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500 amigos en Facebook: ¿mi reputación sigue bajo mi control?


“¡Parece como si estuvieras desnuda!”
“Mamá, no me veo desnuda… simplemente estoy usando un vestido sin tirantes.”
“¡Pero la gente no lo sabe! ¡Parece como si estuvieras con el busto al descubierto! Por favor, arréglalo.”
“¡La gente no lo notará, y si lo hacen, a nadie le importará!”
“¿Realmente quieres que te miren y piensen que estás con el busto al descubierto? Considéralo.”
“Está bien, de acuerdo. Lo arreglaré.”

Cuando publico una foto mía en Facebook (FB), un sitio de redes sociales que permite conectarse, chatear y hacer amigos en línea, no imagino qué pensará al respecto mi jefe dentro de veinte años. Lo cierto es que esta foto que yo podría eliminar de mi álbum en línea más adelante si quisiera, fue vista por al menos veinte amigos míos, padres, abuelos y amigos de mis amigos. Por lo tanto, aunque esta foto de una fiesta en la piscina el verano pasado que mis padres tacharon de inapropiada desapareciera de la historia en línea, la cantidad de personas que tiene acceso a ella es mucho más grande de lo que hubiera imaginado. El acceso a fotos e información en Facebook es un tema de conversación permanente en mi casa.

Tengo quince años, estoy en el primer año de preparatoria y asisto a un internado en New Hampshire. Como he dejado amigos y familia en mi hogar, quise crear un perfil en FB para estar en contacto con ellos y comunicarme fácilmente con amigos en mi nueva escuela pero a mi madre no le convence demasiado la idea. Llegamos a un acuerdo: ella crearía su perfil y seríamos “amigas” en FB; por lo tanto, ella tendría acceso a todas las fotos que yo publique, mis conversaciones con el resto de mis amigos e información sobre mi escuela, correo electrónico y mis actividades en determinados días, y yo podría tener una página en FB. El arreglo ha dado buen resultado pero, en ocasiones, ella me dice si algo es inapropiado y nuestro acuerdo establece que para conservar mi página, debo cambiar lo que sea inapropiado. Si bien puedo no estar de acuerdo con algunas de las cosas que me dice sobre las fotos y los comentarios, aprecio que se preocupe por mí como para supervisar mi vida en internet. La mayoría de los padres de mis amigos no tiene perfiles en FB. Esto significa que los padres no supervisan los perfiles de sus hijos y, si bien sería agradable creer que los preadolescentes y adolescentes, al recibir plena libertad en este sentido, son lo suficientemente responsables como para no publicar material cuestionable en sus perfiles, he visto fotos de consumo de alcohol, drogas, desnudez, sexualidad y he leído largas series de obscenidades en los “muros”, donde la gente puede escribir mensajes en el perfil de uno y todos los pueden ver. Como somos jóvenes, intentamos cosas nuevas, traspasamos los límites y cometemos errores. Resultaría ser que si uno tiene un traspié, cinco de sus amigos íntimos lo sabrían y eso sería todo. Si cada uno de ellos se lo contaran a tres personas, quince personas lo sabrían. Ahora, si uno comienza a hablar en FB acerca de haber bebido en una fiesta, en poco tiempo, muchas más de quince personas se enterarán del secreto.

Entre la escuela, los campamentos, los clubes, etc., tengo más de quinientos amigos en Facebook. Estas quinientas personas tienen acceso a mi página y, si mi configuración de privacidad no es lo suficientemente segura, todos en mi red podrán ver mis fotos y a todos mis amigos, y todo lo que escribo en mi muro. Si entro a la red de mi vecindario, 47,000 personas más pueden ver mi perfil. Y si formo parte de la red de mi escuela, otras setecientas personas pueden ver todo lo que publique. En total, 48,200 personas pueden tener acceso inmediato. Esto es sólo el comienzo. Si cada una de esas 48,200 personas tiene quinientos amigos, será imposible excusarte de tu foto jugando tenis de mesa de cerveza y tomándote un Hidalgo en una fiesta. Y lo que es peor, los amigos pueden tomar las fotos y publicarlas en sus páginas. Por lo tanto, esto hace que uno se pregunte: “¿mi reputación sigue bajo mi control?”

Somos una sociedad obsesionada por la celebridad y permitirle quizá a millones de personas que accedan a nuestros detalles personales nos hace sentir un poco más famosos, pero podríamos terminar como Vanessa Hudgens o Miley Cyrus, con nuestras fotos desnudos o borrachos al alcance de un clic en Google. ¿Cómo luchar contra la posibilidad de que millones de personas nos vean haciendo algo que normalmente debería mantenerse en secreto? La propagación viral de las noticias, fotos y videos es de lo que se nutren los enormes sitios de redes como MySpace, Xanga, Facebook y así es como YouTube se hizo tan popular.

Tengo compañeras de clase que han perdido por completo su reputación por enviar fotos desnudas a sus novios y ellos, a la vez, enviándolas a todos sus compañeros. Mi padre es jefe de admisiones en una gran universidad y, por acuerdo mutuo, en ocasiones tengo que pasearlo por Facebook, en busca de material cuestionable. También busca entre mis amigos, para asegurarse de que yo sepa quiénes son todos y sé que recordará quién está marcado en su perfil como “posible fumador de marihuana con probabilidad de ser descubierto”, al leer su solicitud de ingreso. La escuela expulsa a quienes publican fotos de actividades ilegales. Se considera que las chicas son “fáciles” si incluyen material sexual de forma pública y no sólo pierden el respeto de los demás sino que pierden el respeto propio. El problema es que sus padres no tienen idea.

Entonces, ¿qué hacer para asegurarte de que tus hijos no sean arrastrados por la nueva moda pasajera de publicar toda su vida en un perfil y de repente, casi sin darse cuenta, empañar su reputación para siempre?

  1. Pregúntale sobre su configuración de privacidad y asegúrate de que sólo los amigos puedan ver la página, el muro y las fotos.
  2. Pídele ver sus fotos, observa qué se escribe en los muros de sus amigos y conversa con tus hijos sobre lo que consideras apropiado y lo que no.
  3. Si crees que es necesario, pídele a su hijo su contraseña, o puedes crear una cuenta propia para ver lo que hace. Puedes hacer esto en cualquier sitio de redes sociales, no sólo en Facebook.
  4. Y con toda la mensajería de texto, redes sociales en línea y mensajería instantánea existente, te recomiendo volver a la forma arcaica de comunicación: la conversación. Habla con tu hijo o con los estudiantes acerca del material que es seguro para publicar en la red mundial, y ayúdales a comprender que no sólo sus amigos visitan sus perfiles.

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