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¡Alto, aquí no se permiten los bravucones!


Hace dos años llegué a conocer los efectos de la bravuconería cibernética. Trabajo en un programa que atiende a niños de todos los sectores de esta sociedad ayudándoles a fortalecer su autoestima y respeto propio y a aprender a respetar todas las culturas y las diferencias de los otros niños que están en el programa.

El año pasado, un joven de 11 años de repente dejó de asistir al programa, sin explicarme nada a mí ni a sus padres. Unas semanas más tarde, escuché cuando unos chicos comentaban entre ellos, sin darse cuenta que los podía oír, que él se había salido porque un compañero del programa había comenzado un rumor sobre sus preferencias sexuales entre los otros compañeros de clase, a través de mensajes electrónicos.

Para cuando me enteré de lo que sucedía, el estudiante que inventó el rumor ya vivía en otro estado y no fue posible confrontarlo sobre lo sucedido. A raíz de esta información, hablé con el chico agraviado y su madre, y él decidió regresar al programa. Si hubiese contado con esta información antes, hubiéramos intercedido en forma más oportuna. Por eso es tan importante decirles a nuestros hijos que en el momento que alguien los agreda o acose, tienen que informarle a un adulto de confianza.

Ocultándose trás la pantalla

Los bravucones cibernéticos nunca dan la cara, agreden a los demás porque se esconden tras las pantallas de sus computadoras, actuando en forma anónima. Como sabemos, a estos agresores les gusta contar con un público y eso lo logran remitiendo sus mensajes agresivos y acosadores a terceros.

Éste método hace que este tipo de bravuconería sea aún más dañina que la bravuconería en persona, porque a la víctima le es imposible enfrentarse con su torturador. Por eso siempre les digo a los chicos y chicas que no importa que sea cara-a-cara, por teléfono celular o por Internet, si una persona agrede, humilla, amenaza o acosa a otro, es bravuconería.

Cómo proponemos reducir estas agresiones

Nuestro programa ha implementado varias medidas y restricciones con el fin de prevenir y enfrentar la bravuconería cibernética y otros problemas que enfrentan nuestros estudiantes. Tratamos de mantener un contacto continuo por medio de discusiones semanales en el “Círculo Familiar”, un buzón de correo especial y la estrecha relación con los estudiantes.

Un “Círculo Familiar” para fomentar la comunicación y la confianza

Youth Village ha organizado un “Círculo Familiar” donde nos sentamos en el suelo en un círculo y hablamos de distintos temas, como por ejemplo la tolerancia, la bravuconería, las citas románticas, la forma apropiada de vestirse y otros asuntos que afectan tanto a los presentes como a la comunidad en general.

Este círculo se parece a las mesas redondas de discusión que muchas organizaciones utilizan en las reuniones. El objetivo de estos círculos es crear un entorno en que los chicos sientan la confianza para hablar sobre temas que antes probablemente pensaban sólo los afectaban a ellos. Al comenzar a intercambiar sus problemas individuales, los chicos se dan cuenta que tienen mucho en común y que tienen los mismos miedos y anhelos, lo cual permite que se sientan más cómodos hablando de diferencias culturales, problemas académicos, ansiedades que sienten por su apariencia física y las agresiones cibernéticas.

El buzón especial

Ya que algunos jóvenes prefieren no hablar de ciertos temas ante otras personas, el programa cuenta con un buzón especial en Youth Village, que se mantiene bajo llave, para que aquellos chicos que quisieran comentar sus preocupaciones en forma más privada puedan hacerlo por escrito. Todos los días revisamos el buzón para ver si hay alguna preocupación en particular que tengamos que atender. Así como sucede con cualquier problema, la comunicación abierta es clave. Es esencial que todos, tanto los adultos como los niños, aprendamos a avisar a alguien más cuando nos estén amenazando, acosando o agrediendo.

¡Alto, aquí no se permiten los bravucones!

En 2006, con la colaboración de sus estudiantes, el programa de Youth Village elaboró un video informativo sobre los distintos tipos de bravuconería o agresividad que existen hoy día entre los jóvenes y ha compartido este video con las escuelas locales. Los estudiantes que participaron en este esfuerzo dicen que aprendieron mucho en el proceso. Si desea ver parte del video, visite www.nelliesyouthvillage.org.

 

Nellie Bogar es la directora ejecutiva del programa Youth Village, Inc., un programa para después de clases y de verano, de la ciudad de Ft. Walton Beach en la Florida. Fundado en 1999, este programa proporciona un lugar seguro durante horas no escolares en el que se realizan actividades educativas y de recreo veraniegas para chicos entre las edades de 6 y 15 años. www.nelliesyouthvillage.org


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