A medida que se acerca el final del año escolar, los maestros y los padres deben pensar en el hecho de que los niños y los adolescentes pronto tendrán tiempo libre de sobra -muchas veces sin supervisión. Tendrán plena oportunidad de explorar hasta el último rincón del espacio cibernético. ¿Qué pueden hacer los adultos para asegurar que las actividades que los niños realicen en el Internet sean seguras y responsables?
Los padres y los maestros saben cómo mantener a los jóvenes a salvo y cómo incentivarlos para que actúen de manera responsable en el “mundo real”. Cuando los niños son pequeños los mantenemos en lugares seguros, nos aseguramos que estén bajo el cuidado de adultos responsables, los vigilamos cuidadosamente cuando están en lugares públicos y sentamos pautas que sirven de cimiento para la conducta segura y responsable.
A medida que crecen los jóvenes les vamos dando mayor libertad – y más orientación en cuanto a la forma en que deben comportarse. Cuando lleguen a la adolescencia estarán yendo a muchos lugares por sí solos. Pero los padres seguirán presentes, preguntándoles: “¿A dónde vas? ¿Con quién vas a estar? ¿Qué vas a hacer?”.
Para mantener a los jóvenes seguros en línea es necesario aplicar este mismo enfoque. Manténgalos seguros cuando sean menores. Enséñeles a que tomen decisiones seguras y responsables cuando crezcan. Los estudios han demostrado que los adolescentes cuyos padres se involucran activa y positivamente en sus actividades en Internet toman menos riesgos cuando están en línea.
Para que los padres puedan proteger a sus hijos en casa (durante el verano o en cualquier momento) es necesario que los padres establezcan “patios cercados de juego virtuales” y que establezcan estrategias de protección sencillas. Entre los riesgos que los niños y los adolescentes enfrentan en el Internet se encuentran:
a) Pasar mucho tiempo en línea;
b) colocar o enviar material que podría perjudicar su reputación o ponerlos en peligro;
c) recibir o enviar mensajes hirientes;
d) ingresar accidentalmente a sitios donde hay material nocivo; y
e) ser perfilados y seleccionados para recibir ciertos tipos de anuncios. Ver el folleto diseñado para padres de familia por Common Sense Media sobre lo que los menores deben saber sobre la publicidad en el Internet y su artículo “Mediating Media Exposure“ .
Ahora hay disponibles dispositivos de seguridad útiles que los padres pueden usar para establecer un patio electrónicamente cercado de juegos virtuales en el Internet. Entre estos dispositivos se encuentran dispositivos de seguridad de Vista y Symantec para la familia y los controles de los juegos electrónicos accesibles por Internet. Las características clave de estos controles de seguridad para la familia son:
a) listas de sitios aprobados que permiten que los padres determinen los sitios específicos a los que sus hijos pueden ingresar
b) controles para establecer con quién se pueden comunicar sus hijos
c) límites de tiempo; y
d) retención del archivo de sitios visitados.
Estas características son mucho más sólidas que los programas filtro, que buscan bloquear el acceso a sitios indebidos (aunque el bloqueo también es un componente de estas características).
Entre las pautas de seguridad clave que deben seguir los niños se encuentran:
a) permanecer en los sitios Internet que fueron seleccionados;
b) mantener sus actividades en equilibrio;
c) pensar antes de poner algo en línea;
d) manejar una situación hiriente en línea con la ayuda de un adulto de confianza, de ser posible; e) pedirle ayuda a un adulto si aparece por casualidad material indebido; y
f) prestar atención cuando un sitio Internet intenta venderles algo (ver los consejos “Selling to Kids Tips” de Common Sense Media sobre lo que los menores deben saber sobre la publicidad en el Internet .
El método más eficaz para evitar que un adolescente corra riesgos es usar el “método de normas sociales”. Si los estudiantes saben que otros jóvenes no participan en actividades peligrosas es menos probable que ellos lo hagan. Los estudios han mostrado que la mayoría de los adolescentes toman buenas decisiones cuando están en línea y responden eficazmente cuando enfrentan situaciones negativas. No están interesados en conectarse con “individuos raros” en línea. Identificando y alentando la conducta sana y segura que por lo general observan los jóvenes en el Internet, podremos ayudar a que más jóvenes actúen de esta manera segura y responsable.
La conducta segura y responsable de los adolescentes en línea está basada en tres aspectos:
1) Pensar antes de poner algo en el Internet. Los adolescentes deben comprender la ley de las consecuencias predecibles en el Internet. Mientras más vergonzoso o hiriente sea el material que pongan en el Internet, es más probable que mucha gente lo vea y que sea visto por personas que los juzgará negativamente.
2) Mantener una vida equilibrada. El tiempo que los jóvenes pasan en línea o ante pantallas no debe remplazar las demás actividades que permiten que tengan una vida equilibrada -como por ejemplo juntarse con los amigos o practicar actividades física, preferiblemente al aire libre.
3) Comunicarse con los demás sin correr riesgos. Tómense su tiempo para conocer a la gente en línea, teniendo presente que se puede crear un perfil o una impresión falsa. Aprendan a responder eficazmente a los mensajes o situaciones hirientes y no le hagan daño a nadie.
El método más efectivo que se puede usar con los adolescentes es pedirles que hablen sobre las pautas que siguen cuando están en línea -primero en grupos pequeños y luego en grupos grandes. Esto permite que los alumnos con más experiencia, quienes tienden a tomar buenas decisiones en línea, sirvan de guía. Otros alumnos que tal vez no hayan pensado detenidamente sobre estos temas estarán más propensos a seguir los consejos sabios de sus compañeros en lugar de los consejos impartidos por un adulto.
Hace poco usé esta técnica con un grupo de adolescentes en una conferencia para adolescentes. Varios grupos pequeños aportaron pautas sólidas que luego pude ahondar más haciendo otras preguntas dentro de la discusión del grupo entero. Otro adulto me informó que cuando salía del salón escuchó a un adolescente decirle a otro, “Vaya, hay cosas que tengo que arreglar en mi perfil”. Abordar estos temas usando este tipo de influencia positiva de los compañeros es sumamente efectivo.
Durante el verano o en cualquier momento – arme a sus hijos/alumnos con el conocimiento que les permitirá desplazarse sin peligro y actuar sabiamente en el ciberespacio.
Nancy Willard, MS., J.D, es directora del Centro para el Uso Seguro y Responsable del Internet (Center for Safe and Responsible Internet Use). Tiene experiencia con jóvenes en riesgo y la ley, y por más de 12 años se ha concentrado en temas relacionados con jóvenes en riesgo en el Internet y el uso eficaz del Internet en las escuelas.
Entre a cualquier aula hoy día y lo más probable es que encontrará a los niños jugando juegos formativos -videojuegos, juegos de computadora y juegos en línea.
Lo que comenzó con el juego de consola Pac Man y un juego de Pong se ha convertido en una industria de 21 mil millones de dólares que produce juegos que incorporan estrategias sofisticadas, efectos gráficos espectaculares y plataformas de juego de varios niveles para una multitud de jugadores.
Es imposible evitar el uso de juegos electrónicos en el mundo de hoy donde la tecnología pulula por doquier. Según la Asociación de Software de Entretenimiento (Entertainment Software Association), en 65 por ciento de los hogares se juegan videojuegos o juegos de computadora y muchos niños antes de comenzar kindergarten ya han adquirido un poco de práctica con los mouse o los joysticks que requieren dichos juegos. Pero, ¿Es esto malo?
”De acuerdo con mi experiencia, hoy día las clases de kindergarten están divididas en partes iguales entre los niños que están expuestos a los juegos electrónicos y los que no lo están”, dice Stacey Kannenberg, experta en la crianza de niños y autora de Let’s Get Ready for Kindergarten (Preparémonos para el kindergarden). Kannenberg dice que los juegos electrónicos, a la vez de ser entretenidos, realmente ayudan a desarrollar las destrezas motoras finas, prepara a los niños para el aprendizaje en computadora y usan la repetición para enseñar las destrezas básicas. “Las destrezas motoras de los niños que no están expuestos a las computadoras podrían ser más lentas en las áreas de colorear y de cortar con tijera”.
Como explica Kannenberg, el hecho de que haya un mayor número de niños de kindergarden que juegan juegos digitales se debe en parte a sus padres. “Cada día es mayor el número de padres que se están dando cuenta de las bondades de los juegos electrónicos debido a que los padres de hoy son “nativos digitales” que crecieron en la época de desarrollo de los juegos electrónicos.
En muchos casos, los maestros están usando los juegos electrónicos como herramientas para enseñar temas tradicionales y encuentran que los juegos motivan a los niños a trascender los objetivos primarios del juego y a esforzarse por sobrepasar sus propios límites. “Los niños de corta edad están jugando juegos sofisticados con diferentes niveles de aprendizaje”, dice Kannenberg, quien agrega que un chico que gana monedas digitales en un juego para cuidar y alimentar a su propia mascota digital no se da cuenta en lo absoluto que está aprendiendo. “Usted puede preguntarse a sí mismo, ¿Qué preferiría hacer: sentarse en su escritorio y escuchar a su maestra hablar sobre el valor de las monedas o jugar un juego de computadora que enseña lo mismo al permitir que usted gane y gaste dinero?”.
Tracey Christman, columnista que escribe sobre temas de educación y madre de dos, quedó encantada cuando un juego de computadora ayudó a su hijo con las matemáticas. “A mi hijo le costaba aprenderse de memoria las tablas de multiplicar y usamos un juego de computadora para ayudarlo a practicar”, dice Christman, quien también es psicóloga escolar que trabaja para las escuelas públicas de Milwaukee. “Creo que algunos de los juegos en línea son maravillosos, entretenidos, exigen esfuerzo y refuerzan los objetivos del grado. Mi hijo nunca hubiera aprendido las tablas de multiplicar sin la ayuda de un programa de computadora.
Aunque no se pueden negar los beneficios educativos de los juegos electrónicos, dichos juegos también representan un reto sin precedentes que deben enfrentar los padres y los maestros. A pesar del hecho de que más de la mitad de los juegos digitales que se vendieron en el 2008 estaban clasificados “E” por “aptos para todos” (6 años o mayores), o “E10″ por “10 años o mayores”, el contenido de tales juegos es motivo de preocupación.
“Seamos realistas, en el mercado hay numerosos juegos violentos y poco adecuados que podrían perjudicar el desarrollo de un niño de corta edad”, dice Kannenberg.
Christman está de acuerdo. “Un aspecto considerablemente negativo para mí como madre y profesional es el uso de violencia que parece real en los juegos. En los juegos electrónicos que juegan los niños a veces hay personas que matan o lastiman a otras personas. Estar expuesto a este nivel de violencia no es parte del desarrollo normal de un niño y se ve reflejado en sus juegos, dibujos y cuentos”.
Hasta los juegos donde no hay violencia son motivo de preocupación para los padres de familia. Amanda Robison, madre de dos niños de 9 y 12 años, cree que estos juegos electrónicos afectan la conducta de sus hijos. “Veo una correlación directa entre la mala conducta de mis hijos y el tiempo que pasan enfrente de las pantallas de juego. Se ponen malhumorados e irritables, muy parecido a como se ponen cuando no han dormido lo suficiente”. Robison también se preocupa por el nivel de actividad de sus hijos y les impone límites de tiempo para ayudarlos a realizar actividades diferentes. “Los juegos electrónicos -jugar en la computadora- son adictivos y ninguno de los dos chicos es tan activos como lo era antes”, dice Robison.
¿Qué debe hacer entonces un padre preocupado? Educar a los hijos como se hacía a lo antigua: imponer restricciones, definir límites y asegurar que se cumplan las reglas. Esto requiere vigilancia, previsión y la capacidad de poder comunicarse claramente; cosas que, por supuesto, pueden ser agotadoras. Las recompensas, sin embargo, valen la pena. Cuando se trata de la seguridad al jugar en línea, es de primordial importancia que los chicos -y sus padres- se apeguen a las reglas claramente definidas si es que esperan disfrutar de las bondades de los juegos educativos (y entretenidos).
Aunque a Robison le ha sido difícil, ella cree que la guía constante de los padres les enseña a los hijos otra destreza importante -ser cuidadosos y analíticos cuando de los juegos digitales se trata. “A través de actividades educativas en línea, las cuales supervisamos y son fáciles de usar , (mis hijos) han aprendido a usar inteligentemente la tecnología digital. Somos padres precavidos que siempre investigamos para averiguar qué juegos son adecuados en términos de edad y de desarrollo y en términos de los que consideramos moral -tratamos de mantener los juegos donde se usen armas a un mínimo.
Robison considera que, a la larga, haber respetado constantemente sus valores familiares y sus límites al tomar decisiones con respecto a los juegos digitales ha ayudado a que sus hijos aprendieran a hacer lo mismo -una capacidad crucial que les beneficiará en su camino hacia la independencia. “Por ahora, suficiente tiempo ha transcurrido y nuestros hijos nos han mostrado que habitualmente son cuidadosos y también responsables.
Sharon Miller Cindrich es una madre, autora de E-Parenting: Keeping Up With Your Tech-Savvy Kids (Cómo mantenerse al día con sus hijos en el mundo de la tecnología) (Random House 2007) y la columna sindicada”Plugged In Parent”(Padre de familia en línea) publicada en periódicos y revistas a nivel nacional. Averigue más en www.pluggedinparent.com o en www.sharonmillercindrich.com .
Preguntas y respuestas con la terapeuta Julie Guido, Segunda Parte
En la segunda parte de nuestra serie, Julie Guido dialoga sobre un caso grave de agresividad cibernética y sobre cómo la víctima encontró la forma de restablecerse -y cómo pueden intervenir las escuelas y los padres / tutores con los agresores, las víctimas y los observadores.
Julie, mencionaste que hubo un caso severo de agresividad cibernética que se destacó de los demás durante tu trabajo como terapeuta escolar. ¿Nos podrías hablar sobre este caso y lo que podemos aprender de él?
Trabajé con una alumna que cursaba el último grado de secundaria quien fue agredida cibernéticamente en el séptimo, octavo y noveno grados, a tal punto que se le diagnosticó el trastorno de estrés pos-traumático (PTSD, por sus siglas en inglés). Antes de ser agredida cibernéticamente, ella había tenido algunos problemas, incluyendo ansiedad, pero la agresión la empujó al abismo. Cuando llegó a mi escuela mostraba señales de fobia social.
Esta estudiante estaba siendo acosada a través de llamadas a su teléfono celular, mensajes de texto y mensajes instantáneos; y colocaron rumores sobre ella en MySpace y Xanga. La agresión era constante y no cesaba.
En los viejos tiempos cuando los mensajes se escribían en las paredes de los baños, los maestros podían observar el enojo y el veneno, y podían tapar dichos mensajes con una capa de pintura -la agresión cibernética es algo que persigue sin tregua a los adolescentes. Es parecida a una fuerza invisible que puede surgir inesperadamente en cualquier momento, en cualquier lugar.
Para el agredido, el revisar sus páginas web, sus mensajes de texto y sus mensajes instantáneos puede volverse un acto de masoquismo que los adolescentes se infligen a sí mismos, esperando que de alguna forma la situación pueda cambiar. Los padres de familia y los adultos deben intervenir -porque, ¿cuántos chicos pueden ejercer el tipo de autocontrol que se necesita para no revisar lo que los demás están haciendo y diciendo de ellos?
¿Cuáles son las mejores formas de responder a la agresividad cibernética y cómo le funcionó esto a esta alumna?
Tuvimos que comenzar desde cero: ella identificó sus sentimientos, aprendió a hablar sobre lo que realmente estaba pasando y trabajó arduamente para deshacerse del dolor que la afligió cuando cursó la escuela intermedia.
Por lo general, son tres los métodos que se utilizan como respuesta a la bravuconería: pedirle a un adulto que intervenga, confrontar al agresor o bloquear al agresor. La alumna, ya en su último año de secundaria, trató de poner en práctica el primer y el último enfoque. El querer enfrontar al agresor fue un fracaso. Trabajé con ella para ayudarla a tomar una decisión; decisión que al final ella escogió: decidió abandonar estas relaciones y comenzar de nuevo. En vez de dejar que los demás controlaran su autoestima, fue capaz -con la ayuda de los adultos- de cortar todos los vínculos. Fue extremadamente difícil.
Ahora, ella es mayor de edad y asiste a la universidad. Es una de las personas más sanas que conozco. Ha recibido terapia y medicamentos durante años y ahora es una joven mujer muy consciente de sí misma y muy trabajadora. Ella sabe que puede salir de cualquier crisis. Ella dio su consentimiento para que su historia fuese contada con el propósito de ayudar a los demás.
Hemos tenido otras situaciones en la escuela, en donde el personal de la misma no se enteró de la bravuconería cibernética hasta que la misma alcanzó proporciones sumamente serias; para entonces ya era demasiado tarde para la mediación. Una alumna de décimo grado cambió de escuela y nosotros, como parte del claustro, nos sentimos terriblemente mal porque ella no pudo resolver el problema de la agresión. Esto la afectará por siempre. Fue una lección trascendental para la escuela; ahora la escuela se está concentrando más en educar a todos sobre el problema y en prevenirlo.
¿Cómo pueden intervenir los padres de familia y las escuelas con los agresores cibernéticos?
Primero, debe sentirse compasión por estos agresores cibernéticos. Ellos sienten dolor y sienten la necesidad de causar dolor en represalia. Ellos necesitan una estructura, una guía y consecuencias inmediatas, además de planes para lograr cambios concretos. Puede necesitarse una intervención terapéutica para trabajar con el agresor y con la víctima, respectivamente.
Los padres de familia, tutores de escuelas pueden quitar o restringir el uso de todos los artículos de lujo que se usan para cometer la agresión cibernética -por ejemplo, limitando el uso de las computadoras únicamente para el trabajo escolar (con supervisión en la escuela y en casa) o restringiendo el privilegio de usar teléfonos móviles. Dependiendo del joven, de la intención y de la severidad del daño causado, se les puede aconsejar a los agresores a que le envíen una carta sincera a la víctima, en la cual reconocen su responsabilidad, lo que se debe sentir al ser agredidos cibernéticamente y las lecciones que aprendieron. También sería indicado que al agresor se le limitara el contacto con sus “amigos agresores”. Estos son los jóvenes que le proporcionan poder y empuje a un agresor, haciendo así que el problema aumente cada vez más.
Me gustaría ver señales de que el agresor siente algo de empatía o compasión antes de cesar las consecuencias. Puede funcionar el hecho de trabajar con el agresor cibernético para crear un plan que les demuestre a los padres y a maestros que él (ella) “lo comprende”. Este es el momento para que el agresor “repare” la situación -a pesar de que no se pueden eliminar las cicatrices que quedaron atrás, se puede avanzar positivamente y procurar formar relaciones más positivas y honestas en el futuro. El seguimiento por parte de los adultos es esencial.
Los adultos no pueden intervenir si no conocen la situación. Piénsenlo -como padre o tutor, ¿le gustaría saber si su hijo o hija está agrediendo a alguien? Si su respuesta es afirmativa, entonces también sabe que es necesario que los padres se sientan más a gusto hablando entre sí y que los maestros tienen que apartar tiempo para informarles a los padres en caso de que sospechen que un conflicto entre estudiantes es algo más que un conflicto trivial.
Julie Guido, LCSW-C, es una terapeuta que cuenta con 15 años de experiencia trabajando en escuelas intermedias (7° y 8° grados) y escuelas secundarias (9° a 12° grado) y en su consultorio con niños de 6 a 18 años. Vive en Pennsylvania con su esposo y sus cuatro hijos.
¿Alguna vez ha pensado lo que los jóvenes adolescentes realmente saben y piensan sobre la agresión cibernética – y qué mensajes funcionan para llegar a ellos? La Psicóloga Patti Agatston y dos colegas dirigieron recientemente grupos de enfoque con estudiantes de escuela media y de escuela secundaria. A continuación, Agatston comparte cinco puntos claves que tanto padres, tutores y maestros necesitan saber.
En el 2006, tuve la oportunidad de entrevistar a estudiantes sobre el tema de agresión cibernética. Las entrevistas las llevé a cabo con mis colegas la Dra. Robin Kowalski y la Dra. Susan Limber, psicólogas de la Universidad de Clemson, quienes ya habían realizado una encuesta nacional sobre agresión cibernética con estudiantes de 6° a 8° grados. Para ampliar ese conocimiento, entrevistamos a 148 estudiantes que cursaban la escuela intermedia y la escuela secundaria en escuelas públicas. Seleccionamos a las escuelas en parte por su condición socio-económica diversa.
He aquí lo que encontramos. (Los datos completos de los grupos de enfoque aparecen en la edición de diciembre de la revista Journal of Adolescent Health.)
Punto de Aprendizaje #1: La agresión cibernética está afectando considerablemente a la escuela. Las chicas son las que están especialmente preocupadas por este problema.
Les preguntamos a los estudiantes si pensaban que la agresión cibernética era un problema en su escuela específica. Se separaron los grupos por género. Yo entrevisté a los grupos femeninos y un colega masculino entrevistó a los grupos masculinos. La mayoría de las estudiantes dentro del grupo femenino estuvieron de acuerdo en que sí era un problema; sin embargo, la reacción fue más variada entre los grupos masculinos. Esto encaja con la investigación, la cual sugiere que las mujeres están más involucradas en la agresión cibernética, como perpetradoras y como víctimas (Kowalski, Limber y Agatston, 2007). Sin embargo, en cada uno de nuestros grupos, los estudiantes pudieron dar ejemplos de cómo los compañeros de clase o los vecinos habían sido impactados por la agresión cibernética.
Punto de Aprendizaje #2: No crean que solo porque está bloqueado un sitio en la red, los niños no podrán tener acceso al mismo.
Los alumnos tenían mucho conocimiento tecnológico, especialmente a nivel de secundaria. Les preguntamos a los grupos si podían tener acceso a los sitios bloqueados en el servidor de nuestro distrito escolar, y tanto mujeres como hombres sabían cómo usar “proxy servers” (servidores delegados) para esquivar los bloqueos. Debemos hacer mucho más que confiar en los bloqueos y los filtros para proteger a nuestros hijos. Necesitamos conversar con ellos sobre el asunto.
Punto de Aprendizaje #3. Pocos padres, tutores y educadores les hablan a los estudiantes sobre la bravuconería cibernética.
Les preguntamos a los estudiantes en los grupos de enfoque si sus padres, tutores o maestros les hablaban sobre la agresión cibernética y la mayoría de los estudiantes respondieron con un enfático “no”. Unos cuantos estudiantes sí dieron ejemplos de mensajes sobre seguridad en la Internet que los padres discutían con ellos, pero los mensajes no incluían información sobre la manera en que las personas se tratan en la red.
Una de las escuelas estaba implementando un programa para la prevención de la agresión cibernética y las chicas dentro de ese grupo de enfoque dijeron que se había discutido la agresión cibernética en clase, pero esa fue la excepción. Necesitamos entretejer la agresión cibernética dentro de nuestros mensajes sobre la agresión en general.
Punto de Aprendizaje #4: Los estudiantes están renuentes a decirles a los adultos si ellos son víctimas de la bravuconería cibernética.
A pesar de que los estudiantes pudieron mencionar ciertas estrategias para lidiar con la agresión cibernética, como lo es ignorar o bloquear al remitente del mensaje, estuvieron renuentes a involucrar a los adultos. La razón más común fue que ellos temían perder el acceso a la tecnología. Como lo dijo una chica, «Si le digo a mi mamá que alguien me está enviando mensajes instantáneos groseros [IM], ella diría, ‘Bien, no necesitas enviar mensajes instantáneos’».
Además, ellos no creían que los adultos en casa o en la escuela puedan hacer mucho para tratar la situación. Esto era especialmente cierto con los adultos en la escuela. Como dijo un chico: “¿Qué pueden hacer ellos? Sucede en casa, no en la escuela.”
Los adultos necesitan evitar sobre-reaccionar; sin embargo, deben ofrecer ayuda eficaz para poder ser vistos por los jóvenes como fuentes legítimas y de confianza.
Punto de Aprendizaje #5: Los estudiantes que son testigos de una agresión cibernética a menudo no hacen absolutamente nada para ayudar, y cuando sí ayudan esto hace que todo cambie.
Muchos de los estudiantes en nuestros grupos de enfoque compartieron historias de cuando fueron testigos de incidentes de agresión cibernética en la red, pero indicaron que ellos no hicieron nada por alertar a los adultos o por ayudar al estudiante víctima. Ellos sí compartieron que “sintieron lástima” por la persona que fue víctima. Esto concuerda con la investigación de Dan Olweus (1993) sobre el círculo de agresión cibernética, que demuestra que la mayoría de los estudiantes no participan en este tipo de agresión, más bien son testigos de la misma, se sienten incómodos o afligidos por ella y no saben qué hacer para ayudar. Esto obviamente incide en la prevención y en la intervención en casos de agresión cibernética. En nuestro libro, Cyberbullying: Bullying in the Digital Age (2007) (Agresión cibernética: agresión en la era digital), nosotros contamos la historia de una chica de escuela media, quien fue el blanco de un perfil con el que la amenazaron y se burlaron de ella. Entrevisté a la madre de la chica y ella contó que su hija pudo lidiar un poco mejor con el abuso debido a que algunas de sus amigas ingresaron a la página en la red y colocaron comentarios positivos sobre ella, así como mensajes de apoyo a su favor.
Dichos mensajes de apoyo son muy poderosos para los estudiantes que se sienten asustados, avergonzados, humillados y solos.
Conclusión: Nuestra juventud tiene mucho que enseñarnos sobre cómo están interactuando los jóvenes con la tecnología hoy día. Los beneficios de la tecnología sobrepasan lo negativo. Como padres, tutores y educadores, podemos ayudar a los jóvenes a que hagan del mundo digital una experiencia positiva para todos. Recuerden, sin nuestra guía, ¡ellos harán las reglas por sí mismos!
Patti Agatston, PhD, es una Asesora Profesional Licenciada y co-autora del libro: Cyberbullying: Bullying in the Digital Age (Agresión Cibernética: Agresión en la Era Digital), . Ella es una capacitadora certificada del Programa Olweus para la Prevención de la Agresión Cibernética y trabaja para el Distrito Escolar del Condado de Cobb en Marietta, Georgia.
Si los adultos queremos aprender a compenetrarnos con los jóvenes y a ayudarlos a mantenerse más seguros cuando navegan por la red, necesitamos entender lo que realmente les importa -y mantener abiertas las líneas de comunicación en el mundo real.
Antes de ingresar a la escuela intermedia, la mayoría de los jóvenes viven una vida social en la red, lo cual significa que todo lo que hacen en el mundo real-aprender, estar con los amigos, hablar e inclusive actuar como bravucones -también lo pueden hacer en la red.
Las redes sociales están creciendo en popularidad. Alrededor del 71 por ciento de los jóvenes han creado un perfil en alguna de las páginas de las redes sociales, un porcentaje más alto que el 61 por ciento del año pasado, de acuerdo con la Encuesta de Seguridad en el Internet, Wave II del 2007, publicada por Cox Communication y el Centro Nacional para los Niños Perdidos y Explotados. Sitios como MySpace y Facebook registran millones de visitas repetidas cada día.
Así que, ¿cuál es exactamente la atracción para los niños que pasan numerosas horas al día buscando los perfiles de otras personas y que permanecen despiertos hasta altas horas de la noche diseñando su propio perfil?
Para Emily, una estudiante de noveno año de secundaria en Virgina, las redes sociales le permiten echar un vistazo a las vidas de sus compañeros y le permiten mantenerse al día con las últimas modas. “Las personas ponen en las páginas cibernéticas sus colores preferidos, la música que escuchan- es divertido ver qué es lo les gusta a otras personas”, dice. Traducción: a los jóvenes les gusta saber acerca de otros jóvenes para averiguar qué es lo que está y no está de moda. Por medio de las redes sociales se puede obtener esta información a diario.
Las páginas de las redes sociales son hoy día lo que fueron para nosotros las casas en los árboles, los fuertes o los teléfonos: un lugar en donde los jóvenes podían ocultarse de sus padres, ser ellos mismos o pretender ser alguien más. Para los adultos, el comprender las razones por las cuales los jóvenes utilizan estos sitios es un importante primer paso que les permitirá ayudar a los jóvenes a estar más seguros y a tomar decisiones más inteligentes en la red.
El sentimiento de ser aceptado
Tayler, una estudiante de último año de secundaria del Estado de Washington, dice que revisa su perfil constantemente. “Es ese sentimiento de emoción que viene de saber que tengo un mensaje o un comentario que leer. Creo que es el sentimiento de ser aceptada.”
Para muchos jóvenes, las redes sociales pueden ser una experiencia emocionalmente satisfactoria. Cuando dejan sus comentarios o mensajes en las páginas de amigos, generalmente reciben uno de vuelta y eso fortalece los sentimientos de amistad y de popularidad. Esto puede ser especialmente intenso para los jóvenes tímidos o para aquellos que se sienten incómodos o aislados en situaciones sociales.
“Me acabo de mudar aquí y todavía no conozco a muchas personas, por lo que Facebook me ayuda a mantenerme en contacto con mis primos y con mis amigos que dejé atrás”, dice Alec, un joven de 14 años que vive en Maryland.
Beneficios Reales,
Consecuencias Reales
Las redes sociales son herramientas para comunicarse tanto con los amigos que viven cerca como con los que viven lejos. También pueden promover la creatividad y la expresión personal, mejorar la comunicación y las habilidades de redacción, y proporcionar a los jóvenes una oportunidad para desarrollar una identidad personal y compartirla con otros.
Las relaciones en la red pueden ayudar a los jóvenes a superar las dificultades que puedan estar teniendo, ya sea una ansiedad juvenil o una cuestión más seria. Siempre hay alguien en la red con quien poder hablar, y el hecho de que no haya contacto frente a frente puede hacer que los jóvenes se sientan más a gusto y hablen con libertad y franqueza con otros.
Pero aquí es donde empieza el peligroso camino resbaladizo – ¿quiénes son estos “amigos” con los que han estado hablando sin reserva? ¿Los conocen en persona? Si se conocen y se señalan los riesgos potenciales, los contactos en las redes sociales pueden ser una experiencia más segura para los jóvenes.
Pasos simples para tener seguridad
Listas de Amigos. Muchos jóvenes sienten que su lista de amigos es un reflejo de su popularidad, por lo que agregan a personas que no conocen del todo para aumentar de estatus. Las configuraciones de privacidad pueden impedir que desconocidos accedan a los perfiles -pero si los jóvenes agregan a personas que no conocen a su lista de amigos, les están permitiendo que accedan a su información personal. Enséñeles a que sigan una “política de amigo” y a que no agreguen a sus listas de amigos a personas que no conozcan en persona.
Blogs o ciberdiarios. El término viene de “registro de la Red” y se refiere a un diario o a una bitácora personal, un diario en la red de cierto modo. Los blogs son populares entre los jóvenes, y la mayoría de los sitios de las redes sociales ofrecen un espacio para crear un blog. Desafortunadamente, no todas las personas que leen acerca de los sentimientos, frustraciones y sueños personales de un joven tienen las mejores intenciones en mente. Los depredadores pueden utilizar las inseguridades o las ambiciones de los jóvenes para acercarse al joven y con el tiempo persuadirlo a que se conozcan en persona. Un método práctico para un adolescente: si no quieres que cualquier persona lea tu diario, no debería estar colocado en la red.
Fotografías y videos. De acuerdo con la Encuesta de Seguridad en el Internet, Wave II, el 64 por ciento de los adolescentes colocan fotos o videos de sí mismos en la red. Con regularidad, los jóvenes no se dan cuenta que están inadvertidamente poniéndose en riesgo con las imágenes que colocaron en la red -las señales de tránsito, la placa de un automóvil al fondo o el nombre de una escuela pueden revelar la ubicación del joven. Los jóvenes también están colocando fotos sexualmente provocativas o poco apropiadas de ellos mismos para aparentar ser “adultos” o para llamar la atención. No se dan cuenta que cualquiera puede guardar su fotografía y utilizarla para explotarlos o para humillarlos. Los jóvenes nunca deben colocar una fotografía que nunca colocarían en la escuela a la vista de todos.
En resumen: siga hablando. Esa misma encuesta mostró que los jóvenes cuyos padres les hablan acerca de la seguridad en la red actúan de manera más responsable en la Internet. Las consecuencias de la vida real pueden ser serias: ayudemos a los niños a evitar los riesgos potenciales de las redes sociales abriendo nuestras líneas de comunicación.
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Candace Bahk es la Gerente de Contenidos del Taller NetSmartz Workshop, Centro Nacional de Niños Pérdidos y Explotados.
¿Cómo hacen los maestros, las escuelas y los distritos lograr un equilibrio entre las inquietudes que tienen sobre la seguridad en la Internet y la necesidad de ayudar a que los estudiantes puedan aprovechar la poderosa tecnología de la Red Mundial para el aprendizaje? Hemos estado trabajando como consejeros con algunas escuelas y distritos de pensamiento futurista del estado de Alabama que se han decidido a encontrar la respuesta.
“A los educadores precavidos les puede parecer bastante atemorizante la Internet”, dice una maestra de secundaria que participó en un proyecto de dos años de las Escuelas del Siglo XXI, auspiciado por el Centro de Buenas Prácticas de Alabama y financiado por la iniciativa Partners in Learning ( Socios en el Aprendizaje) de Microsoft.
“En mi escuela”, nos comentó, “los maestros temen que si dejan a los estudiantes usar la Reb en clase, ellos pueden acceder a materiales no apropiados y su maestro podría ser responsabilizado por ello”.
“Existe un factor de temor involucrado también a nivel de distrito. Algunos administradores se preocupan porque algo realmente malo pueda pasar que de alguna manera involucre a la Internet, y que el sistema de escuelas pueda ser responsabilizado”.
Filtros que funcionan demasiado bien
En realidad la preocupación acerca de la seguridad del Internet pueden conducir a políticas de distrito que hagan muy difícil que los educadores de aula puedan integrar plenamente las herramientas de la red y los recursos dentro de los planes de estudio. Los directores de tecnología del distrito pueden optar por un enfoque de “primero la seguridad” como respuesta a las inquietudes de los superintendentes y consejos escolares – a quienes los líderes de la Informática ven como sus clientes principales.
En estas instancias, los sistemas de seguridad conocidos como cortafuegos y filtros de contenido son tan estrictos o tan impredecibles que los maestros no pueden estar seguros cuales sitios y herramientas estarán al alcance -o cuándo. Y ningún maestro integraría lecciones que involucren tecnología a la experiencia diaria del aula cuando existe una alta probabilidad que no podrá usarse.
A medida que crece el debate nacional alrededor de la necesidad de abordar las destrezas del siglo XXI, algunos distritos escolares están adoptando o considerando una metodología “por niveles” que ofrece a los maestros niveles más elevados de acceso a la Internet y luego acceso a escalas inferiores para estudiantes de secundaria, enseñanza media y primaria. Esto frecuentemente requiere de una readecuación de la infraestructura tecnológica existente para permitir sistemas de contraseñas múltiples y filtros por niveles.
Creación de una “Piscina para niños en la Red“
Algunos distritos están construyendo sistemas “Intranet”, que permiten a los estudiantes y maestros usar un conjunto de herramientas sociales de conexiones de redes (blogs o ciberdiarios, wikis -sitios web colaborativos, podcasts -difusiones de radio desde Internet por iPods, foros en la red-) dentro de un ambiente similar al de la Red, cerrado y relativamente más seguro.
Ciertamente los maestros seguros de sí mismos podrían sentirse limitados en dicho ambiente porque no podrían acceder al más reciente software interactivo y al vasto potencial de colaboración de la Red Mundial, pero otros educadores menos intrépidos podrían estar más dispuestos a experimentar con la integración de la tecnología en un ambiente cerrado -que un maestro describió como una “piscina para niños en la Red”. Los distritos inteligentes, entre ellos las Escuelas Urbanas de Trussville, Alabama, están buscando maneras de ofrecer a los maestros las dos opciones: Internet e Intranet.
Integrando la seguridad de la red dentro del programa de estudios
Talvez el cambio evolutivo más común que se está produciendo en los distritos escolares es la determinación de aumentar la capacitación tanto para estudiantes como para maestros en el tema del uso responsable de la Internet.
De acuerdo a un director de tecnología del distrito escolar a quien entrevistamos, algunos de los encargados de informática podrían preocuparse por el hecho de que los maestros no tengan ni las herramientas ni las habilidades necesarias para mantener la seguridad. Él considera que los planes de estudio bien diseñados en materia de seguridad de Internet y los programas de capacitación (como por ejemplo, iSafe, Web Wise Kids y NetSmart) pueden servir para mitigar estas inquietudes.
Los maestros en la escuela primaria Wrights Mill Elementary School en Auburn, Alabama, están integrando algunas de las ideas del plan de estudio iSafe dentro de su propio programa para estudiantes.
“El año pasado nos interesamos mucho con respecto a la seguridad cuando nos emocionamos con los blogs y wikis, pero luego descubrimos que todos los sitios que visitábamos estaban bloqueados por nuestro filtro”, dice la maestra de medios de comunicación de Wrights Mill, Jennifer Dempsey. “Debido a esto, iniciamos un diálogo con nuestra gente de informática y se han abierto algunas buenas líneas de comunicación. Ellos se preocupan por la seguridad y la responsabilidad, y nosotros queremos poder acceder a los materiales que pueden beneficiar a nuestros estudiantes”.
Alumnos “en búsqueda” de la seguridad en la Red
Los maestros de Wrights Mill crearon una búsqueda en la red, “Navegar de Forma Segura en el Ciberespacio”, dirigida a los estudiantes de tercero a quinto grados. Los maestros captaron la atención de sus estudiantes iniciando la actividad con una dramática declaración: El Comité Contra el Uso de Computadoras por los Niños (CAKUC) ha determinado que la Internet es demasiado peligrosa para los niños. Ellos quieren que sea ilegal que un niño menor de 12 años use computadoras. ¿Pueden creerlo?
El proyecto de navegación segura no solo conduce a los estudiantes a través de los análisis de la información en materia de seguridad de Internet recabada en una variedad de sitios, sino también hace que el aprendizaje sea “contagioso” por medio de actividades prácticas en las cuales los estudiantes producen una presentación de PowerPoint (3er grado), un podcast (4to grado) o una película (5to grado). Adicionalmente los estudiantes rinden un examen en el sitio PBS Kids con el que pueden obtener una “licencia de conductor de Internet”.
Dempsey dice que el director de la escuela y el profesorado creían que “al hacer pasar a nuestros estudiantes por un programa de seguridad, podríamos mostrar a nuestro distrito que merecemos el acceso a las grandes herramientas que se encuentran disponibles en la Red, y al mismo tiempo podríamos dar a los estudiantes las habilidades importantes que ellos necesitan para mantenerse seguros en línea”.
“Los chicos saben mucho más acerca de la Red que lo que nosotros pensamos que saben”, dice Dempsey, “Y la Red está aquí para quedarse. Tengo la esperanza que se arraigue tanto un comportamiento responsable y seguro en la escuela primaria de manera que los problemas de agresividad cibernética y de depredadores en la Red en los grados más altos desaparezcan del todo con el tiempo”.
Sherril Nussbaum-Beach ha sido maestra de primaria y capacitadora en tecnologías de escuelas y distritos. Ahora ella ayuda a los maestros en los Estados Unidos y en el extranjero para que reenfoquen su forma de enseñanza respecto a las capacidades del siglo XXI (lea su blog en http: //21stcenturylearning.typepad.com/blog/).
John Norton es un escritor en educación y creador de comunidades de aprendizaje virtual para educadores, incluyendo www.middleweb.com. Él y Nussbaum-Beach son coautores del libro sobre aprendizaje basado en tecnologías digitales e investigación que será publicado por Eye on Education en el 2008.
¿Ha tenido la oportunidad de encontrarse con la bravuconería o agresividad cibernética en su trabajo?
Sí, muchas veces en mi trabajo como terapeuta escolar, y la estoy comenzando a ver como madre de una chica de 13 años.
La bravuconería cibernética tiene muchos niveles. Un mensaje de alguien que usa humor negativo (que te saluda con “Oye, perdedor”, por ejemplo) puede ser por escrito mucho más hiriente y la persona que recibe el mensaje lo puede malinterpretar con mayor facilidad. Entonces puede convertirse rápidamente en otro asunto totalmente.
También he visto a chicos en la escuela que, usando sus propios teléfonos celulares e inclusive las computadoras en las bibliotecas, apoyan a sus novias arruinando la reputación de otra chica en línea o enviando mensajes instantáneos o mensajes de texto. Estos chicos hacen esto en nombre de la novia, que probablemente tiene algún problema con la víctima de esta conducta agresiva. Esto crea un mayor anonimato para la persona responsable del acoso. De alguna manera, usar el equipo de otra persona (teléfonos celulares, computadoras) la ayuda a sentir que no la van a atrapar o que no es la persona responsable de los mensajes hirientes.
En resumen, he visto el acoso cibernético variar desde algo tan trivial como “esto es un insulto y duele, pero me vale y apagaré el teléfono o la computadora e impediré que te vuelvas a comunicar conmigo” hasta algo tan devastador que cambia la vida de la víctima.
¿Qué deben saber los adultos sobre el acoso cibernético desde el punto de vista de la terapéutica?
Tenemos que estar conscientes del nivel de desarrollo de los adolescentes jóvenes. Las chicas están buscando entablar amistades y sentirse aceptadas. Ellas tienen la habilidad de poder expresarse oralmente bien y de hacer vida social desde la adolescencia temprana. Es particularmente devastador para la mayoría de ellas que la gente pueda ser cruel.
He descubierto que especialmente en la temprana adolescencia, hay un mayor número de chicas que se comunican y hablan con los chicos en línea, que de chicos que hablan con otros chicos o con chicas.
Para los chicos también es importante entablar relaciones, sin embargo sus habilidades sociales todavía no están tan desarrolladas. La crueldad es igualmente dolorosa para ellos, pero posiblemente no sienten la necesidad de estar en línea ni de enviar mensajes instantáneos cada cinco segundos, y no pasan las mismas largas horas comunicándose en línea como lo hacen las chicas.
En las situaciones en que los chicos característicamente aguantan el dolor y reaccionan de manera más patente, es más probable que las chicas se oculten detrás de las paredes cibernéticas. La Internet es una herramienta sumamente poderosa. Las chicas que siempre han sido más extrovertidas y francas pueden seguir siéndolo por escrito, mientras que las chicas que toda la vida han sido extremadamente tímidas ahora cuentan con esta herramienta que les permite ser la persona que deseen ser y agredir a los bravucones que las han tratado mal. También pueden “hablar” más con los chicos -lo que les permite, ahora más que nunca, competir con las chicas más extrovertidas en lo que respecta las relaciones con los chicos.
¿Cómo pueden los adultos ayudar a prevenir el acoso cibernético y reducir su impacto?
Los adolescentes jóvenes no cuentan aún con la habilidad de tomar buenas decisiones en muchas de las situaciones que enfrentan. Es poco probable que tomen en consideración las consecuencias, por lo contrario ahora están bastante enfocados en el momento. Es por esto que debemos encontrar nuevas y diferentes maneras que nos permitan mantenerlos fuera de peligro; debemos darles las pequeñas guías que necesitan para tomar las mejores decisiones posibles.
Para lograr hacer esto, nosotros como padres de familia y maestros tenemos que tratar de ser condiscípulos de los adolescentes en este mundo nuevo y debemos dedicarles parte de nuestro tiempo para dejar que ellos nos enseñen. La comunicación es trascendental.
Volver a estar en control es un tema importante para los perpetradores y para las víctimas. ¿Cómo podemos ayudar a los adolescentes jóvenes a lograr esto? Varía según las circunstancias. A veces, podría significar que los tenemos que apoyar para que puedan decirle “no” al agresor con firmeza y luego apagar la computadora. En otros casos, podría significar la intervención cara a cara de un profesional. Para esto es necesario involucrar a la escuela y el apoyo de los padres, y para hacer esto los adolescentes tienen que tener entereza; es una situación que infunde temor y las consecuencias son inciertas, como bien se sabe.
¿Cuáles han sido algunas de las respuestas específicas que haya visto que funcionen?
Un contrato para el uso de la Internet. Los adultos debemos recordar que sí tenemos el control. Recuerden, la Internet es un lujo; es posible que los adolescentes necesiten la Internet para la escuela o para llevar a cabo investigaciones, pero también es un privilegio. En mi casa hemos preparado un contrato sencillo que estipula cuándo está bien el usar la Internet, durante cuánto tiempo y cuáles son las contraseñas de mis hijos. Este contrato incluir consecuencias claras si no se cumple con lo establecido, de acuerdo a lo estipulado en el contrato. En mi hogar elaboramos el contrato en familia y lo adaptamos a cada grupo de edad. Cada uno de mis hijos tiene su propio contrato.
Empatía y ejemplo. Los agresores cibernéticos se ven a sí mismos como seres anónimos que no tienen que asumir la responsabilidad de lo que dicen, y que no tienen que ver el impacto físico o emocional que lo que dijeron le causó a la víctima de la agresión. Debemos enseñarles a los niños desde muy temprana edad que las palabras tienen un significado y que pueden afectar considerablemente a los demás, especialmente la palabra escrita que no va acompañada por gestos ni inflexiones de la voz que ayudan a definir los significados.
Retrasar el tiempo. Los maestros y los padres de familia pueden dirigir sesiones interactivas con adolescentes jóvenes para buscar ideas brillantes sobre lo que conlleva la agresividad cibernética y sobre qué hay que buscar en uno mismo y en los demás. Comience ayudando a que ellos traduzcan los instintos y las respuestas físicas a sentimientos reales, para luego poner esos sentimientos en palabras. Por ejemplo, cuando se lee un IM, un rubor facial significa vergüenza o enojo, una tensión muscular significa enojo o temor, etc. El poder identificar estas claves físicas que pudieran indicar el momento en el que uno “se ve envuelto” en un conflicto, puede ayudar a resolver el conflicto de alguna manera, antes que se convierta en un asunto demasiado difícil y doloroso.
Con los adolescentes mayores todavía se puede ir un paso más, ayudándolos a que aprendan a preguntarse: ¿A dónde me dirijo con este intercambio cibernético? ¿Qué sentimientos engendran estas respuestas en línea? ¿Cómo percibo que terminará esta situación? ¿Cómo quiero que termine? ¿Necesito obtener ayuda de un adulto con esta situación? Mantenga en mente que les estamos pidiendo a los adolescentes y preadolescentes que sean introspectivos mientras piensan en el futuro. Sí lo pueden hacer, pero simplemente no sucede de la noche a la mañana y a veces tenemos que enseñarles cómo.
Resolución de conflictos e intervención en los mismos. Debido a que nosotros los adultos no tenemos la ventaja de haber tenido nuestra propia experiencia de niños con el mundo cibernético, necesitamos obtener información a través de libros o debemos escuchar a nuestros hijos y aprender de ellos que la están viviendo. Necesitamos salirnos de nuestras zonas cómodas y aprender activamente en qué lugar se encuentran tecnológicamente nuestros hijos. Una revisión ocasional para ver qué sitios visitan y con quiénes chatean lo mantendrán más al tanto de su mundo. Es igualmente importante que nuestros hijos vean que sabemos del ciberespacio y que lo entendemos – esto por sí solo puede actuar en ciertos adolescentes como freno a la agresividad cibernética.
Las intervenciones para ayudar a las víctimas de la agresión cibernética pueden oscilar desde bloquear electrónicamente al agresor o comunicarse con los Webmasters de los sitios en donde se encuentra el material malintencionado, hasta involucrar al colegio y buscar una intervención terapéutica.
Además de concentrar nuestra atención en las victimas de la agresión cibernética, también debemos mantener en mente que nuestros hijos podrían ser agresores cibernéticos. Algunas de las maneras en que podemos retomar el control si nuestro adolescente está involucrado en cualquier forma de agresión cibernética es intervenir cuando empieza el problema e imponer consecuencias inmediatas – lo que típicamente involucraría prohibirle el uso de la tecnología y hacer lo que sea necesario para ayudarlo a tener empatía por la víctima. Los padres deben aprender a sentirse cómodos al proporcionarles a sus hijos las consecuencias apropiadas. Esto significa permitir que los niños y los adolescentes aprendan sufriendo las consecuencias de sus actos o conductas inapropiadas cuando interactúan en línea con otras personas.
El conflicto es parte de la vida. Necesitamos dialogar abiertamente sobre la situación y equipar a los adolescentes para que hagan lo mismo. Si los adolescentes se dan cuenta que pueden salir adelante en momentos difíciles, quizá estén más inclinados a respirar profundamente antes de actuar, o a tomar pasos positivos para resolver un conflicto en vez de convertirse en agresores o víctimas.
Los chicos aprenden mejor viendo y participando (por ejemplo, interactuando a través de una experiencia y tomando un papel en simulacros), de manera que debemos pasar tiempo con ellos para ayudarlos a comprender, a su nivel, el impacto que pueden tener en otras personas. Esto es un asunto del mundo real – y la tecnología nos proporciona las herramientas creativas para ayudar a que los niños aprendan sobre estas situaciones difíciles, haciéndolas más manejables al mismo tiempo.
Parte de la resolución de conflictos significa que quizá yo no pueda cambiar a la otra persona, pero puedo tomar decisiones saludables para cuidarme a mí mismo y poder vivir conmigo mismo.
En la próxima edición: La Sra. Guido comparte la historia de cómo una adolescente pudo reconstruir su vida después que años de agresiones cibernéticas la llevaron a un diagnóstico de Desorden de Tensión Emocional Pos-Traumático, así como los pasos específicos para poder trabajar con agresores cibernéticos.
Julie Guido, LCSW-C, es una terapeuta que cuenta con 15 años de experiencia trabajando en escuelas intermedias (7° y 8° grados) y escuelas secundarias (9° a 12° grado) y en su consultorio con niños de 6 a 18 años. Tiene cuatro hijos y vive en Pennsylvania.
por Nancy Willard
Cuando a finales de la década de los 90 se lanzó la Internet para el uso público, la preocupación inicial sobre el uso que los jóvenes le iban a dar a la Internet generalmente se enfocaban en tres temas: privacidad, pornografía y depredadores, y de acorde, de buena fe, se desarrollaron las estrategias para resolver estas preocupaciones.
El mundo virtual de hoy es cada vez más interactivo y sabemos más sobre el peligro que corre la juventud en la red. En base a mi trabajo con las escuelas y la revisión de la literatura investigativa, tengo algunas sugerencias para que los adultos actualicemos nuestro enfoque sobre la seguridad en la Internet, tanto en casa como en la escuela.
¿Qué es la Web 2.0?
Web 1.0 fue principalmente el uso unidireccional de la Internet -la Web como una fuente informativa. En el ambiente de la Web 2.0, se pone énfasis en la publicación y en la participación. Todos los usuarios pueden colocar fácilmente información en la red, compartir música, fotografías y archivos, y pueden interactuar con los demás. La Web 2.0 es también altamente móvil, pasando de las computadoras de escritorio a dispositivos digitales personales, teléfonos móviles y aún a juegos electrónicos portátiles.
La Web 2.0 trae consigo oportunidades increíbles para el aprendizaje interactivo y las actividades educativas -junto con algunas nuevas preocupaciones sobre cómo manejar el riesgo. Las estrategias de seguridad para la Web 2.0 deben empoderar a los jóvenes, dejándoles conocer los riesgos y las maneras efectivas para prevenir situaciones peligrosas y poder detectar y responder a las mismas si éstas llegasen a surgir.
Cómo responder ante un mundo complejo e interactivo
Para los niños menores es importante el proporcionarles ambientes protegidos en la red, pero los adolescentes necesitan mensajes prácticos que reflejen sus realidades. A continuación tenemos algunas estrategias que ayudan a que los adolescentes aprendan a navegar en la Web 2.0.
Evitar tácticas que se basan en el miedo
Algunos mensajes comunes que se les llegan a los adolescentes son: “Los desconocidos en la red son peligrosos y tratarán de engañarte”. “Si te juntas en persona con una persona desconocida que conociste en la red, esta persona tratará de hacerte daño”. “Si proporcionas información personal en la red, cualquier desconocido que quiera hacerte daño usará esta información para rastrearte”.
La realidad es que las advertencias de que es peligroso hablar con desconocidos y los métodos preventivos basados en el temor probablemente no funcionen con adolescentes. Existe la posibilidad de que alguien le solicite favores sexuales a un adolescente sin que éste haya colocado su información personal de contacto. Además, los adolescentes saben que muchos adultos no comprenden cómo funciona la Internet -lo que hace más probable que los adolescentes descarten los mensajes de “los desconocidos en la red son un peligro”, como prueba de que los adultos le temen a lo que no comprenden.
La red social cada vez más amplia de los adolescentes. Los adolescentes tendrán cada vez más contacto con desconocidos en la red, así como siempre están conociendo a nuevas personas en el mundo real. La realidad es que a veces los adolescentes querrán conocer en persona a alguien a quien acaban de conocer en la red -por ejemplo, un amigo de un amigo. Los adolescentes deben aprender a evaluar el peligro que representa alguien que conocieron en la red, revisando de cerca el perfil de dicha persona, lo que tiene colocado en la red y sus amigos. Ellos deben saber cómo concretar una reunión segura en un lugar público, llegando con un amigo de confianza, su padre o su madre que permanecerán cerca.
Los adolescentes que tienen historial de abuso físico, sexual y emocional, y quienes toman otros riesgos en la red y fuera de ella, corren especialmente el riesgo de tener relaciones sexuales inapropiadas con personas que han conocido en la red. Los varones que son homosexuales o dudosos de serlo, también corren un riesgo mayor. Los adolescentes que colocan fotografías sensualmente provocativas en la red o hablan en la red con desconocidos sobre sexo, están claramente en peligro.
Todos los adolescentes deben saber cómo cuidarse de cualquier persona -adulto o adolescente, desconocido o no- que parezca estar tratando de manipularlos, ofreciéndoles regalos, suplementos u oportunidades excesivas, o que desee establecer una relación “especial” con ellos.
Comprender lo que significa “divulgación de información personal”
Un mensaje común sobre seguridad es: “No coloquen información personal en la red.”
A pesar que este es un mensaje importante para los niños menores, los adolescentes pueden preguntar razonablemente: “¿Cómo me inscribo en una página web? ¿Cómo compro algo en iTunes ó en eBay sin proporcionar mi nombre y dirección? ¿Cómo me puedo divertir en MySpace sin compartir información sobre quién soy? Tengo un login privado, de manera que ¿estará bien si coloco fotografías de mi persona tomadas en la playa?”
Muchos adolescentes parecen no comprender bien cuál es el daño potencial que puede causar la divulgación de información no apropiada. Dado que una gran parte de la comunicación social es compartir en la red información sobre quién es uno, los adolescentes necesitan mayor orientación sobre cómo manejar varias clases de información personal. Esto incluye ciertos datos como por ejemplo la información de contacto; la información financiera, íntima o que dañe la reputación; y la información sobre otras personas.
Es importante transmitir el mensaje que cualquier cosa que se ponga en formato electrónico y sea enviada o colocada en la red, puede fácilmente volverse muy pública y muy permanente. Los adolescentes deben comprender que aunque usen las funciones para proteger la privacidad que proporcionan los sitios sociales en la red, el material que ellos coloquen no es totalmente privado porque sus “amigos” tienen acceso al mismo. Además, deben aprender a leer e interpretar las políticas sobre privacidad y reconocer cuando los perfiladores de mercado están buscando información personal.
Alentar la Comunicación
Otro mensaje estándar sobre seguridad en la Internet es: “Si te sientes incómodo por algo que suceda en la red, avísale a un adulto”.
Este es un consejo importante, pero es mucho menos probable que los adolescentes les cuenten a los adultos sobre sus preocupaciones en cuanto a la red si piensan que los adultos quizá no saben qué hacer o que probablemente van a reaccionar de forma exagerada, culparlos o restringirles el acceso a la red. Es esencial que eduquemos mejor a los adultos -especialmente padres de familia, tutores y maestros- para que respondan eficazmente a las preocupaciones que los jóvenes puedan tener con respecto a la red. También podemos capacitar a los adolescentes, y hacer que ellos mismos se conviertan en mentores eficaces de sus compañeros (ver a continuación).
Refrenar el acceso adictivo
El acceso adictivo es una cantidad excesiva de tiempo que pasa una persona usando la Internet, lo que resulta en la ausencia de compromisos saludables en otras áreas de la vida. Las páginas sociales en la red pueden ser muy adictivas para ciertos adolescentes. Para otros, los contactos sociales en la red son simplemente una prolongación de sus activas vidas sociales. Las páginas de juegos cibernéticos y los juegos con múltiples jugadores que interactúan desempeñando papeles pueden ser altamente adictivos, en parte porque si alguien se sale del juego defraudaría al resto de su “equipo” cibernético. Es probable que el acceso a la red sea un nuevo e importante motivo por el cual los estudiantes están teniendo un mal desempeño escolar. Los adultos deben ayudar a que los adolescentes aprendan a mantener sus vidas equilibradas.
Fomentar los criterios para evaluar la información obtenida en la red
Cualquiera puede colocar cualquier cosa en la red. Algunas páginas web pueden tratar de influenciar las actitudes y el comportamiento de los demás. Las personas tienden a juzgar la precisión de la información en base a la apariencia de la página web, la cual puede ser engañosa. El evaluar la precisión del material en la red es una habilidad esencial en esta edad de la informática en la que vivimos.
Solución de problemas y liderazgo entre compañeros
Debido a que los adolescentes participan en la red en ambientes en donde frecuentemente no hay adultos presentes, es nuestro trabajo proveerles las habilidades para que aprendan a resolver problemas en una forma eficaz y responsable que les permitirá enfrentar la bravuconería cibernética, el acoso sexual y el acceso accidental a materiales pornográficos y a comunidades peligrosas en la red. Los adolescentes también necesitan aprender sobre la publicación responsable en la red, incluyendo la atribución de la fuente, el respeto por los derechos de autor y el respeto por los demás cuando coloquen información en la red.
Podemos desarrollar un liderazgo eficaz entre compañeros alentando a estos adolescentes conocedores a que les proporcionen ayuda a sus compañeros e informen a los adultos sobre sus preocupaciones en cuanto a la red.
Los adolescentes a menudo aprenden mejor cuando representan un papel. Cuando hable sobre los riesgos en la red debe proporcionar ejemplos sobre estudiantes que se han visto envueltos en situaciones peligrosas o difíciles, o que se están participando en actividades riesgosas, irresponsables o ilegales. Inspire a los estudiantes a que den soluciones a problemas demostrando cómo responderían si un amigo, compañero o inclusive un desconocido corriera peligro en la red. ¿Qué consejos darían ellos? ¿Qué harían si esta persona pareciera estar no dispuesta o fuese incapaz de responder eficazmente al riesgo?
Si eres padre o maestro, probablemente has visto niños, jorobados sobre sus teléfonos móviles, escribiendo de prisa, en medio de un furor. Lo más probable es que hayan estado “texteando”. ¿Qué es “textear”? ¿Cómo puedes tú entender mejor sus beneficios y desventajas?
¿Qué es “textear” o texting?
“Textear” es una forma de comunicación inalámbrica mediante la cual los usuarios reciben mensajes digitales cortos electrónicamente. A este servicio también se le conoce como SMS (SMS son las siglas en inglés para Short Message Service, que significa Servicio de Mensaje Corto). Aunque la mayoría de los mensajes de texto ocurren de un equipo móvil a otro, sitios de Internet y otras compañías también han comenzado a utilizar el servicio. Algunas compañías ofrecen servicio de “web text“, o “texto por la red”, permitiendo al usuario recibir y enviar mensajes de texto a equipos móviles a través de sus computadoras. Muchos ofrecen este servicio de forma gratuita.
La mensajería de texto es un método de comunicación extremadamente popular. La asociación internacional de la industria de telecomunicaciones móviles, CTIA-The Wireless Association®, reportó que en el 2007 se enviaron más de 48 mil millones de mensajes de texto en un período de un mes, lo cual es un promedio de 1.6 mil millones de mensajes al día.
¿Quién está “texteando”?
Las estadísticas muestran que los mensajes de texto no son sólo para niños. Según un sondeo realizado por el Pew Internet Project en diciembre del 2007, un 31 por ciento de la población adulta de Estados Unidos envía o recibe mensajes de texto todos los días, mientras un 60 por ciento de los adultos jóvenes “textean” diariamente.
El mundo del “texteo” le está proporcionando un nuevo ángulo a eventos tradicionales.
- Samsung Telecommunications America reporta que el 61 por ciento de los estadounidenses preferiría, si se le diese la oportunidad, votar en las elecciones presidenciales por medio de mensajes de texto.
- La aerolínea australiana Quantas va a comenzar un período de prueba permitiendo mensajería de texto en sus vuelos, y es probable que Air New Zealand haga lo mismo. Volar con acceso a mensajería de texto le brindaría a los pasajeros la oportunidad de mantenerse en contacto con sus seres queridos en tierra firme sin incomodar a otros pasajeros en el vuelo.
- El Departamento de la Policía de Boyton, Florida ha implementado un nuevo programa para entablar mejor comunicación con la comunidad, utilizando la mensajería de texto. Mediante el “Citizen Observer Program” (Programa del Ciudadano Observador), los ciudadanos pueden inscribirse en Internet para recibir alertas de emergencia por parte de la policía directamente en sus teléfonos móviles. Asimismo, la policía fomenta el envío de mensajes de alerta y pistas por parte de los ciudadanos al departamento. Los departamentos de policía n las ciudades de Boston, Louisville, Seattle, Kansas y otras cuidades principales también han comenzado a utilizar la mensajería de texto para aumentar y mejorar el cumplimiento de la ley.
- El Centro Nacional para Niños Explotados y Desaparecidos, en colaboración con agencias para el cumplimiento de la ley y varios proveedores de servicio móvil, está enviando Alertas AMBER Inalámbricas. Por medio de este servicio gratuito, los suscriptores de teléfonos móviles pueden recibir mensajes de texto con boletines urgentes acerca de raptos de menores.
¿Cómo se ve un mensaje de texto? Usando el argot abreviado (text speak):
Si jamás has recibido o enviado un mensaje de texto, no te preocupes: no hay que saber ningún “idioma especial” para “textear”. De hecho, se puede utilizar el inglés o español (o cualquier otro idioma que hables) normal y corriente. Sin embargo, debido a un máximo preestablecido de 160 caracteres por mensaje (letras, números, símbolos y espacios), la mayoría de la gente utiliza abreviaciones cuando envían mensajes de texto para poder decir más en un espacio mínimo. A este argot de abreviaciones es a lo que se le conoce en inglés como text speak.
Este argot de palabras abreviadas se compone mayormente no de abreviaciones, sino de siglas y acrónimos de frases enteras. Por ejemplo, en el inglés, la expresión laugh out loud se reduce a LOL. Tanto en inglés como en español, se pueden omitir vocales, consonantes y, a veces, palabras completas (“te quiero mucho” se convierte en “tqm”, “se te quiere”, en “ctq”). También, especialmente en inglés, se utilizan números (que fonéticamente suenan de manera parecida), para representar sílabas enteras en medio de una palabra: before se convierte en b4 y tomorrow en 2morrow. Una búsqueda sencilla en Internet te proporcionará con una amplia gama de diccionarios y traductores computarizados para text speak tanto en inglés como en español.
Muestras de text speak
inglés: español:
| LOL |
Laugh out loud |
|
tqm |
te quiero mucho |
| TTFN |
Ta-ta-for-now |
|
a2 |
adiós |
| BBL |
Be back later |
|
dnd |
¿dónde? |
| THX |
Thanks |
|
find |
finde |
| ILU or 143 |
I love you |
|
fin d smn |
fin de semana |
| BF or B/F |
Boyfriend |
|
gnl |
genial |
| GF or G/F |
Girlfriend |
|
k acs? |
¿qué haces? |
| 6Y |
Sexy |
|
k tl? |
¿qué tal? |
| CT |
Can’t talk |
|
pq |
porque |
| DL or D/L |
Download |
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q tpsa? |
¿qué te pasa? |
| L8R |
Later |
|
salu2 |
saludos |
| 2 |
To, Too or Two |
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tas ok? |
¿estás bien? |
| SRY |
Sorry |
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xfa |
porfa |
| HW |
Homework |
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xdon |
perdón |
| LGH |
Let’s Get High |
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vns? |
¿vienes? |
| POS |
Parents over shoulder |
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vac |
vacaciones |
| LMIRL |
Let’s meet in real life |
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x |
por |
¿Txtear o no txtear?
¿Puedes impedir que tu hijo/estudiante “textee”? ¿Debes hacerlo? ¿Podrías tú beneficiarte del “texteo”, o por lo menos de saber cómo hacerlo? Para poder tomar decisiones educadas, tanto padres como maestros deben estar al tanto de los aspectos positivos y negativos de la mensajería de texto.
Aspectos positivos:
- Hablar por teléfono o en persona y escrbir e-mails toma tiempo: los mensajes de texto son breves e instantáneos.
- Una conversación por la vía telefónica requiere un lugar silencioso; un mensaje de texto funciona en ambientes ruidosos y llenos de gente.
- Los timbres de teléfonos móviles y las conversaciones en sitios públicos pueden molestar a la gente a tu alrededor: los mensajes de texto no hacen ruido ni interrumpen a los demás.
- La mensajería de texto puede fomentar confianza para aquéllos que sean tímidos o no les agrade la interacción frente a frente o por teléfono.
- Muchas de las personas que llevan vidas ajetreadas y superocupadas tienden a perder contacto con sus amigos y familias: los mensajes de texto ayudan a mantener a la gente en contacto, ya que son fáciles de hacer y rápidos.
- Las llamadas de larga distancia suelen ser costosas: los mensajes de texto pueden brindar una opción más económica.
- Los mensajes de texto pueden servir de recordatorios (cumpleaños, aniversarios, lista de quehaceres).
- Los mensajes de texo te brindan actualizaciones rápidas con titulares de noticias y pronósticos del tiempo.
- Los sistemas escolares, departamentos de policía y agencias de gobierno están utilizando la mensajería de texto cada vez más para transmitir notificaciones de emergencia.
Aspectos negativos:
- Debido a interrupciones y deshonestidad académica, muchas esuelas han optado por prohibir el uso de teléfonos móviles durante horas escolares.
- La intimidación por medios cibernéticos es una tendencia en crecimiento que puede tener consecuencias graves. Este tipo de abuso se puede hacer de manera electrónica por medio de todo tipo de equipos, incluyendo teléfonos móviles.
- Muchos niños optan por no avisarle a un adulto si están siendo víctimas de intimidación por medios electrónicos.
- ”Textear” mientras se está conduciendo o cruzando la calle es peligroso: el riesgo parece ser obvio, pero aún así muchos adolescentes y preadolescentes insisten en “textear” mientras conducen o caminan. En el 2007, un estudio hecho por la Asociación Americana de Automóviles reveló que el 46 por ciento de los jóvenes entre las edades de 16 y 17 años envían mensajes de texto mientras conducen.
- Existe preocupación por el impacto que el text speak pueda tener sobre las destrezas gramaticales, ortográficas y de redacción de los niños. Según el Pew Internet y el American Life Project, más del 60 por ciento de los adolescentes estadounidenses admiten utilizar el “texteo”, en alguna de sus formas, para hacer sus tareas escolares.
- El sexting es el envío de contenido provocativo o explícito, por medio de mensajes de texto o fotos, utilizando equipos móviles. Desde coquetear por medio de mensajes hasta fotos mostrando desnudez, el sexting ha sucitado gran inquietud. A menudo, las fotos o mensajes subidos de tono acaban siendo divulgados a otros.
- Los costos de la mensajería de texto pueden ser prohibitivos, dependiendo del plan de teléfono. Algunos planes cobran una tarifa fija por cada mensaje enviado o recibido, mientras que algunos proveedores móviles ofrecen mensajería ilimitada por una tarifa fija mensual. Si solamente se utiliza el servicio esporádicamente, quizás sea más conveniente pagar la tarifa fija por mensaje. Muchos servicios bloquean el uso de mensajes de texto.
- La comunicación por medio de mensajes de texto puede ser más impersonal que la comunicación en persona o por teléfono. Cabe la posibilidad de que haya jóvenes que utilicen el “texteo” como un recurso de evasión emocional.
- Escribir mensajes utilizando el teclado proporcionado por un equipo móvil puede ser físicamente difícil o imposible para algunos usuarios, debido al tamaño de las teclas.
- En el 2006, un sondeo realizado por Virgin Mobile reveló que alrededor de 4 millones de personas en el Reino Unido reportaron falta de sensación, adormecimiento o dolor en los dedos o muñecas debido a lesiones causadas por el “texteo”.
¿Q c supne q haga un padre o mstro?
Lo negativo aparenta ser más que lo positivo. Aún así, el “texteo” parece estar aquí permanentemente, o por lo menos hasta que se invente algo aún más rápido y cool. Los padres y educadores no se pueden dar el lujo de ignorar la realidad ni hacerla desaparecer a fuerza de voluntad. Asegúrate de estar bien informado y listo para establecer parámetros claros antes de permitirle a tu niño que “textee” o establecer reglas escolares con respecto al uso de mensajería de texto. La educación, consciencia y comunicación son esenciales.
Jace Shoemaker-Galloway es la Coordinadora de Seguridad por Internet de la Oficina Regional de Educación #26. Lo que comenzó hace tres años como un interés y pasatiempo se ha convertido en una pasión y carrera de tiempo completo. Al día de hoy, ha educado a más de 750 niños por medio de una serie de currículos personalizados creados por ella misma. También educa a padres y maestros. Es la presidenta de el Macomb Online safety Team (M.O.S.T.), un equipo de líderes comunitarios fundado por ella, y escribe regularmente como columnista para el periódico Macomb Journal.
El Dr. Donald Shifrin, vicepresidente del Consejo de Medios de Comunicación de la Academia de Pediatría Americana, tiene una solución radical para aquellos padres que buscan controlar el comportamiento de sus hijos con respecto al los mensajes de texto: crianza tradicional, de la buena. “Exactamente como se ha hecho siempre”, recalca, los padres son los que están a cargo.
“Son los padres los que le están proveyendo este recurso a sus hijos [teléfonos móviles con planes de mensajería de texto], y por ende ellos deben estar a cargo del mismo. La tecnología sobrepasa rápidamente las habilidades de los padres de estar a cargo, pero aún así deben tratar de estar a cargo.”
Aunque la APA no tiene recomendaciones oficiales para los padres preocupados por el bienestar de sus hijos y el “texteo” (las recomendaciones oficiales tardan dos años en ser aprobadas, proceso demasiado lento para seguir el ritmo del siempre cambiante comportamiento tecnológico de los jóvenes), Shifrin afirma que su comité recomienda vigilancia por parte de los padres y ciertamente un conocimiento al menos rudimentario de los equipos tecnológicos individuales que compran para sus hijos.
“Si a los padres les llega una factura con 300 mensajes de texto en un mes, eso equivale a diez mensajes por día, lo cual es básicamente nada”, afirma. “Pero si llega con más de 300 mensajes al mes, entonces hay que estar pendientes, tal y como se hace con niños pequeños y los cascos para correr bicicleta. Los padres deben monitorear la actividad de texting de sus hijos, y asegurarse que los mismos no estén “texteando” en la mesa, en la iglesia, ni en todo momento en el carro o de noche a la hora de dormir”.
“Si yo no puedo conectar con mi hijo más pequeño porque está utilizando esta herramienta para otras cosas”, dice Shifrin, “tendré que decir lo mismo que diría si lo encuentro viendo televisión cuando no es el momento para ello: ‘Podemos eliminar esta distracción”.
¿Que del dicho al hecho hay un largo trecho? Quizás. Shifrin reconoce que la mayoría de los niños “del sexto grado en adelante” parece estar “texteando”, y que el “texteo” es un “producto de la ideología social”. Hay preocupación por parte de los padres, debido al hecho de que los niños están expuestos a presión por parte de su grupo para “textear”: el “texteo” es la (principal) forma de comunicación entre adolescentes y preadolescentes.
“Un niño sin teléfono móvil en sexto o séptimo grado es considerado por los demás como un ente raro”, destaca. Esta presión se transfiere a los padres: ¿cómo pueden “eliminar” enérgicamente la distracción del “texteo” de manera efectiva, cuando la misma parece ser esencial para el desarrollo de las habilidades sociales sus hijos para encajar en su grupo? ¿Cómo pueden proteger a sus hijos de los peligros del “texteo” y aún así permitirles interactuar de manera “normal” con la gente de su edad?
Aquí es que entran en juego las Cuatro Emes de Dr. Don, el plan desarrollado por Shifrin para manejar las decisiones y comportamiento de los niños, incluyendo el uso de mensajería de texto.
1) Modelo de comportamiento
Sé un buen modelo de comportamiento. ¿Te encuentras a menudo hablando por teléfono o utilizando aparatos tecnológicos cuando no deberías estarlo haciendo? Crea reglas para ti mismo y síguelas. Sé un buen tecnomodelo para tus hijos.
2) Mentor
Sé un mentor para tus hijos. Enséñales con palabras claras “esto es lo que debes de hacer, tal cosa es adecuada”. Explícales: “si se te ha otorgado este recurso, este privilegio, habrá ciertas ocasiones en las cuales no estará disponible”, en base a lo que es considerado comportamiento social adecuado por tu familia. Shifrin sugiere: “Quizás los padres prefieran establecer un contrato con sus hijos con respecto al uso de la mensajería de texto, de la misma manera que se llegan a acuerdos con adolescentes que conducen”.
3) Monitorea el comportamiento que has moldeado y enseñado
Mantente alerta y al tanto. Dentro de un marjen razonable de certidumbre, ¿están tus hijos siguiendo los parámetros de comportamiento establecidos? ¿O acaso está el equipo causando desacuerdos y brechas significativas entre hijos y padres? ¿Has notado algún tipo de actividad o vocabulario fuera de lo normal: falta de interés o de comunicación, demasiados minutos usados, o “texteo” disimulado en horarios inadecuados?
4) Mediador
Si tus observaciones muestran una desviación real del comportamiento que quisieras ver, es preciso que seas el mediador y busques un punto intermedio que cree una mejor solución, diciendo: “He notado que no has estado utlizando el teléfono de acuerdo a lo que establecimos. He aquí lo que podemos hacer hasta que nos muestres que eres capaz de utilizar el teléfono de manera más responsable”. Muéstrales que el comportamiento negativo se nota y trae consecuencias.
¿Qué consecuencia Shifrin apoya?: Confiscar el teléfono móvil o los privilegios de mensajería de texto. “Tal y como en los años 50 era estár castigado. La única diferencia es que esto es un castigo electrónico”, dice.
“Los padres tienen que aprender a decirle a los jóvenes, ‘voy estar pendiente de tu comportamiento y prestaré atención a cómo utilices este recurso que te hemos dado como privilegio’. Aún es un privilegio tener esto todos los meses. Hazle saber a tus hijos qué es apropiado y qué no lo es”.
O sea que según el Dr. Don, todo se trata sencillamente de un regreso a los métodos básicos de crianza, que nunca han sido fáciles, pero son aún más difíciles en esta era de la Generación C (de conectividad). Aún así, con buena planificación y perseverancia, es posible mantener a tus hijos, picados por el mosquito del “texteo”, seguros y saludables.