamás consederaríamos para Taylor.
Me dice, “mami, yo soy el único sin teléfono, por qué no puedo tener teléfono, lo necesito”. Yo estoy acostumbrada a que insista y a decir que no, y mi esposo opina lo mismo.
Supongo que parte de mi preocupación es el costo, el gasto. Pero también tiene que ver con responsabilidad. Yo no veo ningua razón por la cual deba tenerlo. Él siempre está en casa o en la escuela o en casa de mi mamá, y en caso de emergencia, todos esos tres lugares tienen teléfono. Un teléfono móvil le brinda una excusa para ser irresponsable, para llamar y decir “estoy en casa de fulanito”, cuando no se supone que esté allí. No creo que esté listo para esa responsabilidad.
Mi esposo y yo estamos de acuerdo en esto, y eso es importante. Y yo sé que no es fácil para los niños, y no es fácil para los padres. Pero si Taylor dice que tiene práctica, entonces es mi responsabilidad estar allí para que no se quede esperando o tenga que llamar. Allí estoy. Yo soy responsable de mis actos, y lo hago a él responsable de los suyos: si él se supone que esté allí, se supone que esté allí.
De la misma manera, tiene responsabilidades en casa. Nosotros moldeamos responsabilidades para él, y hablamos y razonamos con él. Y fomentamos que enfoque su energía en otras cosas. Por ejemplo, mi esposo y yo hemos sido líderes del 4-H por 20 años. Taylor a pertenecido al 4-H desde que era un bebé, y ha aprendido por medio del ejemplo de liderazgo que ha visto en el grupo.
El verano pasado, me llevé a un grupo de niños del 4-H de excursión, y uno de los niños se la pasó en el teléfono móvil constantemente, lo cual no le agradó a los demás. Le preguntaban “¿por qué no puedes disfrutar de lo que estás haciendo aquí?” No había razón alguna para que tuviese que estar en el teléfono todo el tiempo, era más como que estaba dándoselas, luciéndose, parecía, y yo pensando para mí misma, “esto es ridículo”.
Como maestra, veo la influencia del “texteo”: los niños no saben deletrear ni puntuar ortográficamente. Es una forma de comunicación nueva, lo sé. Mis hijos mayores son unos expertos en eso del Facebook y el “texteo” continuo, y Taylor está con ellos lo suficiente como para saber lo que están haciendo y usar sus teléfonos, pero ellos dos están aún más convencidos que yo de que Taylor tiene que seguir las reglas.
Todo se reduce a mantener buenas relaciones, como con cualquier otro asunto familiar. Se trata de apoyarnos los unos a los otros. No todos los niños tienen eso. Pero yo trato de tenerlo con mis hijos. Y cuando se trata de teléfonos móviles y “texteo” para Taylor, ¿a su edad? No. Definitivamente, no.
Un teléfono móvil sólo con el control estricto de los padres y sus consecuencias: la estrategia de un padre cauteloso
Paul Mazzei, de 50 años, no se imaginaba que Lara, su hija preadolescente, estaba abusando de los mensajes de texto… hasta que las señales eran demasiado obvias y no podían ser ignoradas. Mazzei afirma que la comunicación consistente entre padres e hijos, más la vigilancia constante, son cruciales para mantener el comportamiento de un preadolescente o adolescente bajo control, en cuanto a lo que a mensajes de texto se refiere.
Creo que Lara tuvo su primer teléfono cuando estaba en octavo grado. Ella estaba participando en actividades deportivas después de clases, así que pensamos que sería una buena manera de comunicarnos con ella por las tardes, ya que ambos trabajamos. Ahora ella tiene 16 años, o sea, que esto fue hace tres años, y aún entonces, parecía que todos los niños tenían teléfonos, hasta los del quinto y sexto grado.
Rápidamente comenzaron los problemas. Pero se debió más a mi falta de destrezas de crianza que no me percatara de lo que estaba sucediendo. Ella estaba exhausta todo el tiempo, y estaba bajando sus notas. Estaba en decadencia, tanto emocional como sicológicamente.
Cuando la acompañé a un baile de padres e hijas, me enteré de que ella había estado participando en el envío y recibo de mensajes de texto inapropiados. Ella se la pasó correteando con sus amigos toda la noche, y me sospechaba de que algo estaba ocurriendo, pero no fue hasta que llegamos a la casa; aparentemente estuvo despierta enviando mensajes de texto hasta las tres de la mañana, y un mensaje de un muchacho le había molestado tanto que nos despertó para contarnos. Ahí quedó el asunto sobre la mesa.
Luego, nos llegó la factura.
Le quitamos el teléfono por tres meses. Ella lloró y estaba muy molesta, pero eso fue todo. Y ahora lo tenemos muy controlado. La cuenta está a nombre de su mamá, así que recibimos todas las facturas y las repasamos con Lara. Así, ella sabe que está siendo supervisada. La cuenta aún resulta muy cara, y por eso hemos estructurado nuestro plan telefónico para que tenga un límite. Ahora que Lara es mayor, sabe que hay cosas bien hechas y mal hechas, que las buenas notas son una prioridad, y que la buena salud es también prioridad.
Todo esto era buen ejemplo de lo que es la mala crianza. Si uno no tiene el control, si uno no sabe lo que está sucediendo con su propio hijo, entonces se está haciendo algo mal. Tienes que hacer que las cuentas lleguen a tu nombre y sentarte con tu hijo a repasar las llamadas. Si ves que está ocurriendo algo indebido, debes ponerle freno.
Hazle entender a tu hijo/a que el acceso a mensajes de texto, a tener un teléfono, es un privilegio, no un requisito. Tienes que actuar con firmeza y quitarle el teléfono, si esa fuera la única solución.
Después de haber ocurrido todo eso, se suponía que anoche habláramos de algunos temas, y Lara envió un mensaje de texto …¡nos “texteo”!… desde su habitación, diciéndonos que se iba a acostar. En vez de ella subir y lidiar con una situación normal, aunque quizás un poco estresante, de discutir las notas y otros asuntos escolares, “texteo” para salir de la situación.
Eso es lo que más me molesta de los mensajes de texto. Le permiten a adolescente esquivar sus responsabilidades. Por eso, tuvimos una pequeña conversación esta mañana, y esta noche vamos a hablar cara a cara, como lo habíamos planificado.
Tengo muy poca paciencia para este tipo de asuntos. Yo no envío mensajes de texto, porque my Blackberry es del trabajo y no nos permiten usar esa función. Creo que los mensajes de texto son dañinos porque ponen demasiado control en las manos de un adolescente, de usar un mensaje de texto en vez de hacer una llamada de persona a persona. Le permiten a un adolescente despistar a sus padres con respecto a dónde están o lo qué están haciendo.
Así que, si permites que tu adolescente o preadolescente “textee”, tienes que establecer un control, ya que este modo de comunicarse es muy seductor para los niños. Es tan fácil para los niños hacerse adictos a estar intercambiando mensajes todo el tiempo, al extremo de que comienzan a descuidar su salud, el trabajo escolar y la familia.
La familia que “textea” unida: la estrategia de una madre que confía.
Valerie Gregory, de 50 y tantos años; su esposo Carlton y su hija Jasmine, de 17 años, han hecho las paces con el tema de “textear” en familia. Así es como lo han hecho:
Jasmine nos pidió un teléfono a los 11 años, y le dijimos que tenía que esperar hasta cumplir los 13. Su padre, de hecho, le compró su primer teléfono para las Navidades, lo cual fue sorprendente, porque él era el que más se oponía al asunto. Pero, la escuela intermedia de Jasmine quedaba un poco retirada de nuestra casa, y él pensó que sería bueno que ella tuviese un teléfono, en caso de una emergencia (los tiroteos en las escuelas, y la disponibilidad de un teléfono para los hijos poder llamar a sus padres, aparentemente fueron las razones que le hicieron cambiar de parecer).
Le compramos un teléfono tipo “paga lo que consumas”, para que ella pudiese contribuir al pago de la cuenta. Así se le ha dado un sentido de responsabilidad, ya que si se queda sin minutos, ella tendría que esperar, ya que sólo le compraríamos una tarjeta al mes. Ella no tenía acceso a la mensajería de texto, porque resultaba muy costosa.
Fue probablemente en la secundaria cuando finalmente consiguió mensajes de texto, pero el costo le hizo adoptar una actitud conservadora hacia el asunto. Cuando su primer teléfono dejó de funcionar, investigó distintos planes de pago para poder recibir mensajería de texto ilimitada: era obvio que ahora lo quería hacer más, porque sus amigos lo estaban haciendo cada vez más. ¡Así se abrieron las puertas al mundo de los mensajes de texto ilimitados!
Interesantemente, el padre de Jasmine inició el intercambio de “mensajes de texto paternales”. Recuerdo claramente que estábamos volando a Atlanta, y cuando llegamos, Jasmine le envió un mensaje de texto a su padre, para avisarle que habíamos llegado bien (así ahorra los minutos del teléfono, ya que tiene mensajes de texto ilimitados). Nosotras pensábamos que comunicarnos así era hasta risible, pero cuando su papá contestó el mensaje, ¡entonces sí que nos hizo gracia! Nos sorprendió lo afín que él se sentía con estos asuntos tecnológicos.
Jasmine me introdujo a los mensajes de texto como una forma de comunicarme con ella sin tener que gastar sus minutos telefónicos (ya que ella aún paga por esos). Así que, si tenía que quedarse en la escuela y avisarme la hora en que la debía ir a buscar, me mandaba un mensaje de texto… lo cual me agradaba mucho porque era un método silencioso para comunicarnos, sin necesidad de hablar.
Sin embargo, aunque Jasmine tiene mensajes de texto ilimitados, nosotros tenemos que pagar para recibirlos. Por eso, ella ha instalado Mensajería Instantánea AOL (AIM, por sus siglas en ingés) en mi computadora, y ahora nos podemos enviar mensajes sin usar nuestros minutos telefónicos.
Jasmine envía mensajes de texto todo el tiempo. Raras veces habla por teléfono, y sus conexiones con amistades son a través de mensajes de texto. (¿Vas al centro comercial? ¿A qué hora? ¿Te encuentro allá? ¿Qué llevas puesto?)
Esto no me preocupa mucho porque Jasmine y yo tenemos una relación muy abierta y de buena comunicación. Ya la teníamos antes de comunicarnos por los mensajes de texto, así que ella, de todos modos, me cuenta mucho de lo que le está ocurriendo. Como establecimos este tipo de relación desde hace tiempo, se me hace fácil confiar que no está abusando de los mensajes de texto.
Hemos hablamos de la intimidación que puede ocurrir a través del “texteo”, al igual que por la computadora. Los jóvenes pueden insultar a alguien sin pensarlo dos veces, a través de un mensaje de texto y luego lo pasan a otros, a veces hasta cambiando el texto original. Ella me cuenta de las grandes discusiones entre la gente por medio de los mensajes de texto, y como se dicen cosas por este medio que nunca dirían en persona.
Existe además la transferencia en los mensajes de texto, ya sea de bromas o de un dicho para el día. Algunas veces estos contenidos pueden ser de naturaleza sexual. Incluso, mi hija me ha contado sobre una venta de drogas a través del “texteo”. El que no haya límites a veces asusta. Aunque Jasmine no lo comparta todo, es honesta y confío en ella, como para saber que es responsable por sus acciones.
La única regla real que hemos establecido es ¡NO ENVIAR MENSAJES DE TEXTO MIENTRAS CONDUCES! Si necesitas enviar un mensaje, détente y hazlo. Nosotros comemos en familia, y ella no trae su teléfono a la mesa. Este es nuestro tiempo. Esta regla se estableció por sí misma, creo yo, y abre las puertas de la comunicación.
Francamente, el “texteo” ha abierto las puertas de la comunicación entre Jasmine y yo, particularmente desde que ella conduce. Ella me avisa cuando llega, cuando está en camino a casa, etc. Esto es buenísimo, porque ella lo puede hacer tranquilamente, y sus amistades ni se enteran de que está hablando con su mamá.
Un inconveniente: Yo creo que el arte de la conversación se ha afectado por el “texting”, en particular cuando los jóvenes se conocen por primera vez. Yo veo como les cuesta trabajo iniciar una conversación y más aún mantenerla (incluso a Jasmine le pasa). Ellos no saben como mantener el flujo de una conversación inicial. ¿Qué tipo de preguntas se hacen cuando conoces a alguien por primera vez? ¿Qué haces para impulsar la conversación?
He visto como esto le ha sucedido a Jasmine, y entonces la hemos puesto en situaciones sociales intencionalmente, para que aprenda a sostener una conversación. Ella lo detesta, pero se ha acostumbrado y ya se desenvuelve mejor en este tipo de situaciones.
Creo que es importante que un padre aprenda a enviar mensajes de texto, y que lo haga con su hijo. Estar conectados a “su mundo” les ayuda a que te aprecien y te den la bienvenida.
Seis consejos de Valerie para padres con hijos que “textean”.
1. Fomenta una relación con tu hijo basada en una comunicación abierta. Aprende a sentirte cómodo al escucharlo y cultiva la confianza durante las primeras etapas.
2. Toma tiempo para aprender y entender cómo se “textea”.
3. Está bien que establezcas parámetros sobre cuándo no es apropiado “textear”: durante el tiempo para compartir en familia, al conducir, mientras se estudia o hacen las asignaciones.
4. Usa el “texting” como una manera de comunicarte con tu hijo.
5. Ten una conversación franca sobre la seguridad, la intimidación, y el uso abusivo de los teléfonos y computadoras. Estas conversaciones deben efectuarse antes de que el teléfono sea adquirido.
6. Otórgales a tus hijos un poco de responsabilidad financiera con la mensajería de texto. Nada es gratis en la vida, ¡ni siquiera el “texting” ilimitado!
Consejos de seguridad para teléfonos móviles (de Connect Safely)
Seguridad en el uso de móviles en general. Al igual que en las salas de “chat” y sitios de Internet para socializar, los jóvenes deben tener en cuenta con quién conversan o a quién le envían mensajes de texto. Nunca deben “textear” o hablar de sexo con extraños. Los teléfonos deben ser usados únicamente para comunicarse con personas que conocen en la vida real.
Intimidar por teléfono. Ya que la vida social de los jóvenes ocurre cada vez más en los teléfonos móviles como el Internet, hay que tener en cuenta que el acoso y hostigamiento cibernético también ocurre en de manera móvil. Habla con tus hijos sobre cómo los mismos modales y valores que les has enseñado aplican tanto para el teléfono como el Internet y la vida real.
Networking por móvil. Muchos sitios de Internet para socializar tienen una función que les permite a los usuarios revisar sus perfiles y publicar comentarios desde sus teléfonos. Esto significa que algunos adolescentes pueden hacer contactos sociales desde cualquier lugar, y es por eso que ningún filtro que tengas instalado en tu computadora de la casa es efectivo para bloquear los intercambios sociales. Habla con tus hijos adolescentes y pregúntales desde dónde están accediendo sus perfiles o blogs, y si están usando el sentido común que aplica al socializar por la vía teléfonica.
Rastreo social. Cada vez más, muchos teléfonos vienen con tecnología GPS instalada, lo que le permite a los jóvenes rastrear la localización física de sus amigos, o ser rastreados por sus amigos. Habla con tus hijos sobre el uso de esta tecnología y sugiéreles que la usen sólo con amistades que conocen personalmente.
Compartir videos y fotos por teléfono. La mayoría de los teléfonos que usamos hoy en día tienen cámara, algunos hasta cámara de video, y a los adolescentes les encanta compartir estas imágenes con sus amistades, a través todo tipo de equipos móviles. Aquí entramos en un tema de reputación y seguridad personal. Habla con tus hijos, para que nunca dejen que otras personas los fotografíen o filmen en situaciones vergonzosas o inapropiadas (y viceversa). Ellos necesitan entender sus derechos de privacidad y los de otras personas al intercambiar fotos y videos vía teléfonos móviles.
‘Teléfonos inteligentes’. Ya hemos discutido las funciones de muchos teléfonos “inteligentes”, o tipo 3G, pero recuerda que, usualmente, también incluyen Internet. Esto significa que más y más personas pueden acceder todo lo que el Internet ofrece, ya sea apropiado o no, tanto en sus teléfonos como en sus computadoras. Los proveedores de servicio móvil han comenzado a ofrecer filtros para el contenido disponible de sus servicios, pero no tienen control sobre el contenido de Internet. Los padres de niños más jóvenes podrían considerar desconectar el acceso a Internet de estos teléfonos y activar un filtro si tienen preocupaciones sobre el acceso a contenido para adultos.
Costo de la mensajería de texto. En algunos servicios móviles, un sólo mensaje de texto puede costar 15 centavos al enviarse y un par de centavos al recibirse. Revisa si tu proveedor de servicio tiene “texting” por una tarifa fija que pueda ser incluida dentro el plan de servicio de tu familia o niño… de otro modo, ¡tus hijos adolescentes podrían gastarse todos los ahorros para la universidad!