En Espanol

 

  • Mantén en privacidad tu información personal
  • Sólo agrega a amigos que conoces en la vida real
  • Ajusta tu perfil y ciberdiario o blog para que sólo se pueda ingresar a ellos con contraseña
  • Usa un apodo que no revele tu ubicación, sexo ni edad
  • Modifica tus fotos y videos antes de incluirlos en el sitio web para eliminar cualquier información que pudiera identificarte
  • Comparte tu perfil y tus fotografías sólo con personas que estén en tu lista de amigos
  • No incluyas tus planes ni el lugar donde te encuentras en tu página web
  • No hagas caso a los comentarios groseros u odiosos que incluyan en tu perfil
  • Nunca incluyas fotografías sexualmente provocativas

 

 Averigua más sobre este tema en NSTeens.org


Depredadores en línea.  Muchos jóvenes están ansiosos por ser reconocidos y aceptados, lo que hace que sean vulnerables a las proposiciones que les hacen los depredadores. Casi un 20 por ciento de los adolescentes que están en línea dice que han recibido proposiciones sexuales no deseadas, de acuerdo al Centro de Investigación sobre los Crímenes contra Menores (Crimes Against Children Research Center) de la Universidad de New Hampshire. Es una buena idea proteger los nombres, escuelas y direcciones y evitar poner en línea videos y fotografías que puedan revelar el lugar donde se encuentra un niño o una niña.

Bravuconería o agresividad cibernética.  Esto puede presentarse de numerosas formas, incluyendo el mandar correos electrónicos, mensajes escritos o IM provocativos (llamados “flames“) amenazantes u hostigantes; poner información falsa usando la contraseña (password) de otro joven o cambiando las contraseñas y alterando o borrando información que se encuentra en el website de otra persona.

Problemas académicos.  Las redes de contacto social pueden ser una útil herramienta académica, pero también pueden causar problemas relacionados con la concentración, la atención y las tareas escolares. Un informe de la fundación Kaiser Family Foundation publicado en 2006 estableció que cuando los estudiantes estudian en la computadora, en realidad están haciendo algo más -están enviando mensajes instantáneos o correos electrónicos, bajando archivos o mirando televisión -el 65 por ciento de las veces. Las calificaciones pueden bajar a medida que las conexiones sociales aumentan.

Contenido dañino.  Cada vez que se transfiere información se corre el riesgo de que sin darse cuenta se pueden descargar archivos inapropiados, virus o guiones maliciosos (scripts) que podrían dañar la computadora del usuario. Los adolescentes deben aprender a reconocer los riesgos y a evitar las cosas malas.

Obstáculos legales y financieros.  También es importante hablar con los jóvenes sobre la importancia de proteger la información financiera y de evitar el intercambio ilegal de archivos.


 NSteens.org.


Reconozca las señales de peligro -éstas podrían incluir: el joven pasa un tiempo considerable sin supervisión en la red, tiene pornografía en su computadora o teléfono móvil, oculta la pantalla o la apaga rápidamente cuando se encuentra un adulto cerca, recibe regalos o paquetes misteriosos y se aísla de la familia o de los compañeros de clase. 

  • Hable abiertamente con el chico o la chica acerca de sus sospechas; dígale acerca del peligro que representan los delincuentes sexuales en la red. 
  • Revise el contenido de la computadora o del teléfono. Si no sabe cómo hacerlo, pregúntele a un amigo, a un compañero de trabajo o a una persona versada en el tema.
  • (Padres de familia/tutores). Controle el acceso a las comunicaciones electrónicas -salones de charla (chat rooms), mensajes instantáneos, teléfonos y correo electrónico.
  • (Maestros) Hable de su preocupación con uno de los padres o con el tutor del chico o de la chica. 
  • Comuníquese con la agencia del orden público de su localidad o estatal o con la línea para dar información en anonimato CyberTipline del Centro Nacional para Menores Desaparecidos o Víctimas del Abuso en cybertipline.com.

Si sospecha que un menor ha recibido una propuesta sexual o pornografía, mantenga la computadora o el teléfono apagado para conservar cualquier evidencia que la policía pueda usar. No trate de copiar ninguna de las imágenes o el texto que se encuentre en la computadora. 

Adaptado en parte de la publicación A Parents Guide to Internet Safety, publicada por el FBI y por el Centro Nacional para Menores Desaparecidos o Víctimas del Abuso.


En nuestra edición de estreno, estamos concentrándonos en el uso de la red cibernética como medio social. Más de 17 millones de jóvenes comprendidos entre las edades de 12 a 17 años utilizan el Internet – y de estos, más de la mitad (55 por ciento) utilizan sitios de redes sociales como MySpace o Facebook, de acuerdo al proyecto llamado Pew Internet & American Life.

La buena noticia es que, de acuerdo al FBI, las interacciones en línea raramente se convierten en incidentes criminales de la vida real. La mayoría de jóvenes saben cómo protegerse en línea -y la mayoría, de acuerdo al proyecto Pew, toman precauciones para mantener sus perfiles seguros. Sin embargo, muchos jóvenes admiten que una “persona determinada” podría con el tiempo identificarlos por medio de sus perfiles.

¿Qué es una página de red social?  Una página de red social es un sitio en la red que permite a los usuarios crear sus propias páginas y perfiles de usuario, colocar información, fotografías y videos e interactuar con otros usuarios -algo así como una gran fiesta en el ciberespacio en la que uno puede buscar personas de acuerdo a sus intereses u otros criterios y empezar una conversación en línea. También estamos incluyendo mensajes instantáneos (MI), mensajes de texto en celulares y listas de correos bajo la cobertura de las redes sociales; estos también tienen un alcance increíble entre los jóvenes, permiten la conexión e interacción instantánea y conllevan muchos de los mismos peligros que un sitio Internet. Así como lo dijo la escritora de Youth voices, Madison Brill: “Cuando pronunciamos con mis amigos la palabra Internet, no solo nos referimos a los sitios de la red, sino también a los correos electrónicos, los MI y los celulares”.

Los beneficios y los riesgos.  Estas tecnologías de interacción instantánea pueden ser sumamente beneficiosas. Las escuelas están usando cada vez más las redes sociales en las lecciones y en los clubes, y para comunicarse con los estudiantes y con los padres de familia. Estas tecnologías pueden ayudar a los jóvenes tímidos o socialmente inadaptados a sentirse conectados con sus compañeros, pero también conllevan riesgos potenciales. El número de casos documentados de interacciones en línea que se convirtieron en contactos que hayan atentaron contra la integridad de una persona en la vida real es bajo, pero podría ir en aumento.

¿Qué puede hacer un adulto?  Los niños frecuentemente saben más sobre estas tecnologías que sus padres, tutores y maestros, lo cual puede ser intimidante. Pero ayudar a los niños a desarrollar las habilidades que necesitan para mantenerse seguros en línea es parte de los deberes de un padre, de un maestro o de un especialista en informática en la escuela. Los adultos tienen que aprender sobre el tema para poder interactuar positivamente y evitar así los enfoques reaccionarios o basados en el temor que limiten las líneas de comunicación.

bNetS@vvy está aquí para ayudar. En esta y en futuras publicaciones queremos ofrecer herramientas que ayuden a los adultos y a los jóvenes a participar juntos en actividades que les permita eliminar el misterio que rodea a la tecnología y a aprender uno del otro. Contamos con usted para hacer que este recurso sea una valiosa herramienta en su hogar y en su escuela. Queremos escucharlo-¡comparta sus historias, contribuya con una columna, pregunte a los expertos y déjenos saber qué es lo que piensa!

- Caitlin Johnson, Jefe de redacción y Paul Sathrum, Coordinador Principal de Proyectos


En el 2005, Anthony Varni era miembro del Comité Asesor de la Dirección en la escuela de sus hijos cuando surgió el tema de la agresión cibernética -a pesar de que nadie había escuchado el término “agresión cibernética” (cyberbullying). Lo siguiente es lo que él hubiese querido haber sabido hace tan solo tres años.

Regresemos a enero de 2005, cuando el Comité Asesor de la Dirección de una pequeña escuela parroquial en la región central de California afrontó una crisis desconocida en su clase de séptimo grado.

Se había vuelto popular una nueva página social en la red entre muchos de los estudiantes de séptimo año. Existía el límite de edad de 14 años, pero este requisito no era obligatorio, de manera que los estudiantes de 12 años de edad no tenían problema alguno para poner sus propias páginas en la red y enviar y recibir mensajes entre ellos, junto con fotografías y comentarios para que todos los vieran.

Esta nueva forma de comunicación cibernética parecía ser bastante inocente, hasta que un par de chicas de séptimo grado colocaron en la red comentarios groseros sobre una de sus compañeras. Otro estudiante imprimió los mensajes y los llevó a la escuela y se los mostró a otros compañeros de clase, quienes no tenían acceso a la página web.

La alumna había sido “agredida cibernéticamente”, a pesar de que el término era tan nuevo que nadie lo usó para describir lo sucedido.

La estudiante víctima del acoso cibernético estaba dolida y deprimida. Durante días se quedó en casa sin ir a la escuela porque estaba convencida que todos la odiaban y habían visto los comentarios puestos en línea.

 

Los padres de familia no piensan igual

Los padres de la víctima quedaron impactados y sacudidos cuando vieron una copia impresa de las cosas hirientes que escribieron las chicas; chicas con las cuales su hija había estudiado desde pequeña.

Los padres de las “agresoras”, las chicas que habían colocado los comentarios, consideraban que todo era una exageración, que sus hijas nunca tuvieron la intención de que la víctima viese los mensajes; simplemente estaban siendo chicas normales que ocasionalmente hablaban de otras chicas -¿no es eso lo que hacen la chicas?

Se convocó al Comité Asesor de la Dirección para enfrentar la situación. Los demás padres de familia, los miembros del claustro que estaban en el comité y yo estuvimos de acuerdo en que el incidente era terrible, pero no pudimos ponernos de acuerdo sobre cómo tratar la situación. Algunos de los miembros reconocieron que sus hijos tenían sus propias páginas en la red, pero que ellos las revisaban regularmente y descubrieron que el sitio era buen medio que les permitía conocer la forma en que pensaban y las actividades que realizaban sus hijos adolescentes. Otros miembros juraron que nunca iban a permitir que sus hijos tuviesen acceso a ninguna red social de este tipo.

Todos dilucidaron sobre qué podía hacerse a nivel escolar, ya que la mayoría de los comentarios los escribían fuera de la escuela y luego los chicos los imprimían y llevaban a la escuela.

Se desperdicia una oportunidad de aprendizaje

La directora trató de hacer lo correcto – juntó a las partes afectadas para dialogar sobre la situación. Les señaló a las agresoras cibernéticas que sus comentarios hirieron a la víctima, pero no tenía ni la más mínima idea cuán traumático podía ser un incidente de este tipo. No tenía a quién recurrir que la pudiera guiar para resolver la situación.

Claramente era una situación incómoda para todos los involucrados. Mientras se corría la voz sobre la agresión entre la comunidad escolar a través de la red del estacionamiento de la escuela, una red totalmente alejada del ciberespacio, parecía que lo que la directora deseaba era que todos se abrazaran y se olvidaran del asunto; que todo volviera a ser como antes que la agresión cibernética fuese un problema para la escuela. Ella declaró que todas las partes involucradas eran parcialmente responsables del incidente; a todos se los animó para que se pidieran disculpas.

De muchas maneras se perdió la oportunidad de tratar realmente el asunto y de educar a los estudiantes, a los padres de familia y tutores. Afortunadamente en este caso, la clase continuó junta al octavo grado y ahora muchas de las chicas asisten a la misma escuela secundaria local. Su relación no es perfecta, pero comprendieron mejor cuáles son las promesas y los peligros de la cibertecnología.

Si yo pudiese regresar a esa época con el conocimiento que tengo ahora, le hubiese urgido al Comité que desarrollara una estrategia para educar a los estudiantes, a los maestros y a los padres o tutores sobre la seriedad de la agresión cibernética. Hubiese querido que ellos supieran que los jóvenes tienden a desinhibirse cuando escriben en la red y que pueden comunicarse allí con más audacia que en persona; y que los jóvenes que leen los comentarios en línea pueden interpretar las palabras a un nivel exagerado que puede producir una severa ansiedad, temor y depresión.

Lo que sabemos ahora

Ahora, adelantémonos en el tiempo a enero de 2008 -casi todos los noticieros de la mañana, entrevistas y discusiones candentes en vivo, así como la prensa escrita informan sobre la tragedia de una chica de trece años de edad quien se suicidó después de ser víctima de una lluvia de comentarios que fueron puestos en una página en la red por un “niño guapo”, quien resultó ser una vecina adulta, la madre de un ex amigo.

Probablemente miles de escuelas pasan por experiencias similares -y muchas todavía afrontan estas crisis en un vacío, sin tener una guía que les ayude a manejar la situación.

Afortunadamente, existen nuevas herramientas que pueden ayudar a los estudiantes, a los maestros y a los padres o tutores, que explican la seriedad y los posibles efectos de la agresión cibernética.

Una de estas herramientas es un video sobre la agresividad cibernética, de 30 minutos de duración titulado Adina’s Deck (www. adinasdeck.com/), que se desarrolló como parte de una Tesis para obtener una Maestría en la Facultad de Educación de la Universidad de Standford.

Hay un momento este video en que Adina habla sobre cómo ella no quiso causarle daño a la chica de la cual dijo cosas hirientes; pienso que éste también fue el caso en nuestra escuela. Todos los padres de familia y los tutores quieren que sus hijos estén a salvo y sean felices, con una niñez libre de acoso, tanto en la realidad como en el ciberespacio.

 

Antony J. Varni vive en la región central de California. Es el padre de la actriz que hace el papel de Adina en Adina’s Deck (dos de sus hijas están en la película). Indica que sus hijas no estuvieron involucradas en el incidente escolar, pero que su familia sí lo estuvo y que continúa teniendo amistad con los padres de familia que se vieron involucrados en bandos opuestos, en el incidente que describió anteriormente.


Preguntas y respuestas con la terapeuta Julie Guido, Segunda Parte

En la segunda parte de nuestra serie, Julie Guido dialoga sobre un caso grave de agresividad cibernética y sobre cómo la víctima encontró la forma de restablecerse -y cómo pueden intervenir las escuelas y los padres / tutores con los agresores, las víctimas y los observadores.

Julie, mencionaste que hubo un caso severo de agresividad cibernética que se destacó de los demás durante tu trabajo como terapeuta escolar. ¿Nos podrías hablar sobre este caso y lo que podemos aprender de él?

Trabajé con una alumna que cursaba el último grado de secundaria quien fue agredida cibernéticamente en el séptimo, octavo y noveno grados, a tal punto que se le diagnosticó el trastorno de estrés pos-traumático (PTSD, por sus siglas en inglés). Antes de ser agredida cibernéticamente, ella había tenido algunos problemas, incluyendo ansiedad, pero la agresión la empujó al abismo. Cuando llegó a mi escuela mostraba señales de fobia social.

Esta estudiante estaba siendo acosada a través de llamadas a su teléfono celular, mensajes de texto y mensajes instantáneos; y colocaron rumores sobre ella en MySpace y Xanga. La agresión era constante y no cesaba.

En los viejos tiempos cuando los mensajes se escribían en las paredes de los baños, los maestros podían observar el enojo y el veneno, y podían tapar dichos mensajes con una capa de pintura -la agresión cibernética es algo que persigue sin tregua a los adolescentes. Es parecida a una fuerza invisible que puede surgir inesperadamente en cualquier momento, en cualquier lugar.

Para el agredido, el revisar sus páginas web, sus mensajes de texto y sus mensajes instantáneos puede volverse un acto de masoquismo que los adolescentes se infligen a sí mismos, esperando que de alguna forma la situación pueda cambiar. Los padres de familia y los adultos deben intervenir -porque, ¿cuántos chicos pueden ejercer el tipo de autocontrol que se necesita para no revisar lo que los demás están haciendo y diciendo de ellos?

¿Cuáles son las mejores formas de responder a la agresividad cibernética y cómo le funcionó esto a esta alumna?

Tuvimos que comenzar desde cero: ella identificó sus sentimientos, aprendió a hablar sobre lo que realmente estaba pasando y trabajó arduamente para deshacerse del dolor que la afligió cuando cursó la escuela intermedia.

 

Por lo general, son tres los métodos que se utilizan como respuesta a la bravuconería: pedirle a un adulto que intervenga, confrontar al agresor o bloquear al agresor. La alumna, ya en su último año de secundaria, trató de poner en práctica el primer y el último enfoque. El querer enfrontar al agresor fue un fracaso. Trabajé con ella para ayudarla a tomar una decisión; decisión que al final ella escogió: decidió abandonar estas relaciones y comenzar de nuevo. En vez de dejar que los demás controlaran su autoestima, fue capaz -con la ayuda de los adultos- de cortar todos los vínculos. Fue extremadamente difícil.

Ahora, ella es mayor de edad y asiste a la universidad. Es una de las personas más sanas que conozco. Ha recibido terapia y medicamentos durante años y ahora es una joven mujer muy consciente de sí misma y muy trabajadora. Ella sabe que puede salir de cualquier crisis. Ella dio su consentimiento para que su historia fuese contada con el propósito de ayudar a los demás.

Hemos tenido otras situaciones en la escuela, en donde el personal de la misma no se enteró de la bravuconería cibernética hasta que la misma alcanzó proporciones sumamente serias; para entonces ya era demasiado tarde para la mediación. Una alumna de décimo grado cambió de escuela y nosotros, como parte del claustro, nos sentimos terriblemente mal porque ella no pudo resolver el problema de la agresión. Esto la afectará por siempre. Fue una lección trascendental para la escuela; ahora la escuela se está concentrando más en educar a todos sobre el problema y en prevenirlo.

¿Cómo pueden intervenir los padres de familia y las escuelas con los agresores cibernéticos?

Primero, debe sentirse compasión por estos agresores cibernéticos. Ellos sienten dolor y sienten la necesidad de causar dolor en represalia. Ellos necesitan una estructura, una guía y consecuencias inmediatas, además de planes para lograr cambios concretos. Puede necesitarse una intervención terapéutica para trabajar con el agresor y con la víctima, respectivamente.

Los padres de familia, tutores de escuelas pueden quitar o restringir el uso de todos los artículos de lujo que se usan para cometer la agresión cibernética -por ejemplo, limitando el uso de las computadoras únicamente para el trabajo escolar (con supervisión en la escuela y en casa) o restringiendo el privilegio de usar teléfonos móviles. Dependiendo del joven, de la intención y de la severidad del daño causado, se les puede aconsejar a los agresores a que le envíen una carta sincera a la víctima, en la cual reconocen su responsabilidad, lo que se debe sentir al ser agredidos cibernéticamente y las lecciones que aprendieron. También sería indicado que al agresor se le limitara el contacto con sus “amigos agresores”. Estos son los jóvenes que le proporcionan poder y empuje a un agresor, haciendo así que el problema aumente cada vez más.

Me gustaría ver señales de que el agresor siente algo de empatía o compasión antes de cesar las consecuencias. Puede funcionar el hecho de trabajar con el agresor cibernético para crear un plan que les demuestre a los padres y a maestros que él (ella) “lo comprende”. Este es el momento para que el agresor “repare” la situación -a pesar de que no se pueden eliminar las cicatrices que quedaron atrás, se puede avanzar positivamente y procurar formar relaciones más positivas y honestas en el futuro. El seguimiento por parte de los adultos es esencial.

Los adultos no pueden intervenir si no conocen la situación. Piénsenlo -como padre o tutor, ¿le gustaría saber si su hijo o hija está agrediendo a alguien? Si su respuesta es afirmativa, entonces también sabe que es necesario que los padres se sientan más a gusto hablando entre sí y que los maestros tienen que apartar tiempo para informarles a los padres en caso de que sospechen que un conflicto entre estudiantes es algo más que un conflicto trivial.

 

 Julie Guido, LCSW-C, es una terapeuta que cuenta con 15 años de experiencia trabajando en escuelas intermedias (7° y 8° grados) y escuelas secundarias (9° a 12° grado) y en su consultorio con niños de 6 a 18 años. Vive en Pennsylvania con su esposo y sus cuatro hijos.


¿Alguna vez ha pensado lo que los jóvenes adolescentes realmente saben y piensan sobre la agresión cibernética – y qué mensajes funcionan para llegar a ellos? La Psicóloga Patti Agatston y dos colegas dirigieron recientemente grupos de enfoque con estudiantes de escuela media y de escuela secundaria. A continuación, Agatston comparte cinco puntos claves que tanto padres, tutores y maestros necesitan saber.

En el 2006, tuve la oportunidad de entrevistar a estudiantes sobre el tema de agresión cibernética. Las entrevistas las llevé a cabo con mis colegas la Dra. Robin Kowalski y la Dra. Susan Limber, psicólogas de la Universidad de Clemson, quienes ya habían realizado una encuesta nacional sobre agresión cibernética con estudiantes de 6° a 8° grados. Para ampliar ese conocimiento, entrevistamos a 148 estudiantes que cursaban la escuela intermedia y la escuela secundaria en escuelas públicas. Seleccionamos a las escuelas en parte por su condición socio-económica diversa.

He aquí lo que encontramos. (Los datos completos de los grupos de enfoque aparecen en la edición de diciembre de la revista Journal of Adolescent Health.)

Punto de Aprendizaje #1: La agresión cibernética está afectando considerablemente a la escuela. Las chicas son las que están especialmente preocupadas por este problema.

Les preguntamos a los estudiantes si pensaban que la agresión cibernética era un problema en su escuela específica. Se separaron los grupos por género. Yo entrevisté a los grupos femeninos y un colega masculino entrevistó a los grupos masculinos. La mayoría de las estudiantes dentro del grupo femenino estuvieron de acuerdo en que sí era un problema; sin embargo, la reacción fue más variada entre los grupos masculinos. Esto encaja con la investigación, la cual sugiere que las mujeres están más involucradas en la agresión cibernética, como perpetradoras y como víctimas (Kowalski, Limber y Agatston, 2007). Sin embargo, en cada uno de nuestros grupos, los estudiantes pudieron dar ejemplos de cómo los compañeros de clase o los vecinos habían sido impactados por la agresión cibernética.

Punto de Aprendizaje #2: No crean que solo porque está bloqueado un sitio en la red, los niños no podrán tener acceso al mismo.

Los alumnos tenían mucho conocimiento tecnológico, especialmente a nivel de secundaria. Les preguntamos a los grupos si podían tener acceso a los sitios bloqueados en el servidor de nuestro distrito escolar, y tanto mujeres como hombres sabían cómo usar “proxy servers” (servidores delegados) para esquivar los bloqueos. Debemos hacer mucho más que confiar en los bloqueos y los filtros para proteger a nuestros hijos. Necesitamos conversar con ellos sobre el asunto.

Punto de Aprendizaje #3. Pocos padres, tutores y educadores les hablan a los estudiantes sobre la bravuconería cibernética.

Les preguntamos a los estudiantes en los grupos de enfoque si sus padres, tutores o maestros les hablaban sobre la agresión cibernética y la mayoría de los estudiantes respondieron con un enfático “no”. Unos cuantos estudiantes sí dieron ejemplos de mensajes sobre seguridad en la Internet que los padres discutían con ellos, pero los mensajes no incluían información sobre la manera en que las personas se tratan en la red.

Una de las escuelas estaba implementando un programa para la prevención de la agresión cibernética y las chicas dentro de ese grupo de enfoque dijeron que se había discutido la agresión cibernética en clase, pero esa fue la excepción. Necesitamos entretejer la agresión cibernética dentro de nuestros mensajes sobre la agresión en general.

Punto de Aprendizaje #4: Los estudiantes están renuentes a decirles a los adultos si ellos son víctimas de la bravuconería cibernética.

A pesar de que los estudiantes pudieron mencionar ciertas estrategias para lidiar con la agresión cibernética, como lo es ignorar o bloquear al remitente del mensaje, estuvieron renuentes a involucrar a los adultos. La razón más común fue que ellos temían perder el acceso a la tecnología. Como lo dijo una chica, «Si le digo a mi mamá que alguien me está enviando mensajes instantáneos groseros [IM], ella diría, ‘Bien, no necesitas enviar mensajes instantáneos’».

Además, ellos no creían que los adultos en casa o en la escuela puedan hacer mucho para tratar la situación. Esto era especialmente cierto con los adultos en la escuela. Como dijo un chico: “¿Qué pueden hacer ellos? Sucede en casa, no en la escuela.”

Los adultos necesitan evitar sobre-reaccionar; sin embargo, deben ofrecer ayuda eficaz para poder ser vistos por los jóvenes como fuentes legítimas y de confianza.

Punto de Aprendizaje #5: Los estudiantes que son testigos de una agresión cibernética a menudo no hacen absolutamente nada para ayudar, y cuando sí ayudan esto hace que todo cambie.

Muchos de los estudiantes en nuestros grupos de enfoque compartieron historias de cuando fueron testigos de incidentes de agresión cibernética en la red, pero indicaron que ellos no hicieron nada por alertar a los adultos o por ayudar al estudiante víctima. Ellos sí compartieron que “sintieron lástima” por la persona que fue víctima. Esto concuerda con la investigación de Dan Olweus (1993) sobre el círculo de agresión cibernética, que demuestra que la mayoría de los estudiantes no participan en este tipo de agresión, más bien son testigos de la misma, se sienten incómodos o afligidos por ella y no saben qué hacer para ayudar. Esto obviamente incide en la prevención y en la intervención en casos de agresión cibernética. En nuestro libro, Cyberbullying: Bullying in the Digital Age (2007) (Agresión cibernética: agresión en la era digital), nosotros contamos la historia de una chica de escuela media, quien fue el blanco de un perfil con el que la amenazaron y se burlaron de ella. Entrevisté a la madre de la chica y ella contó que su hija pudo lidiar un poco mejor con el abuso debido a que algunas de sus amigas ingresaron a la página en la red y colocaron comentarios positivos sobre ella, así como mensajes de apoyo a su favor.

Dichos mensajes de apoyo son muy poderosos para los estudiantes que se sienten asustados, avergonzados, humillados y solos.

Conclusión: Nuestra juventud tiene mucho que enseñarnos sobre cómo están interactuando los jóvenes con la tecnología hoy día. Los beneficios de la tecnología sobrepasan lo negativo. Como padres, tutores y educadores, podemos ayudar a los jóvenes a que hagan del mundo digital una experiencia positiva para todos. Recuerden, sin nuestra guía, ¡ellos harán las reglas por sí mismos!

 

Patti Agatston, PhD, es una Asesora Profesional Licenciada y co-autora del libro: Cyberbullying: Bullying in the Digital Age (Agresión Cibernética: Agresión en la Era Digital), . Ella es una capacitadora certificada del Programa Olweus para la Prevención de la Agresión Cibernética y trabaja para el Distrito Escolar del Condado de Cobb en Marietta, Georgia.


¿Cómo se sienten los jóvenes adolescentes con respecto a la seguridad en la red, los teléfonos móviles y las reuniones fuera de la red? Los estudiantes de la Secundaria Hampshire en Illinois compartieron sus pensamientos con bNetS@vvy.

 

Los estudiantes en la clase de computación comercial de Amy Lutes en la Secundaria Hampshire , Illinois, compartieron sus pensamientos sobre la tecnología y la seguridad con bNetS@ vvy. He aquí los comentarios inéditos de algunos estudiantes. Esperamos que estos comentarios les sirvan para generar el diálogo con los jóvenes con los que tiene contacto.

He usado muchísimo la tecnología en mi vida; allí es donde obtengo mi información. La mayor parte de mi tiempo se va en ver la televisión y en estar siempre en la computadora. Pero sin ella la mayoría de la sociedad estaría perdida.

MySpace se ha adueñado de las vidas de los adolescentes y ha producido grandes avances tecnológicos. La tecnología está aquí para quedarse por siempre y es una gran parte del mundo actual.

- Connor M., noveno grado

 

Hoy día parece ser que los jóvenes tienen muchos privilegios. Todos tienen celulares y se sientan todo el día ante la computadora. Para los padres es útil que ellos tengan su propio teléfono. Los jóvenes también pueden llamarlos en caso de una emergencia o por si tienen algún problema. Es una manera de ayudar a que los padres sepan en dónde se encuentran sus hijos. Los teléfonos son seguros siempre y cuando sepan cómo usarlos. Pero si dan su número telefónico a personas que no conocen podrían meterse en problemas.

Muchos padres se preocupan de que sus hijos pudiesen meterse en problemas en la red. Si chatean con personas que no conocen entonces sí tendrían razón de estar preocupados. Pero con los programas de informática que tenemos actualmente podemos prevenir que esto suceda. Estos programas mantienen a los hackers alejados y pueden evitar que diferentes tipos de virus ingresen a su computadora. Muchos de estos programas tienen control para los padres, por lo tanto los padres pueden limitar los portales en la red que sus hijos pueden visitar. Pueden estar seguros siempre y cuando los padres y los maestros hagan algo para prevenir el riesgo.

- Juan M., último año de secundaria

 

Una chica de 14 años de una escuela cercana que tenía problemas en su página cibernética de MySpace pensó que nadie le podía hacer daño en un portal de la red. Un joven quería saber quién era ella y le pidió que fueran amigos y ella aceptó y lo añadió a su página de “MySpace”; él ingresó a su página web y averiguó toda su información. El joven entonces fue a su casa, donde afortunadamente se encontraban los padres de la chica, porque él iba a hacer algo malo. Ella fue una de las personas con suerte. Sus padres le dijeron que eliminara su página de “MySpace” o que ocultara su información. Creo que los padres y todos debieran conocer los peligros.

- Dylan N., noveno grado

 

Existen muchas maneras por las cuales, tecnológicamente hablando, tengo seguridad. Tengo una contraseña para todo (computadora, teléfono) y no se la doy a nadie. En la escuela, para poder entrar en el Internet, se necesita ingresar el número de identificación del estudiante y nadie conoce mi número de identificación. También me protejo poniéndole un código de acceso a mi teléfono por lo tanto nadie puede escuchar mi correo de voz ni leer mis mensajes de texto a menos que ingrese el mismo.

Mi meta principal es mantenerme fuera de peligro en la computadora. Es muy fácil para un depredador averiguar cuál es tu apariencia y en dónde vives. Yo no tengo una página en “MySpace” y no permito que mis amigos pongan fotografías mías o información mía en sus páginas cibernéticas. Creo que es muy estúpido poner en el Internet mi lugar de residencia ya que es muy inseguro y podría llevar a cosas terribles. Los jóvenes necesitamos estar más concientes de esas cosas.

- Tia I., noveno grado

 

El Internet no ofrece privacidad alguna y el portal de “MySpace” es una página web alegre que mantiene en comunicación a los amigos a través de comentarios, fotografías y mensajes. Millones de personas ingresan a “MySpace” todos los días y a pesar de que creen que están seguros con sus direcciones electrónicas personales, registro de usuario y/o contraseñas, existen esos molestos “hackers” que pueden entrar a sus cuentas y averiguar su información personal. Hay adolescentes que están siendo sacados de sus equipos deportivos debido a las fotografías y el material inapropiado que tienen en sus perfiles.

Piensen bien acerca de lo que van a colocar en el Internet ya que nunca se sabe quién está viendo al otro lado.

- Ashley M., penúltimo año de secundaria

 

Los amigos en la red no siempre son quienes dicen ser, me han hablado sus hermanos o hermanas e incluso sus padres. Además, hay personas a quienes nunca he visto, que querían ser mis amigos… pero yo sabía que eso no era seguro. Mis padres me enseñaron a que nunca hable con desconocidos por lo tanto los bloqueaba.

Sé de una chica que decidió conocer a un joven de 16 años de edad el cual ella encontraba bien parecido. Poniendo en duda la información en el Internet fue inteligente y llevó a su hermano mayor con ella resultando en una buena decisión debido a que el chico resultó ser un señor viejo y extraño. Ella fue una de las chicas con suerte pero existen tantos jóvenes como ella que necesitan tener más cuidado cuando estén en el Internet. Es por eso que debieran crear un programa para ayudar a que los jóvenes no hablen con desconocidos aún cuando estén en el Internet, porque pueden pensar que los conocen bien pero todavía no saben personalmente con quién están hablando.

- Dollie B., noveno grado

 

No den ninguna información personal, como por ejemplo las contraseñas, la dirección de casa y el número telefónico. Estos datos pueden afectar la vida de una persona para siempre. Si no se tiene suficiente cuidado alguien podría robar toda la información que tienen en su computadora. Una manera de protegerse es tener el Internet configurado en máxima seguridad. Otra manera es configurar la seguridad en el “router” inalámbrico. Además hay que bloquear los sitios que tienen “cookies” o “pop-ups”.

-  Michael K., noveno grado

 

Be Aware of What Your Child is Doing on the Internet:

Entérese de lo que su hijo(a) está haciendo en la red. Algunos días simplemente puede estar investigando o haciendo tareas escolares. Las horas largas probablemente significan algo más. Vigile periódicamente a su hijo. Dedíquele un minuto o dos para averiguar con quién está hablando en la red.

Enséñele a tener empatía y a tener respeto. La agresión cibernética despersonaliza una situación de manera que queremos enseñarles a los jóvenes desde temprana edad que las palabras pueden tener un enorme impacto y que de hecho lo tienen.

Estudie las alternativas. Debemos recordarle a los adolescentes cómo suceden las cosas en la vida real y mostrarles cómo cambiar lo que hacen: “Esto no está bien pero así es como lo puedes hacer diferente, así es como no te meterás en problemas” y “¿Es este el mensaje que estás tratando de enviar? Si es así, trata de hacerlo de otra manera debido a que esto es lo que yo entiendo.”

Con un hijo pequeño, si me tira un cepillo cuando le he pedido que me traiga uno le digo: “Eso no está bien. Vuelve a salir inmediatamente del cuarto, tráelo de nuevo y me lo entregas correctamente.” Lo mismo debemos hacer con los adolescentes. A mi hija adolescente le pido constantemente que repita lo que tiene que decir para que yo pueda escuchar las palabras sin la falta de respeto. Este método sí funciona; cuando actúa de manera respetuosa y madura ella obtiene lo que necesita.

No importa la edad que tengan los jóvenes, si se les enseña a escuchar y a comunicarse se les estará dotando de herramientas que los ayudarán a tratar con los agresores cibernéticos y a identificar a los agresores. Enseñarles a los niños a pensar antes de responder en la vida real y en la red es la clave para evitar que el problema aumente debido a las respuestas inapropiadas que usan de munición los agresores cibernéticos.

Trate la situación con honestidad. Los jóvenes adolescentes aprenden mejor observando, interactuando y desempeñando un papel, por lo tanto podemos usar momentos de la vida real para identificar y reforzar la buena conducta.

Examinen su propia conducta: ¿Hablo abiertamente de los demás cuando mis hijos o mis estudiantes están cerca? ¿Hablo mal de los demás? ¿Hasta qué punto perdono los errores? ¿Cuán en contacto estoy con mis pensamientos y sentimientos? ¿Hasta qué punto aliento la interacción honesta y sincera entre mi persona y mi familia? ¿Nos hablamos como familia con respeto el uno hacia el otro? ¿Le hablo con respeto a mi compañero o a mi cónyuge? ¿Cómo resolvemos los conflictos?


Con la guía correcta y las líneas de comunicación abiertas con adultos de confianza, los adolescentes pueden protegerse a sí mismos en la red, dice Madison Brill, una adolescente de 13 años quien se enorgullece de poder navegar sin peligro en la red y de ser independiente.  

 Antes que nada, la red no es el único lugar en donde debes cuidarte en este mundo electrónico; debes asegurarte de estar protegido cuando utilizas un programa de mensajería instantánea tal como AIM, MSN o iChat en una computadora o en un teléfono inalámbrico. Muchos de los jóvenes adolescentes utilizan estos servicios tanto o más que las llamadas telefónicas para conectarse. Es una de las formas más fáciles que puedes usar para comunicarte y hablar con los amigos -y en apariencia, podrías no darte cuenta que te estás exponiendo al peligro cuando estás enviando mensajes instantáneos a alguien. 

Una amiga mía recibió un mensaje instantáneo (MI) de alguien a quien no conocía. Su primera reacción fue preguntarle quién era. La persona no respondió, pero trató de empezar una conversación diferente. Lo siguiente que hizo mi amiga fue enviarme un MI y pedir mi consejo. 

“Bloquea a la persona de AIM y asegúrate de que no te moleste otra vez”, le dije. También le dije que debería decirles a sus padres -porque aunque esto no resultó ser una situación seria, creo que es importante decirle a alguien lo que pasó y cómo se manejó la situación, por si acaso sucediera otra vez. 

La seguridad en línea es realmente un tema serio, pero los adolescentes pueden monitorearse fácil y rápidamente, con la ayuda de sus padres y maestros. Pienso que hay tres reglas sencillas que los adolescentes jóvenes deben seguir para asegurarse de estar a salvo en línea, ya sea que estén en el Internet o enviando Mensajes Instantáneos. (¡Éstas también son buenas para los adultos!) 

1. Revisa los antecedentes de la página web.

Sitios tales como Facebook o MySpace son comúnmente utilizados y gozan de buena reputación, pero cuando se trata de otros sitios será necesario que averigües qué es lo que ofrecen y quiénes normalmente participan en dichos sitios antes de decidirte a participar en ellos.

2. Protege tu información personal.

¿Qué tan seguro te encuentras en la página web? y ¿es éste un sitio público o privado? Si colocas información personal en estos sitios, ¿protegerán ellos esta información para que no cualquier persona la pueda acceder?

3. Asegúrate de contar con permiso.

¿Tienes permiso de utilizar este sitio? La mayoría de los adolescentes jóvenes dudan en preguntarles a sus padres, ¡piensan que la respuesta será no! Ellos quieren poder decidir por ellos mismos -pero es importante que tus padres sepan qué es lo que estás haciendo porque posiblemente no estás enterado de todos los peligros que existen.

Muchos jóvenes se sienten obligados a unirse a una red social porque desean “ser populares” con los amigos -pero no piensan qué tan peligrosos pueden ser estos sitios. Como todos, he escuchado historias acerca de adultos peligrosos que tratan de ponerse en contacto con jóvenes. Uno hace cara de fastidio cuando escucha estas historias pensando “esto no puede pasarme a mí” y que uno no sería tan tonto de colocar información personal o fotografías. Pero a medida que uno se involucra más en estos sitios, puede llegar a convencerse a sí mismo que se puede agregar algo más sin ningún peligro, algo tan pequeño como digamos el número del teléfono celular. Las cosas al final pueden salirse de control y uno no se da cuenta de cuánta información uno ha permitido que otros vean.

Asegúrate de saber con quién estás hablando

Los adolescentes deben saber que si tienen una cuenta en los sitios de redes sociales, blogs, foros o proveedores de servicios de MI, siempre deben tener cuidado de saber con quién están hablando y más cuidado aún de saber con quién están compartiendo tu información personal.

No te arriesgues.

Habrá veces en las que recibirás un mensaje o comentario de alguien que no conoces. Cuando esto suceda, consúltale a un amigo o a un familiar cercano. Yo a veces pongo a prueba a estas personas. Mira si ellos conocen a personas que tú conoces. Mira si están familiarizados con las escuelas en tu área. ¿Pueden nombrar a maestros que cuya existencia puedas confirmar después? 

Díselo a alguien. Si alguna de las respuestas no suena bien, notifícaselo a alguien por tu propia seguridad. Si una persona sigue enviándote cosas y esto se convierte en un problema, es hora de decírselo a tus padres o inclusive a tu escuela. Nunca tengas miedo de denunciar estas situaciones, porque aunque puedas meterte en problemas por haber visitado o haber utilizado una página web que se supone no deberías de haber visitado, estás manteniéndote libre de peligro y a salvo.

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Madison Brill es una joven de 13 años que cursa el séptimo año en la Ciudad de Nueva York.


Los padres están usando cada vez más las redes sociales para proteger más a los jóvenes en línea y en el mundo real, pero a veces se necesita un sistema estructurado para tener éxito, como una madre, Kate Mattos, descubrió.

 Abrí la gaveta donde guardo mi joyero y el corazón me dio un brinco: no había nada en la gaveta, nada. Solo un espacio vacío de joyas robadas. Revisé todas las gavetas. Éstas también estaban vacías. ¡Fui víctima de un robo!

Más tarde esa mañana soleada de primavera, la policía llegó y tomó mi declaración. Fue entonces que averigüé que había habido otros robos en mi vecindario seguro, en los suburbios. El ladrón de manera característica atacó en la mañana, poco después de que las personas partieran al trabajo. Si los ladrones forzaron la entrada en 30 o más casas, ¿cómo es que yo no me había enterado?

Mi siguiente paso fue uno que no hubiera sido posible hace 15 años: ingresé a la Internet. Fui a la página web del departamento de policía y encontré una lista que se actualiza continuamente de los allanamientos de morada ocurridos en mi área. Le envié un correo electrónico a la directiva de la asociación cívica de mi vecindario para informarles al respecto.

A continuación, envié una nota a la página web Listserv de la Asociación de Padres y Maestros (PTA, por sus siglas en inglés) de mi escuela intermedia. Sabía que los padres en ocasiones dejaban a los hijos enfermos solos en casa mientras ellos pasaban horas en el trabajo – ¿qué sucedería si el ladrón entraba a una casa en la que se encontraba un niño? ¿O si un niño llegaba a casa temprano y sorprendía al maleante en la casa?

Casi tan pronto como oprimí el botón “enviar”, la página web Listserv de la Asociación de Padres y Maestros se llenó. Los padres se mostraron comprensivos, curiosos y preocupados. Querían saber cuándo había ocurrido, qué fue lo que me habían robado y cómo me encontraba. Me enteré sobre los robos en el tranquilo vecindario residencial adyacente – tantos, que de hecho, la asociación cívica allí había distribuido volantes y se habían reunido para hablar sobre el problema. Preocupado por los niños, el director de la escuela me envió un correo electrónico, señalando que la escuela estaba distribuyendo una publicación en la cual les aconsejaban a los padres que siguieran pautas de seguridad, como por ejemplo asegurarse de que los niños no caminen solos a casa. Los profesores enviaron correos electrónicos y me preguntaron cómo estaba manejando mi hija esta situación.

Agradecía el apoyo recibido, pero comencé a darme cuenta de algo. Aquí teníamos todos estos consejos en Listserv, pero no había ningún experto que dirigiera la conversación. ¿Cuál era la mejor forma de navegar por todas las gentiles sugerencias y consejos bienintencionados? No había ningún experto en seguridad especializado en casas ni ningún policía – alguien que pudiera llevar la preocupación de todos al siguiente nivel de acción y protección. Alguien que nos dijera qué pasos tomar a continuación y que nos diera las soluciones.

Bienvenidos a la Democracia 2007. No me tomen a mal, me encanta el hecho de que a las 11:00 de la noche puedo pedir ayuda y encontrar apoyo. Me encanta saber que puedo con sólo el clic del cursor aprender más. La red de contactos sociales resultó ser un medio extraordinario que permite que me conecte con personas que realmente se preocupan por mí. Esta conversación electrónica logró establecer una comunidad. Y, creo que obtuve buenos consejos.

Llegué a creer seriamente que el diluvio de consejos debe ser moderado por la experiencia. Necesitaba aprender sobre cuál era la mejor forma de protegerme a mí misma y a mi familia y sobre los efectos secundarios del robo, la pérdida y el profundo malestar. Necesitaba saber cómo ayudar a mi hija a desarrollar las destrezas necesarias para mantenerse a salvo. La realidad es que no aprendí esto en la red, lo aprendí de la policía, una compañía de seguridad y un experto en la oficina.

Pensé en mi hija que está en sexto grado y en la forma en que usa las redes de contacto social. Frecuentemente recibe información “real” de sus amigos y amigas a través de su correo electrónico. Intercambian historias -algunas reales, algunas no- acerca de lo que se encuentra al acecho en el Internet, en las calles o en la escuela. Nadie está supervisando esas conversaciones. No hay ningún experto en la red que ayude dándoles información o guiando sus conversaciones.

Para muchas listas y redes de contacto social en línea, una discusión abierta en la que todos son iguales, es el objetivo y de hecho, lo más valioso. Pero en algunos casos, especialmente cuando se trata de la seguridad (de niños o adultos, en la red, puede ser beneficioso incluir a expertos de confianza para poder pasar al siguiente nivel. He aquí unas sugerencias.

  • Incluya o nombre a líderes expertos que puedan hablar con autoridad sobre ciertos temas y puedan guiar la discusión (encauzándola cuando deje de basarse en la realidad o se salga del tema).
  • Ayude a los jóvenes a entender la diferencia entre los “expertos” en los foros en la red (frecuentemente personas que colaboran con buenas intenciones) y aquellos cuyas credenciales pueden verificarse y que cuentan con la autoridad para hablar sobre un tema.
  • Recuérdeles a los jóvenes que usted puede leer sus comunicaciones en línea. (Sí, ¡se puede hacer!) Luego ayúdelos a interpretar información infundada o incorrecta.
  • Situé las computadoras donde pueda vigilar lo que los niños estén haciendo. En casa, yo mantengo las computadoras fuera de los dormitorios.

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Kate Mattos es una Asesora en Comunicaciones para la Asociación Nacional de Educación y madre de una hija de once años.


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